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Discurso del médico
indígena Carlos Eduardo Medina
en la inauguración de la XIII Cumbre Iberoamericana
El pasado 14 de
Noviembre, durante la sesión inaugural de la XIII Cumbre Iberoamericana,
celebrada en Bolivia, un representante del Encuentro Social Alternativo
que se reunían en paralelo en la ciudad de Sta. Cruz, Carlos Eduardo
Medina, médico de la región de Chiquitania, leyó el siguiente
mensaje.
Con la publicación íntegra del mensaje, Fusión quiere sumarse a la lucha
de los pueblos indígenas latinoamericanos por recuperar su identidad,
por acabar con la explotación a que están sometidos por parte de las
multinacionales apoyadas por sus gobiernos, con EE.UU. al frente, y para
que el grito de estos pueblos suene más allá de sus fronteras y se
extienda por todo el planeta, para contagiar y unificar en un sólo grito
común a todos los pueblos explotados y marginados del mundo. Este es su
mensaje...
Señores presidentes, su majestad rey Juan Carlos de España, autoridades:
He aquí nosotros, hablando frente a ustedes... quién lo diría.
Muchas cosas tuvieron que suceder en esta tierra en los últimos siglos y
muchas otras más en estos últimos días, para que estemos aquí, en un
lugar que sabíamos, creíamos, se nos sería negado. Todos sabemos de lo
que hablamos, pero nosotros, Bolivianos y Bolivianas, más que todos.
Una vez más un gobierno creyó que gobernar no era representar, sino
someter. Y tuvimos que demostrar, a precio de sangre y luto, que no es
así.
Una vez más tuvimos que hacerlo. Nosotros... mestizos, aimaras,
quechuas, guaraníes, chiquitanos y tantos otros. Indios, como nos dieron
en llamar quienes equivocaron la ruta a las indias y por una fatalidad
nos encontraron y creyeron descubrirnos. Los mismos que se marearon con
el aroma de nuestras flores, admiraron nuestra piel, nuestras artes,
nuestras ciencias, nuestras riquezas, con las que financiaron la cultura
europea primero y el desarrollo del norte del continente americano
después. De nuestra piel admiraron el cobre, de nuestras artes la
catadura de nuestros tejidos, de nuestras ciencias, todo, tanto, que
hace apenas una semana declararon patrimonio de la humanidad a los
Kallawallas. Nos alegramos de que se enteraran de la importancia de
nuestros médicos, que son tan anteriores al juramento hipocrático. Pero
nos alegramos por ellos. Nosotros ya lo sabíamos hace 5 mil años. Así
como sabíamos lo que encerraba el cerro Rico de Potosí, que nos daría
riqueza para siempre. Claro que no sabíamos que alcanzaría para tantos y
que no quedaría nada para nosotros.
También sabemos hoy lo que tenemos bajo la tierra. Y aprendimos la
lección de la historia. Y sabemos que es nuestro. Pero aunque es
importante saber de dónde venimos ,no seguiremos hablando de la
historia, ya que sería muy largo y todos tenemos cuestiones urgentes que
atender sobre el presente y el futuro de nosotros todos.
Vengo a comunicarles, con el permiso de ustedes, algunos resultados de
tres días de deliberaciones populares, en los que hemos aprendido
algunos y enseñado otros y concordado, todos y todas los presentes aquí
, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, qué país queremos, con la
sensación de estar acompañados por el pensamiento de los cientos de
millones que habitamos la América Latina.
No digo que estemos hablando en nombres de todas y todos esos cientos de
millones, ya que esa potestad no nos fue dada, digo que sentimos en
estos días, que pensamos, creemos y deseamos mas o menos lo mismo.
Cosas que de tan repetidas parecen infantilismos. Y no lo son. Por
ejemplo que la tierra es nuestra y todo lo que hay debajo de ella
también.
Por ejemplo la libertad absoluta de nuestros derechos, salud digna,
vivienda digna, trabajo digno, educación digna, el respeto a la dignidad
de la soberanía de los pueblos, el respeto a la dignidad de la
autodeterminación de los pueblos. El respeto a la dignidad de las
Naciones que conforman nuestra republica.
Tal parece que todo podría reducirse a la dignidad. En la creencia que
esta dignidad no nos es conferida por nadie, sino que es una actitud,
una forma de ver la vida, una manera de existir. Sabemos que insistir en
la dignidad nos puede llevar trabajosamente a lugares de mucho dolor.
