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ABRIL  2003

OPINION

 Guerra psicológica contra los odontólogos inmigrantes
Dr. Adalberto Afonso Fernández

Un ominoso capítulo en la historia de la odontología en España lo constituye la guerra sucia, motivada por la tozudez, la xenofobia y quizás la envidia de una élite rica y todopoderosa, con relevantes influencias en todos los altos niveles del poder en España, contra odontólogos inmigrantes, alejados de familiares y de amigos, sin bienes materiales, sin importantes relaciones, sin influencias y algunos hasta desposeídos de su Patria. Profesionales graduados en prestigiosas universidades de la América hispanohablante, con muchos años de experiencia ante el paciente y, en muchos casos, también en la docencia, que escapan de la tragedia económica y/o política de sus países de origen, y que llegan a España procurando hallar seguridad, paz y estabilidad para su vida personal y familiar y, en vez de ello, se les prohíbe trabajar en lo que bien conocen, mientras comienzan a 'lidiar' con el primer escollo: que se les reconozca el derecho a ser admitido, al reconocimiento de su título, pues se encuentran con que el Ministerio de Educación los descalifica como capacitados profesionales y sin respetar convenios culturales y de educación, todavía vigentes, y firmados hace décadas, entre su país de origen y España, se les exige lo que no se exige a miembros de países de la Unión Europea, en tratados mucho más recientes. Así, advierte, con asombro e indignación, que es víctima de una manera de discriminación, y de cómo se vulneran tratados con países de América hispana y sólo se asumen los tratados recientes con países de Europa. (¿Es la discriminación hacia el indio, hacia el negro, hacia el mestizo, hacia el criollo, enfrentada a los supuestos privilegios hacia los comunitarios europeos, de raza blanca pura?). Luego de muchos meses de inquietante espera, al odontólogo inmigrante le llega una respuesta que puede ser: O que se le niega el derecho a que se reconozca su titulación -ni siquiera con exámenes- o que debe realizar una Prueba de Conjunto, en la cual deberá examinar ocho, diez, doce asignaturas o, tal vez, todas las asignaturas de la carrera. Sin embargo, lo más penoso lo conocerá cuando se dé cuenta de que en esas Pruebas de Conjunto no se pretende comprobar su nivel de conocimientos necesarios para ejercer, sino que, con insólitos tipos de exámenes, que transgreden -por ignorancia o por mala fe de quienes los confeccionaron- los cánones universales de la Pedagogía, se les intenta golpearlos en su autoestima con el objetivo de hacerlos titubear de su verdadera capacidad intelectual para llegar a aprobar esos exámenes. Simultánea e insistentemente, se les informa de que ejercer su carrera 'clandestinamente' -para poder sobrevivir con su familia y no caer en la marginalidad o la delincuencia- será suficiente, si se le sorprende, para que sea considerado como delincuente. El objetivo de todo ello es hacerlos desistir de sus propósitos de residir y trabajar en España, con el interés de que no se queden en territorio español. Esto obedece a una variante de la xenofobia, es la xenofobia odontológica, que pretende que no ejerzan más, en España, odontólogos argentinos, bolivianos, chilenos, colombianos, cubanos, dominicanos, ecuatorianos, peruanos, etc., todos los cuales son muy solicitados por los ciudadanos españoles por su reconocido prestigio como excelentes profesionales, y por su trato exento de arrogancia. Además, porque no sólo atraen a los nacionales, sino, lógicamente, a los centenares o miles de sus paisanos. En la prensa española ha aparecido muy poca o casi ninguna información al respecto, porque, paradójicamente, en ocasiones, los medios de comunicación hablados o impresos mayoritariamente callan muchas noticias referentes a reclamaciones de mejor derecho, por parte de inmigrantes (con