-¿Qué balance hace de lo que ha visto este año en el Foro Social
Mundial?
-Muy positivo. Para empezar hay que destacar que la espontaneidad
sigue viva y, además, cada vez hay más gente. Este año se han organizado
más de 2.000 actividades con el mismo espíritu de discusión abierta que
lo vio nacer. En Porto Alegre se protege ese sano derecho a la disensión
y a las propuestas más variadas. Pero ese marco de discusión también es
un marco de encuentro. Cada vez hay más campañas en las que convergen
ONG y movimientos sociales que han visto cómo Porto Alegre les daba la
oportunidad de conocerse y encontrar la forma de trabajar unidos. Pero
es un proceso lento porque las alternativas se construyen con mucha
participación y ésta todavía no ha llegado a muchos lugares de Asia y de
África. Por eso hay que seguir abriendo el proceso, aunque seamos
impacientes por ver resultados cuanto antes.
-¿Qué idea práctica y novedosa destaca entre todas las que ha
escuchado?
-En el Foro se realizaron 2.000 actividades pero quizá la más
numerosa ha sido la 'Llamada Global de Acción contra la Pobreza', que se
lanzó con la participación del presidente de Brasil, Lula da Silva, y
que marcó el inicio de una campaña para presionar a los líderes
mundiales a que cumplan sus promesas. Hay otros temas también
importantes, como la reforma de Naciones Unidas, propuestas de mejora de
gestión medioambiental del planeta o derechos de las minorías.
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Foto: Anna
Mitchell-Oxfam |
-Los medios de comunicación casi no reflejan un foro social que viene
realizándose desde hace cinco años. ¿Qué hacer ante esa apatía que se
suele dar en nuestra sociedad cuando algo se repite?
-Nuestra misión es despertar el interés de la sociedad, y también de
los medios de comunicación, sobre unos temas que pueden parecer
reiterados. El hambre y la pobreza en el mundo pueden parecer temas muy
repetitivos, por ejemplo, pero nosotros tenemos la obligación de seguir
trabajando para que la opinión pública se dé cuenta de que son dos de
las grandes tragedias del siglo XXI, que causan más muertos al año que
cualquier guerra. Por esta razón, en Intermón Oxfam seguimos realizando
campañas de sensibilización para conmover con algo que no sucede un día
sino cada día.
-¿Cuál fue este año la aportación española?
-La aportación no se puede medir en términos de nacionalidades. Cada
organización se reúne con aquellos grupos con los que cree que puede
trabajar de forma conjunta en una determinada campaña,
independientemente del país de procedencia. Ésta es otra característica
del espíritu de Porto Alegre. No importan tanto los países de
procedencia de cada uno de nosotros sino el trabajo que estamos
realizando para lograr una sociedad más justa.
-A partir del año próximo el Foro rotará por diversos países.
¿Perderá su espíritu, tan asociado a Porto Alegre?
-No lo creo. El año pasado el Foro Social se celebró en Bombay y el
espíritu que allí se vivió, no sólo fue el mismo que el de Porto Alegre,
sino que salió enriquecido por la cultura de la India. Creo que al
celebrarse en distintos países de todos los continentes está sumando la
aportación que cada uno de estos lugares realiza al objetivo común de
hacer realidad el lema del foro: Otro mundo es posible.
-¿Qué sugerencias haría para mejorar el Foro?
-Que mantenga su espíritu, pero que se siga abriendo a la sociedad
civil. No sólo celebrando el Foro Social Mundial en otras partes del
mundo, sino invitando a políticos, a funcionarios, a representantes de
gobiernos... Puede parecer un contrasentido, pero de esa forma estamos
facilitando el diálogo y les estamos dando la oportunidad de que nos
escuchen, de que averigüen lo que piensa y desea la sociedad civil./
Marta Iglesias