|
Guerra
psicológica contra los odontólogos inmigrantes
Dr. Adalberto Afonso
Fernández
Un
ominoso capítulo en la historia de la odontología en España lo
constituye la guerra sucia, motivada por la tozudez, la xenofobia y
quizás la envidia de una élite rica y todopoderosa, con relevantes
influencias en todos los altos niveles del poder en España, contra
odontólogos inmigrantes, alejados de familiares y de amigos, sin bienes
materiales, sin importantes relaciones, sin influencias y algunos hasta
desposeídos de su Patria. Profesionales graduados en prestigiosas
universidades de la América hispanohablante, con muchos años de
experiencia ante el paciente y, en muchos casos, también en la docencia,
que escapan de la tragedia económica y/o política de sus países de
origen, y que llegan a España procurando hallar seguridad, paz y
estabilidad para su vida personal y familiar y, en vez de ello, se les
prohíbe trabajar en lo que bien conocen, mientras comienzan a 'lidiar'
con el primer escollo: que se les reconozca el derecho a ser admitido,
al reconocimiento de su título, pues se encuentran con que el Ministerio
de Educación los descalifica como capacitados profesionales y sin
respetar convenios culturales y de educación, todavía vigentes, y
firmados hace décadas, entre su país de origen y España, se les exige lo
que no se exige a miembros de países de la Unión Europea, en tratados
mucho más recientes. Así, advierte, con asombro e indignación, que es
víctima de una manera de discriminación, y de cómo se vulneran tratados
con países de América hispana y sólo se asumen los tratados recientes
con países de Europa. (¿Es la discriminación hacia el indio, hacia el
negro, hacia el mestizo, hacia el criollo, enfrentada a los supuestos
privilegios hacia los comunitarios europeos, de raza blanca pura?).
Luego de muchos meses de inquietante espera, al odontólogo inmigrante le
llega una respuesta que puede ser: O que se le niega el derecho a que se
reconozca su titulación -ni siquiera con exámenes- o que debe realizar
una Prueba de Conjunto, en la cual deberá examinar ocho, diez, doce
asignaturas o, tal vez, todas las asignaturas de la carrera. Sin
embargo, lo más penoso lo conocerá cuando se dé cuenta de que en esas
Pruebas de Conjunto no se pretende comprobar su nivel de conocimientos
necesarios para ejercer, sino que, con insólitos tipos de exámenes, que
transgreden -por ignorancia o por mala fe de quienes los confeccionaron-
los cánones universales de la Pedagogía, se les intenta golpearlos en su
autoestima con el objetivo de hacerlos titubear de su verdadera
capacidad intelectual para llegar a aprobar esos exámenes. Simultánea e
insistentemente, se les informa de que ejercer su carrera
'clandestinamente' -para poder sobrevivir con su familia y no caer en la
marginalidad o la delincuencia- será suficiente, si se le sorprende,
para que sea considerado como delincuente. El objetivo de todo ello es
hacerlos desistir de sus propósitos de residir y trabajar en España, con
el interés de que no se queden en territorio español. Esto obedece a una
variante de la xenofobia, es la xenofobia odontológica, que pretende que
no ejerzan más, en España, odontólogos argentinos, bolivianos, chilenos,
colombianos, cubanos, dominicanos, ecuatorianos, peruanos, etc., todos
los cuales son muy solicitados por los ciudadanos españoles por su
reconocido prestigio como excelentes profesionales, y por su trato
exento de arrogancia. Además, porque no sólo atraen a los nacionales,
sino, lógicamente, a los centenares o miles de sus paisanos. En la
prensa española ha aparecido muy poca o casi ninguna información al
respecto, porque, paradójicamente, en ocasiones, los medios de
comunicación hablados o impresos mayoritariamente callan muchas noticias
referentes a reclamaciones de mejor derecho, por parte de inmigrantes
(con papeles o sin papeles, pero, en definitiva, extranjeros). Ignoramos
a qué o a quiénes obedece esa evidente seudo-complicidad... Funcionarios
del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España, en todos sus
niveles de organización, desde su sede central hasta las escuelas y
facultades de Odontología, desde oficinistas hasta Decanos y equipos de
profesores de las mismas - parecen cooperar y "prestar servicios" a los
intereses del Ilustre Consejo General de Colegios Oficiales de
Odontólogos y Estomatólogos de España para que no se incremente el grupo
de odontólogos inmigrantes. Todo parece como tácitamente complotado,
confabulado para crear una unidad de fuerzas contra el intruso
odontólogo extranjero como si fuera a intentar poner en peligro la
estabilidad de las instituciones y atentar contra la seguridad de la
sociedad española y sus ciudadanos. Sin embargo, maltrechos e ilusos
vencedores, en una desigual batalla contra una oligárquica y
todopoderosa élite, muchísimos odontólogos inmigrantes logran,
finalmente, que se les "conceda" la posibilidad de presentarse a
exámenes. Para ello, hay que seleccionar la Universidad. Hace un par de
años, se comentaba que "en Madrid no aprueban a nadie"; "en Sevilla no
ha aprobado casi nadie..." Las facultades más confiables y prometedoras
parecían ser las de Granada y Barcelona. Muchos matricularon y aprobaron
sus exámenes en Granada, cuando eran exámenes de cinco a diez preguntas
a redactar y estudiando por notas de clases de los alumnos, las cuales
se vendían en el departamento de fotocopias de la escuela de Odontología
de Granada, con la anuencia de su decanato. Pero, drásticamente, cambió
el modo de examinar en Granada, porque parecía garantizar un alto índice
de aprobados entre los que iban a homologar sus títulos. Y Granada
cambió su manera de examinar, a partir de los exámenes del 06 de julio
de 2001 (22% aptos; 78% no aptos); ese funesto resultado, contrario a lo
pedagógicamente señalado de que un examen con 51% de desaprobados es un
examen mal confeccionado, fue poco con los resultados de los exámenes de
21 de mayo de 2002 (9% aptos; 91% no aptos). Entonces, en estampida,
buscando exámenes imparciales y justos, hubo un gran éxodo de
odontólogos inmigrantes, desde Granada hacia la facultad de odontología
de Barcelona, la cual aplicaba razonables exámenes de tests de diez
preguntas de lógico contenido y en los cuales aprobaba la gran mayoría.