papeles o sin papeles, pero, en definitiva, extranjeros). Ignoramos a qué o a quiénes obedece esa evidente seudo-complicidad... Funcionarios del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de España, en todos sus niveles de organización, desde su sede central hasta las escuelas y facultades de Odontología, desde oficinistas hasta Decanos y equipos de profesores de las mismas - parecen cooperar y "prestar servicios" a los intereses del Ilustre Consejo General de Colegios Oficiales de Odontólogos y Estomatólogos de España para que no se incremente el grupo de odontólogos inmigrantes. Todo parece como tácitamente complotado, confabulado para crear una unidad de fuerzas contra el intruso odontólogo extranjero como si fuera a intentar poner en peligro la estabilidad de las instituciones y atentar contra la seguridad de la sociedad española y sus ciudadanos. Sin embargo, maltrechos e ilusos vencedores, en una desigual batalla contra una oligárquica y todopoderosa élite, muchísimos odontólogos inmigrantes logran, finalmente, que se les "conceda" la posibilidad de presentarse a exámenes. Para ello, hay que seleccionar la Universidad. Hace un par de años, se comentaba que "en Madrid no aprueban a nadie"; "en Sevilla no ha aprobado casi nadie..." Las facultades más confiables y prometedoras parecían ser las de Granada y Barcelona. Muchos matricularon y aprobaron sus exámenes en Granada, cuando eran exámenes de cinco a diez preguntas a redactar y estudiando por notas de clases de los alumnos, las cuales se vendían en el departamento de fotocopias de la escuela de Odontología de Granada, con la anuencia de su decanato. Pero, drásticamente, cambió el modo de examinar en Granada, porque parecía garantizar un alto índice de aprobados entre los que iban a homologar sus títulos. Y Granada cambió su manera de examinar, a partir de los exámenes del 06 de julio de 2001 (22% aptos; 78% no aptos); ese funesto resultado, contrario a lo pedagógicamente señalado de que un examen con 51% de desaprobados es un examen mal confeccionado, fue poco con los resultados de los exámenes de 21 de mayo de 2002 (9% aptos; 91% no aptos). Entonces, en estampida, buscando exámenes imparciales y justos, hubo un gran éxodo de odontólogos inmigrantes, desde Granada hacia la facultad de odontología de Barcelona, la cual aplicaba razonables exámenes de tests de diez preguntas de lógico contenido y en los cuales aprobaba la gran mayoría. El resto es conocido. A partir de esa misma fecha de 21 de mayo de 2002, la Prueba de Conjunto en Barcelona pasó de diez a veinte preguntas de tipo test, cada una con varios incisos, algunos de confusa redacción y dificilísima interpretación. En los mismos, en forma abstrusa, extensa, compleja, de un total de veinte preguntas de test, cada una con su correspondiente introducción y cinco incisos a analizar, se dispone del incompatible tiempo de un minuto, para examinar cuestiones que, en ocasiones, no son de intrínseca ni de real importancia ni de interés como para demostrar los indispensables conocimientos y la verdadera capacitación de unos profesionales, para continuar, aquí en España, con la responsable atención odontológica, que ha legal y reconocidamente realizado, durante años. Son exámenes torpe y/o malintencionadamente aplicados que van en contra de los verdaderos propósitos que deben cumplir, en obediencia que se debe al todavía vigente y no reformado ni derogado Art. 2 del Real Decreto 86 de 1987, de 16 de enero; igualmente, desobedecen, también, a lo expuesto, para la aplicación del anteriormente mencionado Real Decreto, a la Orden de 21 de julio de 1995, del Ministerio de Educación y Cultura.
Exponiéndome a posibles represalias, burdas o sutiles, por alguna o todas las entidades mencionadas como responsables y culpables de esta situación, EXHORTO a que se contradiga, refute o desmienta todo lo anteriormente expuesto en el presente documento. ∆

