Revista Fusión

 Subscripción RSS

FUSION también eres tú,  por eso nos interesan tus opiniones,  tus reflexiones y tu colaboración  para construir un  mundo mejor

Recibe nuestras noticias en tu correo

 


 

 

PSICOLOGIA Y SOCIEDAD

No quiero dejar de ser aquella adolescente que un día fui, quiero conservar cierta dosis de ingenuidad, capacidad de ilusión y de sorpresa, interés por todo lo que me rodea y, si no hay más remedio, capacidad para estar a la altura de los adultos convencionales cuando lo estime oportuno.

MAYO  2003

psico.jpg (26337 bytes)
ADOLESCENTES VS ADULTOS
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)

Qué queda de aquellos adolescentes que éramos? La pregunta me la formulé el otro día cuando reflexionaba acerca de mi vida y la de todas aquellas personas que compartieron conmigo aquella maravillosa etapa plagada, no obstante, de pequeños problemas que por entonces parecían enormes, trascendentes, insalvables.
La respuesta no me es conocida aunque puedo conocer algo, que no todo, respecto a lo que a mí concierne. Supongo que muchos estarán en el lugar deseado, en el trabajo por el que lucharon, en la familia que habían soñado. Otros vivirán la vida tal como les ha ido viniendo, sin pena ni gloria, algunos sufrirán y unos pocos se han ido. Los accidentes o la enfermedad no les han permitido seguir adelante, ni plantearse su vida ni siquiera llegar a formularse las preguntas existenciales que todos nos hacemos alguna vez.
Me formulé esta pregunta en La Alameda, el lugar paradisíaco que fue para muchos de nosotros cuando íbamos al Instituto, el parque cómplice de nuestros amores, de nuestra amistad, de nuestras travesuras, el lugar donde repasábamos los apuntes de última hora para el examen de la tarde y ¿por qué no decirlo?, el lugar que nos protegía cuando estábamos pirando.
¡Qué tiempos aquellos! La adolescencia es algo maravilloso para algunos, agridulce para otros y una etapa llena de complejos y traumas para muchos. Significa adolecere y el término no precisa explicación.
A medida que nos vamos convirtiendo en adultos debemos formarnos, debemos evolucionar acorde a las demandas de nuestro contexto y nuestras creencias, debemos enriquecernos para poder enfrentarnos con más recursos a la vida, una vida que nos reta, que nos desafía y que nos sorprende no siempre de forma grata.
De aquellos que éramos dicen Celtas Cortos: " Hoy no queda casi nadie de los de antes y los que hay han cambiado". La mayoría con quien he compartido tantas horas, tantas risas, momentos extraordinarios y también llantos no los he vuelto a ver, se han esfumado. Hoy, quizá, no nos conoceríamos, quizá no compartiéramos ideas y ni siquiera estaríamos cómodos juntos. A unos pocos los he visto, nos alegramos al encontrarnos y hasta tomamos un café, sin embargo el tiempo cambia demasiado a las personas, piensan como malditos adultos y yo no quiero dejar de ser aquella adolescente que un día fui, quiero conservar cierta dosis de ingenuidad, capacidad de ilusión y de sorpresa, interés por todo lo que me rodea y, si no hay más remedio, capacidad para estar a la altura de los adultos convencionales cuando lo estime oportuno. Entonces ¿qué queda de aquella época? Poca cosa, pero suficiente para mí, quedan los lugares que afortunadamente se mantienen casi intactos y quedan los recuerdos.
Con lugares y recuerdos vuelvo a mi adolescencia, la experimento cuantas veces me apetezca, alimento así mi adolescencia de adulta de la que no quiero desprenderme. Es una filosofía de vida porque sin filosofía no puedo interpretar el camino, ni la conducta de las personas, ni la miseria, ni la ignorancia. Por ello deseo adolecer de muchos rasgos, no deseo ser convencional, ni educada (según el criterio de muchos), ni suficientemente madura, ni esas cosas que hay que ser para que los adultos rancios no te tachen de adolescente.
Ya veis, soy un proyecto, intento ser como me plazca, como me satisfaga y como estime oportuno en cada momento para abrazar la vida con satisfacción por el hecho extraordinario de tener la posibilidad de disfrutarla.
Y en esa historia me hallo.
A la memoria de Arturo Basoredo. No fue mi amigo, fue mi compañero de clase, un buen compañero, el rival más duro a que hube de enfrentarme para que mis notas no fueran inferiores a las suyas. Murió joven, en accidente de tráfico, al otro lado del Atlántico. Su corta vida no le brindó la oportunidad de hacer estas reflexiones.∆

   

   
INDICE:   Editorial Nacional, Internacional, Entrevistas, Reportajes, Actualidad
SERVICIOS:   Suscríbete, Suscripción RSS
ESCRÍBENOS:   Publicidad, Contacta con nosotros
CONOCE FUSION:   Qué es FUSION, Han pasado por FUSION, Quince años de andadura

    Add to Google Reader or Homepage
Revista Fusión.
I  Aviso Legal  I  Política de privacidad 
Última revisión: octubre 27, 2008. 
FA