El resto es conocido. A partir de esa misma fecha de 21 de mayo de 2002,
la Prueba de Conjunto en Barcelona pasó de diez a veinte preguntas de
tipo test, cada una con varios incisos, algunos de confusa redacción y
dificilísima interpretación. En los mismos, en forma abstrusa, extensa,
compleja, de un total de veinte preguntas de test, cada una con su
correspondiente introducción y cinco incisos a analizar, se dispone del
incompatible tiempo de un minuto, para examinar cuestiones que, en
ocasiones, no son de intrínseca ni de real importancia ni de interés
como para demostrar los indispensables conocimientos y la verdadera
capacitación de unos profesionales, para continuar, aquí en España, con
la responsable atención odontológica, que ha legal y reconocidamente
realizado, durante años. Son exámenes torpe y/o malintencionadamente
aplicados que van en contra de los verdaderos propósitos que deben
cumplir, en obediencia que se debe al todavía vigente y no reformado ni
derogado Art. 2 del Real Decreto 86 de 1987, de 16 de enero; igualmente,
desobedecen, también, a lo expuesto, para la aplicación del
anteriormente mencionado Real Decreto, a la Orden de 21 de julio de
1995, del Ministerio de Educación y Cultura.
Exponiéndome a posibles represalias, burdas o sutiles, por alguna o
todas las entidades mencionadas como responsables y culpables de esta
situación, EXHORTO a que se contradiga, refute o desmienta todo lo
anteriormente expuesto en el presente documento. ∆
El autor denuncia la
discriminación que sufren los odontólogos inmigrantes que tratan de
establecerse legalmente en España.
Contra la barbarie
Manifiesto de la
Alianza de Intelectuales Antiimperialistas (*)
La humanidad está siendo
arrastrada hacia una catástrofe material y moral sin precedentes.
La sedicente "cruzada contra el terrorismo" emprendida por el Gobierno
de Estados Unidos y sus aliados, cuyo próximo capítulo pretende ser la
invasión de Iraq, no es más que una nueva y desmedida agresión
imperialista cuyo objeto es consolidar a cualquier precio la hegemonía
estadounidense, fortaleciendo a Israel y debilitando a los países árabes
e islámicos que pudieran representar una amenaza para el sionismo.
Consideramos, por tanto, imprescindible llevar a cabo un amplio debate
sobre la situación mundial generada tras los acontecimientos del 11-S y
plantear una alternativa al discurso oficial, que oculta o falsea la
información y tiende a criminalizar toda forma de disensión o protesta.
En este sentido, la responsabilidad de quienes hemos hecho de la cultura
y la comunicación nuestro oficio, es especialmente grande, puesto que el
imperialismo pretende sustituir la libre circulación de ideas por un
"pensamiento único" administrado desde el poder, con objeto de
enmascarar la profunda injusticia de sus fines y la implacable
brutalidad de sus medios.
Los intelectuales (en el sentido más amplio y menos elitista del
término), en función del privilegio que supone el acceso al conocimiento
y a los instrumentos necesarios para elaborarlo, tienen una
responsabilidad tan específica como grave: la crítica radical y continua
de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemática de
sus mentiras, sofismas y tergiversaciones. No podemos olvidar que el
término "intelectual" va unido desde su mismo origen (caso Dreyfus) a la
idea de lucha, de refutación del discurso dominante, de defensa de la
justicia frente a los abusos del poder.
Por ello, tomando como referente moral e histórico la Alianza y el
Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1936, un amplio grupo de
personas relacionadas con la literatura, el arte y la ciencia hemos
decidido promover una Alianza de Intelectuales Antiimperialistas con
objeto de analizar y afrontar de forma colectiva la gravísima situación
mundial generada tras el 11 de septiembre de 2001.
