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OCTUBRE 2005

OPINION

En Africa, todos son negros
Oscar Gutiérrez(*)

Más de 1.000 millones de dólares han llegado de 95 países de todo el mundo hasta Washington para echar una mano en la reconstrucción tras el paso del huracán Katrina por el Golfo de México. La reacción al desastre dejado por el huracán en los estados sureños de Misisipí, Luisiana y Alabama no se ha hecho esperar en la comunidad internacional. La OTAN y la Unión Europea han respondido afirmativamente a la solicitud de ayuda enviada por el presidente George Bush. Un desastre que, por la demora de Washington en su gestión, ha levantado duras críticas contra la Casa Blanca. Por una reacción tardía y porque, dice la comunidad afroamericana, dos tercios de población negra y más de un 25% de pobres entre los afectados han ralentizado la gestión de esta crisis. ¿Qué se puede esperar entonces de la reacción ante la emergencia en otro Sur, el africano, donde 10 millones de personas pasarán en noviembre a sufrir la hambruna si no llega la ayuda internacional?
Cuatro millones de personas en Malawi, otros cuatro millones en Zimbabwe, un millón en Zambia, 400.000 en Mozambique, 200.000 en Suazilandia y 50.000 en Lesotho. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas denuncia que si estos seis países, hoy en situación de escasez de alimentos, no reciben ayuda inmediatamente, la escasez se convertirá en hambruna para el periodo de carencia que va del mes de diciembre al de abril.
Y para que eso no ocurra, informa el PMA en su servicio de noticias, se necesitan cerca de 200 millones de dólares. Lejos de que llegue esta cantidad - nada desorbitada -, el PMA ha sufrido un recorte en sus fondos para esta emergencia de 187 millones de dólares. Emergencia que bien recuerda a la del África Occidental de hace unas semanas, con Níger a la cabeza de los más necesitados (Malí , Mauritania y Burkina Faso). Este país, según los datos de Naciones Unidas, sólo ha recibido la mitad del dinero comprometido cuando las imágenes de la miseria inundaron las cabeceras de los informativos.

Se recorta la ayuda al sur de África, mientras la crisis del Katrina concentra la solidaridad internacional.

"Prevenir la catástrofe"
Son estas imágenes, precisamente, las que marcan el ritmo de la ayuda humanitaria. "Como se ha visto con Níger - explica Peter Smerdon, portavoz del PMA - hay un largo periodo de tiempo en el que no ocurre nada. Entonces, las cámaras aparecen y todo se convierte en un asunto político. Y la ayuda llega". A las palabras de Smerdon se unen las del máximo responsable del PMA, James Morris, que pide a la comunidad internacional que no espere hasta "el último minuto" como ha hecho con el África Occidental; o las del propio secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, que ha solicitado a 27 jefes de Estado, a la Comisión Europea y al Banco Africano de Desarrollo que envíen más fondos para "prevenir la catástrofe".
Poco ha tenido que solicitar la Administración Bush, al cargo de la primera potencia económica, para empezar a recibir las ofertas de ayuda de una comunidad internacional responsable, esta vez: a países desarrollados como Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido y Suecia, se unen otros que no lo son tanto como Corea del Sur, Bangladesh, Sri Lanka o las monarquías del Golfo Pérsico.
Y es que son pocos ya los que no saben que Nueva Orleans se encuentra en el estado de Luisiana, al sur de Estados Unidos, puerto del río Misisipí y salida al Golfo de México. Pocos ignoran que ha sido en los estados del Golfo de México donde el huracán Katrina ha azotado con más fuerza. A nadie se le escapa que, por el momento, la cifra de muertos supera los 600. El desastre de Katrina ha sido de primera clase y lo hemos visto en directo.
Lo que no vemos es que, en el suroeste africano, la escasez de agua, la sequía y los afectados por el VIH (la región con más adultos bajo el azote del Sida) están haciendo transitar a millones de ciudadanos, que viven bajo el umbral de la pobreza, de la carencia de alimentos a la hambruna, terreno fértil para las enfermedades y la muerte silenciosa. A esto se une que las pésimas cosechas que están recogiendo estos seis países en emergencia (Malawi, Zimbabwe, Zambia, Mozambique, Suazilandia, Lesotho) han subido los precios del maíz (en Malawi hasta un 50%) y otros cereales básicos para su alimentación.
Sólo en las dos primeras semanas que siguieron al paso de Katrina, 1.000 millones de dólares llegaron a Washington en concepto de ayuda. Esa misma cantidad es la que, en lo que va de 2005, ha reunido Naciones Unidas para alimentar a 25 millones de africanos, cuando lo solicitado en primera instancia era del doble. Ni vemos ni veremos, quizá hasta el "último minuto", a esos africanos al borde de la hambruna. Aunque por lo que dicen, allí, todos son negros. ∆

(*) Periodista. Agencia de Colaboraciones Solidarias

   

   
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Última revisión: octubre 27, 2008. 
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