
Existe, para quienes deseen
prescindir de la farmacopea tradicional, una alternativa recomendable y,
al parecer, bastante efectiva: el hipérico, más conocido este principio
activo como la Hierba de San Juan. |
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DICIEMBRE 2004

LA HIERBA DE SAN JUAN
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
M uchas personas sufren síntomas
depresivos leves o moderados en algún momento de su vida, especialmente
cuando han estado expuestas a situaciones estresantes y/o problemáticas.
La sensación de desbordamiento en estos casos es muy frecuente y, por
consiguiente, se padece una especie de desgaste energético que precipita al
organismo a un estado de apatía, desinterés, trastornos del estado de ánimo
e incapacidad para afrontar cualquier decisión o dificultad cotidiana.
Ante este estado es recomendable solicitar la ayuda oportuna ya que no
conviene someter al organismo al estrés añadido de superarlo solamente a
golpe de cabezonería y voluntad considerando, además, que ésta puede estar
bastante menoscabada en tales situaciones.
La terapia puede ser recomendable en según qué casos, la farmacología, a
veces, es útil y, en ocasiones, imprescindible. En muchos estados la
integración de ambos tratamientos es, sin duda, la medida más exitosa.
Sin embargo hay personas que no son partidarias de los fármacos, bien porque
no desean soportar los efectos secundarios o porque entienden que los
estresores que les agreden deben ser abordados desde una perspectiva
puramente cognitiva.
Existe, para quienes deseen prescindir de la farmacopea tradicional, una
alternativa recomendable y, al parecer, bastante efectiva: el hipérico, más
conocido este principio activo como la Hierba de San Juan.
El hipérico es un derivado de una planta de flores amarillas que se viene
ingiriendo en todo el mundo desde hace dos mil años, pero fue en los últimos
tiempos, en la década de los noventa, cuando se han llevado a cabo
investigaciones acerca de los efectos del mismo en depresiones leves y
moderadas.
Los resultados son muy positivos ya que en el ochenta por ciento de los
casos se obtuvo una mejoría del estado depresivo altamente considerable al
cabo de cuatro semanas de tratamiento llegando, incluso, a la desaparición
de la sintomatología en este espacio de tiempo.
Actualmente en Alemania constituye el tratamiento por excelencia; el
hipérico es recetado veinticinco veces más que el Prozac.
Si bien es cierto que los estudios son muy alentadores no cabe duda que las
investigaciones deben continuar, especialmente en cuanto a efectos
secundarios se refiere. Aunque éstos parecen escasamente significativos, en
relación a otros fármacos antidepresivos, no deben ser desoídos.
Generalmente un bajo porcentaje de pacientes, aproximadamente un tres por
ciento, que han recibido tratamiento con esta hierba han experimentado
algunas reacciones como nerviosismo, alergias ligeras, o sensibilidad a la
luz solar. No parece que se hayan producido, en ningún caso, efectos
secundarios especialmente molestos.
Este producto se puede adquirir en farmacias o tiendas especializadas y no
precisa de receta médica. La dosis recomendable es de 300 miligramos de
extracto de hipérico tres veces al día. Los efectos positivos se comienzan a
notar a partir de la primera o segunda semana de tratamiento.
Es evidente que la Hierba de San Juan, al igual que ocurre con otros
psicofármacos, no es la panacea en la resolución de todos los estados
depresivos, sin embargo para muchas personas puede suponer una magnífica
ayuda.
Conviene decir, no obstante, que no pocos estados depresivos requieren,
además, otro tipo de atención, una atención que complemente el beneficio
sintomático obtenido por el producto antidepresivo. Los síntomas con que el
organismo se manifiesta son una señal de que algo no va bien, a veces
apuntan a que algunos aspectos, recursos o ideas deben ser sometidos a
nuevos enfoques y consideraciones.
Una adecuada revisión de los esquemas cognitivos pueden mejorar muchos
estados depresivos y, sin duda, supondrá una estupenda estrategia para
afrontar las dificultades y problemas propios del discurrir cotidiano.
Ya lo dice el título de un libro: "Más Platón, menos Prozac".
Pero puesto en práctica, claro. ∆ |