Porque no es suficiente que cada cual oponga su trabajo individual a la
máquina de guerra y represión puesta en marcha por el imperialismo: sólo
mediante la unión y la coordinación, primero a nivel estatal y luego
internacional, podremos detenerla. Hacemos nuestro el llamamiento NION (Not
In Our Name) de los y las intelectuales y artistas estadounidenses que
se niegan a permitir que su Gobierno lleve a cabo en su nombre sus
planes de expolio y exterminio. Nosotros y nosotras también nos negamos
a que los Gobiernos de la Unión Europea apoyen en nuestro nombre la
sangrienta "cruzada" del imperialismo estadounidense. La guerra no es
inevitable, como pretenden hacernos creer sus promotores y
beneficiarios. La guerra es el fracaso de la política y de la razón, la
derrota de todos los pueblos que se ven envueltos en ella; sólo
beneficia a las grandes multinacionales, a sus políticos a sueldo y a
los organismos a su servicio, como la Organización Mundial de Comercio,
el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, que sacrifican el
bienestar, la salud, la libertad y la vida de millones de personas a los
intereses de los ricos.
Hacemos nuestra la lucha de los multitudinarios movimientos sociales que
a la denominada "globalización" oponen su proyecto de universalización
de la solidaridad y de la cultura. Es una insoslayable responsabilidad
de la izquierda implicarse en los pujantes movimientos de denuncia y de
desobediencia civil que buscan nuevas formas de superar la barbarie
capitalista y nuevos caminos hacia una democracia realmente
participativa.
Los y las firmantes de este manifiesto fundacional conminamos a
escritores/as, artistas, profesores/as, científicos/as e
investigadores/as a asumir la gravísima responsabilidad de contribuir a
la comprensión y la transformación de un mundo azotado por la guerra, el
hambre, la opresión y la injusticia. Cada libro, cada artículo de
opinión, cada comentario, por pequeño que sea, refuerza o debilita el
discurso dominante, en un momento en que la dominación se ejerce
mediante el discurso tanto como mediante las armas. Porque, con la
complicidad de los medios de comunicación, el poder inunda las mentes de
consignas explícitas e implícitas, de promesas que no cumple y de
presuntas amenazas de enemigos construidos a la medida de su intereses.
Modela el imaginario colectivo a su antojo y conveniencia. Consuma la
corrupción política, económica y jurídica con la corrupción semántica.
Exigimos, por tanto, a quienes trabajan en los medios de comunicación de
masas, el cumplimiento de su compromiso deontológico con la objetividad
informativa. Los informadores pueden y deben negarse a difundir noticias
falsas o tergiversadas, del mismo modo que los militares tienen el
irrenunciable deber de negarse a cumplir una orden injusta.
Los y las abajo firmantes nos comprometemos a apoyar con nuestras
palabras y nuestros actos a las innumerables víctimas del imperialismo y
de la "globalización" neoliberal: los pueblos desposeídos y pisoteados
de todo el mundo, así como las bolsas de marginación y pobreza de los
países presuntamente desarrollados, que un dramático flujo de
inmigrantes perseguidos por el hambre y la injusticia acrecienta sin
cesar.
Combatiremos, sí, el terrorismo, pero empezando por sus formas más
abyectas e intolerables: el terrorismo de Estado y el terrorismo del
capital. Las torturas y malos tratos en las comisarías y en las
cárceles, la brutalidad policial en la represión de las manifestaciones,
la pena de muerte, la explotación despiadada de los recursos naturales y
humanos, los embargos genocidas, las incursiones militares contra
poblaciones indefensas: ésos son los más graves atentados terroristas
contra la libertad, la dignidad y la vida. Hasta que no acabemos con
ellos, no podremos hablar de democracia, ni siquiera de civilización.
El Imperio ha declarado la guerra a quienes nos oponemos a sus planes de
expolio y exterminio. Y tenemos que resistir con nuestra unión y
contraatacar con nuestros instrumentos de trabajo: las ideas, las
palabras, las imágenes... La guerra total desencadenada por el Gobierno
de Estados Unidos y sus aliados se libra en muchos frentes, en todos los
frentes, y uno de los más importantes es el lingüístico. Si quienes
hemos hecho del pensamiento nuestra herramienta y nuestra arma, no
salimos al paso de los que pretenden detener el flujo de las ideas y
convertir las palabras en instrumento de opresión, ¿quién lo hará?
Bush lo ha dicho de forma inequívoca: "Quien no está con nosotros, está
contra nosotros". Y su declaración de guerra puede y debe convertirse en
nuestra propia consigna sin más que invertir el orden de los términos:
quien no está contra ellos, está con ellos. Quien no se opone
abiertamente a sus actos criminales y a sus falsas palabras, los apoya
con su silencio. Y el silencio es la cobardía de los intelectuales.
Cobardía que en circunstancias como las actuales se convierte en
imperdonable vileza, en alta traición a la cultura y a la humanidad.
Nuestro enemigo, el enemigo de los pueblos del mundo, tiene la segunda
arma más poderosa: el dinero. Pero nosotros tenemos la primera: la
razón. ∆
Los intelectuales (en el
sentido más amplio y menos elitista del término), tienen una
responsabilidad tan específica como grave: la crítica radical y continua
de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemática de
sus mentiras, sofismas y tergiversaciones. |