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MARZO 2004
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H ace tiempo que
pienso que las religiones las inventaron unas muy pocas personas, muy
listas, para manipular a muchas personas, muy tontas. Las religiones,
obligan a las personas a delegar su propia responsabilidad e iluminación
interior a un ser, a algo divino invisible, que lo puede todo. La
religión católica, esa que nos obligaron a tragar desde pequeños, en
la que nos comían el seso con el infierno, donde nos esperaba no se sabe
qué cosas espantosas después de morir, donde prácticamente todo era
pecado. Esa, que desciende de la inquisición. !Qué ironía!, nos dicen
que Dios es tan bueno, tan bondadoso, que todo lo perdona, y que primero
entrará un camello por el hueco de una aguja, que un rico en el cielo;
y, precisamente ésos que pregonan todo esto, son los que, amenazan, y
atemorizan; donde las personas se confiesan a los curas, y nada más
salir de la iglesia vuelven a cometer los mismos actos de envidia,
avaricia y mezquindad. Después lo arreglan con una confesión, y vuelta a
empezar. Rezan oraciones como un loro sin pensar siquiera en lo que
están diciendo. Es horrible, ver cómo existe esa riqueza en el Vaticano,
en un planeta, donde la mitad de la gente, o más, se muere de hambre, y
los que pertenecen al Opus Dei, que sólo quieren "cerebritos", para
saciar su hambre de poder y riqueza, donde los "descerebrados", no
tienen cabida. Y luego se atreven a pregonar la doctrina católica. Las
personas, sólo tenemos este legado y es el que hay que practicar en
escuelas y familias, y esto es: -Responsabilidad. -Ser persona.
-Evolucionar. -Tener conciencia, y, -Ser todo amor. Y para aplicar estos
cinco conceptos, no se necesita ninguna religión, las religiones están
de más, sobran. Nuestra responsabilidad es nuestra, sólo nuestra, y es
así cómo aprenderemos a ser personas llenas de amor y comprensión hacia
los demás, todos llevamos a Dios dentro de nosotros, no tenemos mas que
querer contemplarlo y a buen seguro que lo veremos.
María S. I. Luarca. Asturias. España. |
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Estimado
Sr. Director: Reciba usted un saludo cordial y una especial
felicitación, así como mis mejores deseos de éxitos en las tareas que ha
emprendido al frente de FUSION, valiosa trinchera del pensamiento y el
análisis para desmitificar la vasta ideología mediática del dinero en el
tratamiento del drama humano.
Atentamente,
Dr. Camilo Valqui Cachi. Coordinación de Posgrado e Investigación
de la Unidad Académica de Ciencias Económicas de la Universidad de
Guerrero, México. |
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Saludos
desde Puerto Rico. Gracias por el trabajo informativo que ustedes nos
regalan. Muchas bendiciones.
Estoy a su disposición para colaborar con ustedes.
Fraternalmente,
Roberto Vélez. San Juan. Puerto Rico |
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Soy
una estudiante de Integración Social. Entré en esta página porque leí en
el periódico una noticia sobre la Asociación Aira, porque no la conocía.
Estoy muy sensibilizada con el tema de la inmigración, en realidad con
todo lo que tenga que ver con discriminar a una persona. No es justo,
todos somos iguales. Sólo quería decir que yo no pienso que los
inmigrantes vengan aquí a quitarnos el trabajo, para nada. No creo que
sea nada fácil dejar tu tierra y a tu familia, y que encima vengas aquí
a España y que la gente te trate mal.¡Ojalá todos pensaran como vosotros
y yo! Desde aquí todo mi apoyo a todos los inmigrantes y a todo aquel
que necesite de él.
Ana Belén Sánchez Martín. Las Vegas-Corvera. Asturias. España |
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Señor
Director: Soy una lectora entusiasta de la revista Fusión desde sus
inicios, el motivo de este correo es felicitarle a usted y a todo el
equipo de Fusión por la labor tan hermosa de informar y formar. De paso
que uno se entera de las cosas que en otros medios son falsedad,
coloreadas según el cristal con que se miren. Pero su revista se sale de
madre. Me gusta mucho cómo enfoca la información; con objetividad y
veracidad, para que cada uno piense y abra su cabeza. Señor Director me
gusta especialmente La Espada y cómo mes a mes van cayendo títere tras
títere y desenmascarando personajes o situaciones que en otros medios
nos las quieren dar con queso. Sí, gracias por ser esa gran bocanada de
aire fresco en este pobre panorama donde la libertad de expresión hay
que cuidar y ustedes lo hacen con creces. He de decir que de unos años
para aquí la revista ganó en calidad, contenidos de interés,
estéticamente es más bella. Y si me lo permite una sugerencia. Sería
interesante si pudiesen entrevistar a dos de mis escritores favoritos;
Agustín García Calvo, Jesús Callejo. Sin más, un saludo de una lectora
entusiasta que siempre aprendo algo con vosotros.
Rosa Castro Blanco. Vigo. Pontevedra. España |
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Sra
Buznego: De verdad me sorprende usted. Pretende realzar la figura de un
simple delincuente común, por cierto agresivo, ¿o cree usted que
atracaba con suavidad a sus víctimas?
El señor Cuenca, por denominarlo de alguna manera, era un personaje que
no respetaba nada ni a nadie y menos la propiedad privada. Era un ladrón
drogadicto. ¿Eran culpables sus víctimas de su situación de pobreza e
incultura? ¿Tenía él algún derecho en descargar sus propias
frustraciones en seres inocentes de toda culpa? Se ve claramente que a
su persona nunca la han atracado y por tanto no imagina las
consecuencias psicológicas que ello puede acarrear a un ser humano que
teme por su vida.
Lo dibuja como un cuento con final feliz, siente el arrepentimiento que
le aporta la lectura y más tarde la escritura. Lo que no dice es que en
ese momento ya estaba infectado de SIDA, el ocaso de su mala vida le
hacía replantearse su propia existencia.
¿Sabe usted para mí quién es el verdadero héroe? Esa madre de dos hijos
separada que se consume fregando la mierda de los demás. Ese padre de
familia que se desloma trabajando para mal ganar 900 euros, pagar una
hipoteca y sacar adelante tres criaturas. Eso sí, en ambos casos,
pagando honradamente sus impuestos y sin quitarle a nadie un céntimo.
¿Mis héroes anónimos son menos que el suyo? ¿No se llaman Vaquilla?
Entiendo en cierta medida la parte romántica que usted deba ver en la
biografía del sujeto, pero de eso a difundirlo en un medio de
comunicación, hay un abismo.
¿No piensa en las consecuencias que pueda acarrear a un joven que se
sienta en circunstancias parecidas al interfecto?
Señora Buznego le ruego encarecidamente no vuelva decepcionarme, su
mente analítica ha de estar mas allá. La insulsez de su existencia no se
puede ver alterada por un individuo de tan baja autoestima.
Sin otro particular y atentamente:
Luis. Barna. |
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