
Hay guerras, muchas guerras, y
en éstas mueren inocentes. La vida no les permite crecer, ni
desarrollarse, ni disfrutar de una estancia aquí abajo mínimamente digna. |
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ABRIL 2003

¿DONDE ESTA DIOS?
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
"Si Dios existe tiene que ser un dios malévolo pues el mundo está
lleno de injusticias y si no es malévolo simplemente es que no existe"
EPICURO
Debe
esconderse, digo yo, porque mira que andan las cosas revueltas aquí abajo y,
oye, ni una señal. Algunos esperan su vuelta y él a lo suyo, 2000 años en el
paro ¡menudo invento! No se me había ocurrido pero, ahora, estoy segura que
eso del paro es obra suya. Será que se ocupa de eso y, claro, con tanto paro
en el mundo el tiempo no da para más.
Pues, como todo lo ves, voy a ponerte al día, hombre, de lo que aquí
acontece pues igual estás esperando esta misiva, nunca se sabe, y en base a
ella te pones las pilas. Que sean alcalinas.
El mundo está patas arriba, muchos niños se mueren de hambre, de sed, de
enfermedad, ¿para qué has permitido que nazcan? Los políticos, entretanto,
llenan sus arcas, son ambiciosos, estafadores, sobornables y, además, hacen
con el poder lo que les viene en gana ¿les has dado carta blanca en estos
asuntos? O ¿llevas comisión?
Hay guerras, muchas guerras, y en éstas mueren inocentes. La vida no les
permite crecer, ni desarrollarse, ni disfrutar de una estancia aquí abajo
mínimamente digna. Las guerras las genera la ambición y el egoísmo de
algunos que, para vivir satisfechos, desean aniquilar al resto, poseer sus
tierras, explotar sus riquezas y administrar la mayor parte del pastel ¿a
quién culpamos, a la avaricia de los hombres o a ti por haberlos hecho
avariciosos?
Muchos de tus representantes aquí abajo no funcionan, no son eficientes;
tendrás que inventar otra historia. Han permitido el robo, la estafa, el
dolor, la enfermedad y la miseria y humillación de muchos hombres y de
muchos pueblos. Andan ocupados en lo suyo, asegurando su bienestar, no vaya
a ser que tras esta vida no haya más que una placita en cualquier cementerio
y allí se pudran sus bien alimentadas carnes.
Claro que si no das señales, ya se sabe, la duda va ganando terreno y puedes
perder las elecciones. Y es que, reconócelo, hay que tener fe, mucha fe,
para seguir creyendo en tu justicia, en tu bondad y en tu existencia.
O puede que la vida sea como la enseñanza a distancia, uno va haciendo cosas
y tú vas calificando. Pero la cosa tiene sus deficiencias y es que no
sabemos la nota y así no vamos a ninguna parte, no sabemos si avanzamos o si
hemos de presentarnos a la recuperación. Hombre, puedo pensar, que tus
emisarios pueden aconsejarme en estos asuntos pero es que, ya te dije, no me
merecen confianza, se han colocado al lado del poder, han tolerado las
guerras, han mirado hacia otro lado según les ha convenido y, siendo un poco
cotilla, también te diré que algunos, o muchos, han abusado de la inocencia
de sus alumnos ¡como lo oyes! Abusando sexualmente, digo, entre otros
abusos. ¿Les has castigado?
Así que ya ves, manga por hombro. Se necesita una intervención rápida, no
debes esperar más porque luego, ya se sabe, cuando las cosas se han ido de
las manos ni tú vas a poder arreglarlo.
O quizá Epicuro esté acertado, y es que te diviertes, a lo grande, mirando
cómo la gente se mata, cómo algunos torturan, cómo los niños míseros,
doloridos y violados todos sus derechos, levantan la vista hacia ti
esperando un poco de alivio en su intenso dolor. Entretanto tú permaneces
sordo, ciego y loco. Porque sólo un loco puede permitir semejantes locuras.
Lo dicho, la fe ciega mueve montañas y yo no acabo de comprender tanta
paciencia y como no acabo de comprender preveo a tus seguidores
revolucionándose, y entonces perderás el poder, y si lo pierdes gana el
adversario, o sea Satán.
Cosas más difíciles ocurrieron.
No creo que lo hiciera peor. ∆ |