|
TIRAMISU
Ingredientes (como pá 4 personas):
1/2 litro de leche • 150 grs. de azúcar • 4 yemas • 50 grs. de maicena
(almidón de maíz) • 1 cucharadita de extracto de vainilla • Chocolate en
polvo • 14 bizcochos de vainilla o trozos de bizcochuelo
Para humedecer los bizcochos: 1 taza de leche, café o vino dulce
Ya
lo sé, todos esperáis una receta de Navidad, pero me he cansado de
llamar a todos mis contactos y sólo me encuentro contestadores:
Ring, ring.
-Usted está cansado. Sus párpados se están volviendo pesados y se
cierran lentamente. Usted tiene sueño y está perdiendo gradualmente su
voluntad y su capacidad de resistir sugestiones. En cuanto oiga el bip
sentirá una necesidad irrefrenable de dejar su nombre y teléfono.
Ring, ring.
-Hola. Este es el contestador automático del centro de control para
almacenamiento y lanzamiento de misiles nucleares intercontinentales de
las fuerzas aéreas de los Estados Unidos. Ahora mismo no podemos
atenderle, pero cuando oiga el bip deje una lista con los objetivos que
quiere destruir y ya lanzaremos los cohetes cuando podamos. Muchas
gracias.
Empezamos hirviendo la leche con el azúcar y el extracto de vainilla.
Aparte batimos las yemas con la maicena.
Pues varios días más llamando y nada. Los tíos muy simpáticos, pero en
estas fiestas no trabaja nadie:
Ring, ring.
-Hola, este es el contestador automático de Manolo. Ahora mismo no puedo
atender el teléfono porque unos marcianos están comiéndose mi cerebro,
pero deje su recado y su número de teléfono y cuando uno de ellos haya
replicado mi cuerpo le llamará.
Se agrega la leche al batido de las yemas, muy lentamente y batiendo
enérgicamente. Se lleva al fuego nuevamente unos segundos hasta que se
espese, pero sin que llegue a hervir.
Al final llamé a Anxini, un amigo italiano que precisamente venía de
hacer una visita al Vaticano y me contó una anécdota sobre el Papa. Iba
éste por la calle, pasa al lado de un club y sale una moza muy sugerente
que le dice:
-Hola, chato. ¿No me vas a invitar a una copa?
-¿Pero tú sabes quien soy, pecadooora?
-¡Anda! ¡Chiquito de la Calzada!
En una fuente ponemos los bizcochos, previamente remojados, uno al lado
del otro, y los cubrimos con la crema.
Pues nada, Anxini (Angeliño en italiano) estaba en medio de una boda
cuando le llamé. Está trabajando el tacto a la hora de dirigirse a la
gente. No es mal chico, pero se fija poco:
-Oiga, ¿se ha fijado lo fea que va la novia?
-No se pase, mucho cuidado, que es mi hija.
-¡Huy! ¡Perdone! Nunca me hubiese imaginado que usted fuera el padre.
-No, ¡¡¡soy la madre!!!
Repetimos una vez más el mismo proceso para que haya dos capas de
bizcochos y luego lo espolvoreamos con el chocolate rayado. Recuerda que
debe de enfriar como mínimo cuatro horas antes de servirlo.
Pues nada, que sobrevivas a las fiestas. Me despido con la última
anécdota que Anxini me contó desde la boda. Son dos amigas que hacía
mucho que no se veían.
-¡Hola! ¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo sin verte! Ha sido tu cumpleaños. ¿Qué
te han regalado?
-Pues me han regalado unos patines.
-¡ANDA!
-Unas gafas de sol.
-¡MIRA!
-Unos walkman.
-¡OYE!
-Y unas bragas.
-¡COÑO!
.
/ El Cuñao
|