osé Angel Hevia, después de "Tierra de
nadie" y "Al otro lado" ahora nos sorprende con su tercer trabajo discográfico
que llega hasta nosotros bajo el título "Etnico, ma non troppo". En él retrata
instantáneas sonoras de su tierra natal, Asturias, desde una perspectiva
vanguardista que en la expresión musical de sus ritmos hechizan al público.
-¿Cómo un título italiano para un músico asturiano?
-No está pensado en que sea un título italiano sino musical. Esa
expresión, étnica, es la etiqueta que le ponen a mi música. Estoy de acuerdo que
la llamen música étnica, pero quiero puntualizar que ese no es mi esquema a la
hora de componer, hay otros.
-No quieres que te encajonen en un sólo registro.
-No me importa, lo veo perfecto, pero no es uno solo, porque yo he
estado tocando en festivales de jazz, en festivales de música celta, en
festivales de música latina, que no tienen nada que ver unos con otros. Me
encuentro mejor así, estando en muchos sitios a la vez.
-"Etnico, ma non troppo". ¿Qué diferencia este trabajo a los anteriores?
-Quizás la tranquilidad a la hora de componer. Quizás el haber estado
durante mucho tiempo ante el ordenador, en el estudio que monté en casa. Además
el repertorio que está mucho más pensado.
-¿Dónde se esconde la musa que te inspira?
-Qué sé yo. Yo creo que son las vivencias que vas teniendo a lo largo de
la vida, sobre todo en los viajes. Intento aprender algo siempre en cada sitio.
-¿Estás satisfecho con el resultado de este álbum?
-Sí, porque para eso ya te digo que llevo una técnica bastante pensada.
Grabar discos con una discográfica grande te permite ese tipo de cosas. No son
esos discos que yo hacía en mi carrera anterior, como director de bandas de
gaitas o como parte de grupos de folk, en los que a veces tienes que pensarte el
disco en dos meses y grabarlo en una semana. Haciéndolo tan rápido, es muy
difícil que todo el disco, el cien por cien vaya a aguantar el paso del tiempo,
que uno esté a gusto con eso después de unos meses. En el caso de estos tres
discos, es totalmente diferente. Creo que soy un inconformista en lo musical, sé
que tengo que llegar a algo todavía, pero ya lo haré en otros discos. De momento
los pasos que voy dando son una cosa muy pensada, muy trabajada, y sobre todo,
lo más importante, muy reposada, sin prisas. Es decir, que por ejemplo hago hoy
un tema, coloco la idea en el ordenador, dejo pasar seis meses, y digo "merece
la pena, venga adelante". Le doy un poco de forma al tema. Y después pasan otros
seis meses, incluso un año, hasta que ese tema está ya en la calle. Hay mucho
tiempo para decidir si merece o no la pena sacarlo.
-En tu carrera ¿siempre has hecho lo que has querido?
-En lo musical siempre he hecho lo que he querido. Creo que no hay otra
fórmula y es lo que respondo cuando me preguntan qué hay que hacer para que tu
música tenga éxito. Eso no quiere decir que no haya tenido que luchar para ello.
No siempre se ponen las cosas fáciles para hacer lo que uno quiere. Eso hay que
conseguirlo. No es que todo sea fácil, pero sí te puedo decir que lo que suena
en los discos es lo que yo quiero que suene.
-¿Piensas que todo artista, por el hecho de serlo, se tiene que sentir
comprometido?
-Puede que haya gente que vea o que sienta que los artistas somos una
profesión más cuyo objeto es divertir y punto, es decir, cultivar el ocio,
cultivar el espíritu propio de los demás, pero creo que esto es imposible si no
estás comprometido con unas condiciones y con una manera de entender la vida.
Creo que no se puede separar esto del arte.
-¿Te gusta involucrarte en todas las cosas de la vida?
-Me gusta involucrarme.
-¿Qué te ha parecido la postura de los artistas con lo de la guerra de Irak?
-Pues totalmente razonable y además muy emocionante, no sólo la de los
artistas, sino la de toda la gente, porque hemos tenido una guerra una vez más
lamentable e injusta, como todas las guerras. Mucho más vergonzosa para nosotros
porque como país hemos puesto nuestra rúbrica en esa guerra por la desgracia de
nuestros gobernantes. Por lo menos nos queda la emoción de haber estado en
manifestaciones multitudinarias, con miles de personas en la calle, y eso, de
alguna manera no va a quedar impune. Se pueden pasar facturas políticas, que a
lo mejor no son tan inmediatas como las elecciones, porque la memoria a corto
plazo en este país no es muy sólida, pero yo confío totalmente en que la factura
política sí esté ahí después de lo que pasó con la guerra de Irak. Los políticos
de uno y otro signo van a mirarlo mucho antes de meternos en líos como ése.
-¿Crees que los intelectuales y los artistas de este país tendrían que tomar
partido de una forma mucho más decidida?
