
Más que el Protocolo de Kioto, bien podría llamársele la Hipocresía de
Kioto, porque los países firmantes, entre ellos España, se pasan por el
forro lo firmado, haciendo gala de un desprecio absoluto al planeta, a la
vida y al futuro. Cuesta comprender la mentalidad de quienes ignoran y
desprecian la realidad medioambiental del planeta, sobre todo cuando
asistimos ya a los efectos crecientes del calentamiento global y sus
consecuencias para la vida y la economía mundial. ∆

Tal vez no sea una consecuencia de lo anterior, o tal vez sí, pero los
trastornos mentales se dispararon en las últimas décadas evidenciando la
relación que existe entre el ser humano y su entorno. La degradación del
entorno afecta a la calidad de vida del ser humano y esto se traduce en
miedos, en indefensión, en desequilibrio, factores que conducen a los
trastornos mentales. ∆

Y una de las vías utilizadas para evadirse de la realidad que nos rodea día
a día, es la droga. Cada vez son más y más jóvenes los que buscan en la
droga lo que no encuentran en la vida, lo que esta sociedad les niega. El
sistema se derrumba porque las nuevas generaciones están enfermas, sobre
todo de esperanza.
Los responsables de esta sociedad, desde siempre, están destruyendo el
futuro, porque sólo se preocupan de su egoísmo, de su poder y de su imagen
en el presente. ∆

He aquí un ejemplo de responsabilidad enfermiza. Por las manos de este
médico pasan muchos pacientes. Con esa mentalidad no es digno de ostentar
semejante cargo, más bien debe ocupar el lugar de "paciente" y ser tratado
de sus patologías.
La noticia puede hacer gracia, pero encierra en sí misma un grave problema
que nos afecta a todos. Además suena a Iglesia rancia, pues considera la
homosexualidad como una enfermedad. ∆