El autor denuncia la discriminación que sufren los odontólogos inmigrantes que tratan de establecerse legalmente en España.


 Contra la barbarie
Manifiesto de la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas (*)

La humanidad está siendo arrastrada hacia una catástrofe material y moral sin precedentes.
La sedicente "cruzada contra el terrorismo" emprendida por el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados, cuyo próximo capítulo pretende ser la invasión de Iraq, no es más que una nueva y desmedida agresión imperialista cuyo objeto es consolidar a cualquier precio la hegemonía estadounidense, fortaleciendo a Israel y debilitando a los países árabes e islámicos que pudieran representar una amenaza para el sionismo.
Consideramos, por tanto, imprescindible llevar a cabo un amplio debate sobre la situación mundial generada tras los acontecimientos del 11-S y plantear una alternativa al discurso oficial, que oculta o falsea la información y tiende a criminalizar toda forma de disensión o protesta.
En este sentido, la responsabilidad de quienes hemos hecho de la cultura y la comunicación nuestro oficio, es especialmente grande, puesto que el imperialismo pretende sustituir la libre circulación de ideas por un "pensamiento único" administrado desde el poder, con objeto de enmascarar la profunda injusticia de sus fines y la implacable brutalidad de sus medios.
Los intelectuales (en el sentido más amplio y menos elitista del término), en función del privilegio que supone el acceso al conocimiento y a los instrumentos necesarios para elaborarlo, tienen una responsabilidad tan específica como grave: la crítica radical y continua de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemática de sus mentiras, sofismas y tergiversaciones. No podemos olvidar que el término "intelectual" va unido desde su mismo origen (caso Dreyfus) a la idea de lucha, de refutación del discurso dominante, de defensa de la justicia frente a los abusos del poder.
Por ello, tomando como referente moral e histórico la Alianza y el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1936, un amplio grupo de personas relacionadas con la literatura, el arte y la ciencia hemos decidido promover una Alianza de Intelectuales Antiimperialistas con objeto de analizar y afrontar de forma colectiva la gravísima situación mundial generada tras el 11 de septiembre de 2001.
Porque no es suficiente que cada cual oponga su trabajo individual a la máquina de guerra y represión puesta en marcha por el imperialismo: sólo mediante la unión y la coordinación, primero a nivel estatal y luego internacional, podremos detenerla. Hacemos nuestro el llamamiento NION (Not In Our Name) de los y las intelectuales y artistas estadounidenses que se niegan a permitir que su Gobierno lleve a cabo en su nombre sus planes de expolio y exterminio. Nosotros y nosotras también nos negamos a que los Gobiernos de la Unión Europea apoyen en nuestro nombre la sangrienta "cruzada" del imperialismo estadounidense. La guerra no es inevitable, como pretenden hacernos creer sus promotores y beneficiarios. La guerra es el fracaso de la política y de la razón, la derrota de todos los pueblos que se ven envueltos en ella; sólo beneficia a las grandes multinacionales, a sus políticos a sueldo y a los organismos a su servicio, como la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, que sacrifican el bienestar, la salud, la libertad y la vida de millones de personas a los intereses de los ricos.
Hacemos nuestra la lucha de los multitudinarios movimientos sociales que a la denominada "globalización" oponen su proyecto de universalización de la solidaridad y de la cultura. Es una insoslayable responsabilidad de la izquierda implicarse en los pujantes movimientos de denuncia y de desobediencia civil que buscan nuevas formas de superar la barbarie capitalista y nuevos caminos hacia una democracia realmente participativa.
Los y las firmantes de este manifiesto fundacional conminamos a escritores/as, artistas, profesores/as, científicos/as e investigadores/as a asumir la gravísima responsabilidad de contribuir a la comprensión y la transformación de un mundo azotado por la guerra, el hambre, la opresión y la injusticia. Cada libro, cada artículo de opinión, cada comentario, por pequeño que sea, refuerza o debilita el discurso dominante, en un momento en que la dominación se ejerce mediante el discurso tanto como mediante las armas. Porque, con la complicidad de los medios de comunicación, el poder inunda las mentes de consignas explícitas e implícitas, de promesas que no cumple y de presuntas amenazas de enemigos construidos a la medida de su intereses. Modela el imaginario colectivo a su antojo y conveniencia. Consuma la corrupción política, económica y jurídica con la corrupción semántica.
Exigimos, por tanto, a quienes trabajan en los medios de comunicación de masas, el cumplimiento de su compromiso deontológico con la objetividad informativa. Los informadores pueden y deben negarse a difundir noticias falsas o tergiversadas, del mismo modo que los militares tienen el irrenunciable deber de negarse a cumplir una orden injusta.
Los y las abajo firmantes nos comprometemos a apoyar con nuestras palabras y nuestros actos a las innumerables víctimas del imperialismo y de la "globalización" neoliberal: los pueblos desposeídos y pisoteados de todo el mundo, así como las bolsas de marginación y pobreza de los países presuntamente desarrollados, que un dramático flujo de inmigrantes perseguidos por el hambre y la injusticia acrecienta sin cesar.
Combatiremos, sí, el terrorismo, pero empezando por sus formas más abyectas e intolerables: el terrorismo de Estado y el terrorismo del capital. Las torturas y malos tratos en las comisarías y en las cárceles, la brutalidad policial en la represión de las manifestaciones, la pena de muerte, la explotación despiadada de los recursos naturales y humanos, los embargos genocidas, las incursiones militares contra poblaciones indefensas: ésos son los más graves atentados terroristas contra la libertad, la dignidad y la vida. Hasta que no acabemos con ellos, no podremos hablar de democracia, ni siquiera de civilización.
El Imperio ha declarado la guerra a quienes nos oponemos a sus planes de expolio y exterminio. Y tenemos que resistir con nuestra unión y contraatacar con nuestros instrumentos de trabajo: las ideas, las palabras, las imágenes... La guerra total desencadenada por el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados se libra en muchos frentes, en todos los frentes, y uno de los más importantes es el lingüístico. Si quienes hemos hecho del pensamiento nuestra herramienta y nuestra arma, no salimos al paso de los que pretenden detener el flujo de las ideas y convertir las palabras en instrumento de opresión, ¿quién lo hará?
Bush lo ha dicho de forma inequívoca: "Quien no está con nosotros, está contra nosotros". Y su declaración de guerra puede y debe convertirse en nuestra propia consigna sin más que invertir el orden de los términos: quien no está contra ellos, está con ellos. Quien no se opone abiertamente a sus actos criminales y a sus falsas palabras, los apoya con su silencio. Y el silencio es la cobardía de los intelectuales. Cobardía que en circunstancias como las actuales se convierte en imperdonable vileza, en alta traición a la cultura y a la humanidad.
Nuestro enemigo, el enemigo de los pueblos del mundo, tiene la segunda arma más poderosa: el dinero. Pero nosotros tenemos la primera: la razón. ∆

Los intelectuales (en el sentido más amplio y menos elitista del término), tienen una responsabilidad tan específica como grave: la crítica radical y continua de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemática de sus mentiras, sofismas y tergiversaciones.

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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