
Cualquier lugar puede ser
maravilloso, depende de ti, de los ojos con que lo contemples, de las
sensaciones que en ti suscite, de tu imaginación y de tus ganas de atrapar
cualquier momento como único e irrepetible. |
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ULTIMOS DESEOS
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
Q ué pasaría por tu cabeza si tuvieras
la certeza de que vas a morir dentro de una semana? ¿A quién querrías ver?
¿Con quién desearías hablar? ¿A qué lugar querrías volver?
Probablemente las pequeñas preocupaciones, esas que no te dejan vivir en paz
ni dormir tranquilo, desaparecerían automáticamente. Cuando tomamos
conciencia de nuestra mortalidad la vida se nos antoja diferente y, de forma
inmediata, nos ponemos en contacto con aquello que para nosotros es
verdaderamente importante. Seguramente te arrepentirás de seguir enfadado
con quien fue tu mejor amigo y desearías recordar con él aquellas
maravillosas experiencias que compartisteis años atrás. También puede
ocurrir que sientas unas ganas locas de correr a visitar aquel camping donde
tantas veces fuiste cuando tus hijos eran pequeños, que llegaste a odiar por
incómodo, cuando el trabajo te fue mejor y comenzaste a ir a hoteles de
cuatro estrellas. O quizá desearas volver a la playa de tu aldea a
contemplar hermosas puestas de sol que hace tiempo no ves porque el trabajo
no te permite perder tus valiosos minutos en algo que considerabas poco
productivo.
Así son las cosas, el mundo en que vivimos, un mundo a ritmo de vértigo:
Trabajar más para tener más cosas, tener más cosas para ser más feliz, ser
más feliz cuando podamos disfrutar de un coche mejor, de un viaje exótico o
de una casa hermosa. Finalmente te das cuenta de que te has olvidado de
vivir, se te han escapado espléndidos momentos que pudiste haber saboreado
sin más costo que haber mirado a tu alrededor.
Quien no sabe disfrutar del encanto de lo próximo jamás podrá hacerlo de lo
más lejano. El placer que te proporcionan las cosas no siempre consiste en
tu propio disfrute sino en la envidia que crees que suscita en quienes te
conocen. ¿Lo has pensado?
Cualquier lugar puede ser maravilloso, depende de ti, de los ojos con que lo
contemples, de las sensaciones que en ti suscite, de tu imaginación y de tus
ganas de atrapar cualquier momento como único e irrepetible.
Son probablemente las cosas que quisieras experimentar en esa última semana
de tu vida y que antes no se te hubieran ocurrido. Lo verdaderamente
importante es llegar a disfrutar todos los días con cualquier cosa, hacer de
cada momento tu momento, disfrutar de tu casa, pequeña o grande, vieja o
nueva, porque es la que tienes, donde vives, el lugar que alberga tu
evolución como persona, tus buenos y malos momentos. Si te gusta disfrútala,
si no te gusta diséñala a tu modo y manera, vístela de flores, píntala a tu
estilo, restaura los muebles viejos.....
Estoy cansada, harta más bien, de escuchar a gente que no es feliz porque no
tiene lo que quisiera, que casi siempre es material, nunca tienen
suficiente, se acomplejan ante los que tienen más, creen que serán más
felices cuando tengan tal o cual cosa y, sin embargo, estoy segura que si
tuvieran lo que desean tampoco serían felices porque entonces querrían tener
tanto como aquellos que tienen más. No saben ser felices y jamás lo serán.
Quizá la pregunta, anteriormente formulada, te permita reflexionar acerca de
lo que es verdaderamente importante para ti, para tu vida, para tu familia,
al margen de los demás y de las apariencias, porque al final siempre estarás
cara a cara contigo mismo, con tu conciencia, con tus necesidades, con tus
miserias, con tu vida.
Vive cada día como si fuera el último de tu vida, saboréalo, destierra de tu
mente la envidia, la hipocresía, la necesidad patológica de tener más para
el día de mañana.
Porque ese mañana quizá no cuente con tu presencia. ∆ |