Pero también sabemos que es mejor ese dolor que la vergüenza de ser
indignos. Decía, señores presidentes, he aquí nosotros, primero
agradeciendo a nuestro presidente, por haber gestionado esta posibilidad
de hablar aquí con voz propia. Ese es un gesto digno, que ojalá sea
tomado como ejemplo por ustedes todos, en los próximos acontecimientos
de esta índole, ya que creemos que nada debe temer quien nos representa.
Señores presidentes, las conclusiones del Encuentro Social Alternativo
son las siguientes:
1.- Que nos negamos a la firma del ALCA, habida cuenta que es un sistema
perverso que, entre otras muchas calamidades, nos inundará aún más de
productos extranjeros, que acabaran de fundir la poca producción que
tenemos, y que no nos permite competir libremente en mercados mayores,
habida cuenta la política subvencionista de los Estados Unidos de
América y su política de presión sobre el resto de los países.
Señores Presidentes. Escuchen a los pueblos de América. Suspendan las
negociaciones del ALCA. El ALCA es la aplicación de un modelo neoliberal
que ha profundizado la pobreza y la exclusión social. Sabemos que el
ALCA tiende entre otras cosas a permitir la libre explotación de los
recursos naturales nuestros, por medio de las transnacionales .
Sabemos que ese tratado será la ruina económica, cultural y ecológica de
la región y no queremos formar parte de eso.
2.-Que sabemos que somos la mayor reserva gacífera del continente, lo
cual hace que nos quieran hacer pasar por terroristas, según las nuevas
políticas de los imperios. No aceptaremos eso.
3.-Que sabemos que las transnacionales mandan en este país, que dirigen
entre otras muchas cosas las políticas de explotación de hidrocarburos y
las políticas económicas.
Señor presidente, no necesitamos referir aquí el valor de nuestro
pueblo, para decirle que tiene usted todo nuestro apoyo para hacer que
esto deje de suceder.
Sabemos las muchas consecuencias que esto podría traer, y estamos
dispuestos y dispuestas a soportarlo. Y esto no es buscar la
confrontación, somos gente de paz. Pero estamos aquí. Y esta tierra es
nuestra.
4.-Que la modificación genética de alimentos significa una amenaza para
la salud y para el medio ambiente. La soberanía alimentaría de los
pueblos reconoce una agricultura con campesinos, vinculada al
territorio, prioritariamente orientada a la satisfacción de los mercados
locales y nacionales. Tenemos derecho a comer lo que producimos y a
producir lo que comemos. Nuestras empresas deben ser reforzadas y
subvencionadas si fuera necesario.
5.-Que la imposición y aplicación de un modelo económico neoliberal
depredador que atenta contra la soberanía, el desarrollo sustentable, la
identidad de los pueblos, las conquistas sociales y los derechos
humanos, son los responsables de la exclusión social y por lo tanto son
inaceptables para nuestro país.
6.-Que queremos la Asamblea Constituyente para tratar de construir entre
todos los bolivianos y bolivianas, el país que queremos, donde quepamos
todos y todas, pueblos y comunidades indígenas y originarias, campesinos
y todos los ciudadanos, niños niñas, ancianos sanos y desvalidos, porque
los problemas del país nos afectan a todos. Que las comunidades
indígenas y originarias sean reconocidas como sujetos colectivos y no
como simple sumatoria de ciudadanos, donde se reconozcan sus territorios
y su naturaleza, como necesarios para su existencia con identidad, donde
puedan realizarse como culturas diferentes, y ejercer plenamente sus
derechos.
7.-Que las políticas llevadas hasta hoy, dejan cifras ilegibles,
indignas y vergonzantes de niños muertos por desnutrición y enfermedades
prevenibles sólo con comida, en un país cuya tierra da todo y más. Somos
el país en el que el Barón Alexandre Von Humoldt, descubrió entre muchas
cosas, la papa, que sirvió para salvar a Europa del hambre. Y es
impensable que nuestros hijos se mueran de hambre en nuestras manos
mientras miles de millones de dólares salen del país, producto de
nuestras riquezas.
8.-Que fuimos adelantados en la reforma agraria y que ésta tiene tantos
vicios, que hubo que firmar una ley, en que se le dio al gobierno 10
años de plazo para sanear la situación de tierra y territorio, y que
hoy, 7 años después, sólo el 14% del trabajo fue realizado. Es una
anomalía que en Bolivia tengamos que matarnos por un pedazo de tierra
donde trabajar y vivir. Mientras el latifundio improductivo, que obtuvo
las tierras de forma ilegal, arme hoy ejércitos ilegales para
resguardarlas, a espaldas del silencio del gobierno.