-Hasta cierto punto. Nuestra misión es denunciarlo. Creo que podemos dar
opinión con nuestro trabajo, que podemos hacerlo para bien, porque creo
sinceramente que es la opinión adecuada, la que dice no a la guerra, y no a las
injusticias y no a lo que está pasando. Pero igual no todos somos buenos
políticos, o sea que podemos crear o inducir, pero dirigir sería ya una cosa un
poco más peligrosa.
-¿En este país lo que hace falta es madurez intelectual?
-Hombre, creo que hace falta, pero creo que cada vez hay menos medios
para conseguirla, porque tenemos una cultura televisiva cada vez más endemoniada
y lamentable.
-¿Te consideras una persona contestataria?
-Lo fui bastante tiempo a nivel de calle, también en Asturias, y lo sigo
siendo si hay una causa que lo requiere, en la que he decidido estar.
-¿Quién tiene más espíritu reivindicativo, el hombre o la mujer?
-Tampoco creo que haya mucha diferencia. El problema es que la mujer
tiene menos porción de poder, históricamente tiene menos capacidad de decisión.
Hay menos mujeres políticas, hay menos mujeres en cargos públicos. El hombre
tiene más, por lo tanto también es él quien suele cometer los fallos, aunque
también hay hombres reivindicativos desde el no poder y mujeres que meten la
pata en el poder. No creo que exista más diferencia que la que marca la
historia.
-¿Te importa lo que los demás piensen de ti?
-Hombre los artistas tenemos una cosa que se llama complejo de
expectativas, porque si no, no haríamos música para que la gente nos escuchase.
Nos meteríamos en un cuarto, nos iríamos al monte, tocaríamos allí la gaita y
punto. O sea, nos importa lo que la gente opina. A mí en concreto me importa el
público, no la gente. Y no hablo de la gente que me rodea, con la que convivo, o
con la que tengo que trabajar. Hablo del público. A mí lo que me importa del
público es que valore y considere mi trabajo, mi música, porque creo que existe
a veces una mezcla entre personaje y persona que también es muy peligrosa. O
sea, el personaje es el músico conocido que publica discos, que da conciertos
etc. Luego se baja del escenario y tiene que vivir con una familia, trabajar en
un ambiente determinado, conocer a unos vecinos, etc. Y eso es la persona. Yo
creo que la persona no tiene absolutamente ningún interés, es más, prefiero que
el público no conozca a la persona. En cuanto al personaje por supuesto que sí,
porque se trata de mi trabajo.
-¿Eres más sentimental o más mental?
-Depende. Soy muy impulsivo, por lo tanto ahí manda más el corazón.
También soy mental, lo que pasa es que a la hora de tomar la decisión casi
siempre soy impulsivo.
-Te dejas llevar por la fibra.
-Sí, fibra de gaita eléctrica.
-¿Qué le debes a los sueños?
-Todo, porque prácticamente cualquier empresa que emprendo en esta vida,
comienza un día, a las dos o tres de la mañana, en una noche de insomnio.
Aprendí ya desde pequeño a soñar; hoy me programo para soñar qué quiero
conseguir. Por ejemplo, quiero conseguir una fábrica de gaitas funcionando, y me
duermo pensando en el proyecto. Les debo todo a los sueños.
-¿Crees que la solidaridad vale la pena?
-No es que valga la pena, es que es el único motor del mundo. Si no
podemos decir que sentimos algo cada vez que vemos a un humano maltratado o en
situación injusta, y que se nos revuelve algo por dentro, incluso aunque no
podamos hacer nada, entonces nos haremos Bush.
-¿Te sientes reconocido tanto en Asturias como en el resto de país?
-Sí. Me siento querido y agradecido.
-¿Crees que es necesario que los artistas tengan que salir fuera de su
región, en tu caso Asturias, para que sean reconocidos?
-Bueno, que me sienta reconocido no quiere decir que no sea consciente
de nuestros defectos. Y uno de ellos es ése. Tenemos muchos problemas, está
habiendo una situación de aislamiento. Necesitamos que pasen cosas, como lo que
está sucediendo con Fernando Alonso. Entonces hay una lista de personajes
asturianos que hemos salido fuera, nos ha ido bien a unos cuantos y parece que
hay necesidad de que esos volvamos a casa y confiemos en que Asturias merece la
pena. Yo creo que está muy bien, de hecho yo estoy mucho mejor cuando voy a
Asturias, me siento querido, como cuando el otro día se juntaron veinticinco mil
personas en Oviedo, es maravilloso, pero no tiene que ser eso el motor de una
comunidad como Asturias. Si te das cuenta todo son individualismos: un señor que
conduce, otro que canta, otro que toca la gaita. Nunca hay una selección
asturiana, no hay un equipo, no hay nada que tenga una repercusión. Hay unos
fetiches que son eso, los famosos locales, y nos agarramos a ellos para pensar
que Asturias al fin y al cabo sí merece la pena. Pero lo que merece la pena es
lo que cada uno pueda hacer día a día en su trabajo. No sé, no acabo de ver un
cambio de orientación. ∆