
Como tantas otras veces, la ciencia acaba confirmando lo que ya era
evidente, porque si algo está claro desde el principio de los tiempos es que
a las mujeres no hay dios que las entienda, o dicho de otra forma, cambian a
tal velocidad que seguirles el ritmo es desquiciante. Y no es que eso sea
bueno ni malo, simplemente son diferentes. Y si el secreto parte de su
famoso cromosoma X, pues genial, porque ahí radica su encanto.
Personalmente prefiero esa aparente "complicación" que la previsibilidad del
macho. Cada uno sabrá... ∆

Y hablando de machos, ¿cómo puede este macho ibérico,
amamantado en las ubres del Opus, acusar a nadie de incompetente? ¿Recuerdan
a algún ministro o cargo público que mostrara tamaña incompetencia durante
su mandato? ¡Con lo bien que estaba calladito y escondido en su escaño! ∆

Pues son demasiados ¿no? Si antes me preocupa salir a la carretera, ahora
voy a ir acojonado, porque sé que hay sueltos dos millones de conductores
para los que "Stop" significa "sigue, no te pares", y una "raya continua" es
una invitación a circular más rápido pero por su izquierda.
O sea, que Dios nos pille confesados. ∆

Y ya ven, ahora que todo va más deprisa, también se pone de moda el "polvo
rápido". "Menos de 2 minutos de sexo" y a otra cosa mariposa. Claro que sí,
hombre, que es eso de estar ahí dale que te pego, que si caricias, cortejos,
devaneos, sobes, excitación, que si ahora tú, que si ahora yo, un poco más,
por ahí no, por ahí sí. Nada, con 2 minutos el macho servido. ¿Y ella? pues
que se arregle, que haga precalentamiento, yo qué sé.
Y si no le parece bien que se busque otro de siete minutos.
¿Y si tampoco le basta...?
Pues muy sencillo, que se busque a, otra. ∆