9.-Que necesitamos leyes que reconozcan institucionalmente, la identidad
de nuestra opción sexual. Que el estado reconozca las necesidades y
aportes de hombres y mujeres que optaron por una sexualidad diferente a
la heterosexualidad, de modo de tener políticas sociales efectivas, que
no permitan la factibilidad de la marginación ni la exclusión sobre la
base de la no aceptación de nuestra condición sexual.
10.-Que la cuestión forestal en nuestro país, goza de la desatención más
absoluta, que necesitamos una política clara de forestación, créditos
blandos, formación de recursos humanos, apoyo técnico y material de
investigación para reforestar... evitando de esta manera tener que crear
más adelante una política para paliar el desastre que será, si no se
reforesta hoy. La solución práctica está en que los indígenas y
originarios controlen y manejen este tema. Ellos mejor que nadie saben
cómo no depredar el suelo que pisan.
11.-Que nos vale nada tener el Código niño, niña y adolescente que
contamos hasta el momento. Y permítame explicar brevemente por qué.
América Latina se da muchos lujos, carísimos. Y nosotros estamos dentro
de América Latina. El lujo más grave, es que teniendo la mayor población
infantil y adolescente del mundo, nos damos el lujo perverso de no
atenderlos, de dejarlos tirados a su buena suerte, sometidos en muchos
casos a la ley de la selva, donde obviamente pierden ellos. Y pierden
para siempre. De ese modo los gobiernos actuales son responsables de un
genocidio generacional.
Hay que ser muy ciego, (por decir una palabra amable), para no darse
cuenta de eso. Que no daría el antiguo continente por tener nuestra
reserva humana. Pero allí los tenemos nosotros, limpiando vidrios en los
semáforos, sin zapatos, con tuberculosis, sin comida, ni techo ni nada.
No hay palabra que califique esto, señor presidente.
Imagine un niño de tres años que no llega a la altura del vidrio de su
auto, sin zapatos tosiendo, imagine que arrancan todos los autos al
mismo tiempo y él, evitando ser atropellado, llega a la acera, y se
sienta al frío esperando el próximo semáforo. Ahora imagine que es su
hijo. De eso hablamos.
12.-Que los fundamentalismos, dejaron, dejan y dejarán heridas que son
casi imposibles de sanar, que nos han llevado a guerras mundiales y
domésticas, que no hacen más que dividirnos para negar la posibilidad de
vernos en nuestra totalidad y ponernos de acuerdo.
Es necesario que la construcción de la ciudadanía entre bolivianos y
bolivianas sea alimentada por la posibilidad de imaginar un futuro donde
todas las personas tengan futuro. En este nuevo milenio, nosotros
debemos ser capaces de construir espacios colectivos para que las
diversas identidades participen de la construcción de un "nosotros"
inclusivo, plural, cambiante, y no exento de conflicto. Esta es la
dimensión básica de una tarea política alternativa. Porque sabemos que
lo único fundamental es la gente. Y sabemos que los fundamentalismos son
un insulto a la inteligencia humana.
13.-Que la impunidad de los muchos crímenes y matanzas ocurridas en
nuestro país, tiene como consecuencia directa, la factibilidad de los
sediciosos de volver a cometer los mismos crímenes, a sabiendas que no
serán juzgados y por lo tanto no pagarán por ellos. Eso nos deja en un
estado de indefensión absoluta, que el estado apaña, convirtiéndonos en
los huérfanos, los parias, las viudas de este estado.
Señor presidente, exigimos justicia para los crímenes cometidos desde el
estado contra nuestro pueblo. Los impunes de hoy, son los asesinos de
mañana.
Debemos explicaciones a nuestros muertos por esto.
Señores presidentes, hasta aquí algunas de las conclusiones finales,
sólo nos resta decir que quienes nos gobiernan tienen un único camino y
es representar al pueblo... Somos cientos de millones. No es una cifra
que puedan darse el lujo de ignorar.
Señor presidente Carlos Mesa. Haré entrega a usted de 5 copias de este
documento.
Por último señores presidentes, esperamos que se hayan sentido a gusto
en nuestra tierra, que realizó un esfuerzo enorme por recibirlos, acorde
a lo que nuestra dignidad manda.
Este es nuestro país, nuestro espacio y nuestro tiempo. Sean todos
bienvenidos.
Muchas gracias
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