
Ya ven, el Estado no escatima medios para convencer a los españoles de las
excelencias de servir a la Patria en el ejército. Setenta y seis millones de
euros, casi nada. Y los españoles sin responder. ¿Por qué será? A lo mejor
no acaban de entender que servir a la patria sea sinónimo de servir a Bush
o, a lo mejor, prefieren hacer el amor en vez de la guerra. ∆

Ya está. Es porque prefieren la casa, el hogar, la cocina, o sea, que ahora
que las mujeres están cada vez más liberadas, pues los hombres a fregar, que
además de hacerlo de campeonato, es una buena excusa para no servir a la
patria, que para eso está Trillo.
Que sí, hombre, que los tiempos cambian. ∆

¿Lo ven, lo ven...? El declive del macho es imparable. La mujer se
autoabastece. Se acabó el mito de echar cuatro o cinco sin sacarla. Ahora el
problema está en meterla.
¡Qué tiempos, señor! A propósito... ¿alguien sabe cómo anda el índice de
pajas per cápita? Se habrá disparado. Digo yo. ∆

Pero no todo es la decadencia del macho, no señor. Menos mal que vuelve el
auténtico, el de siempre, el hombre-hombre.
Entre tanto friega platos, maricuelo e impotente, resucita Blas Piñar y los
suyos y prometen evitar la caída en el abismo.
Ya no hay porque preocuparse de nada.
El futuro está asegurado. Lo único que huele demasiado a pasado ¿no? ∆

Mientras, las nuevas generaciones preparándose, sí señor. Es importante que
sus mentes se eduquen con la violencia, al fin y al cabo es en lo que los
gobiernos invierten ¿no?
Si nuestros niños son violentos, nuestros jóvenes serán violentos y los
adultos harán cola para entrar en el ejército, así no habrá que gastar tanto
para convencerles. Muy inteligente. ¿no? ∆