
Pues no señor, no estoy de acuerdo. El número de burros en España es
incalculable. Todos los días constatamos su presencia en los medios de
comunicación, en las carreteras, en cualquier faceta de la vida. Es más, da
la impresión de que crecen en número y que cada vez acceden con más
facilidad a puestos de responsabilidad. ¿No se lo creen...? Vean, vean...

Por ejemplo. Afirmar que el sistema de seguridad nuclear es serio y
riguroso, cuando muchos están poniendo el grito en el cielo por miedo a una
catástrofe, que algunos ya comparan con Chernobil, es una evidencia de lo
afirmado anteriormente.
Ignorar las alarmas de quienes tienen razones para opinar, es de burros.

Otro ejemplo. Nuestro cuerpo ha sido diseñado para experimentar placer y
dolor, goce y sufrimiento. Ambos aspectos son inherentes a nuestra condición
de seres vivos. El amor, sin embargo, es otra cosa, muy por encima del
placer y del dolor.
Negar el placer es negar a Dios. Negar el dolor es negar el camino hacia
Dios. Considerar "grave" el placer es ser muy burro.

Más ejemplos. Ya está archidemostrado que el tabaco produce cáncer. Cada día
son más y más jóvenes las mujeres fumadoras.
Seguramente entienden que así se liberan, o se asemejan al hombre, o son más
dueñas de sí mismas. En cualquier caso son doblemente burras, uno por fumar,
otro por imitar al hombre en la enfermedad. No es por ahí, chicas.

Y para finalizar, este buen señor que también considera que los
burros-burros tienen los mismos derechos que los hombres-burros. Así que...
¿por qué no puede su burro pernoctar en un hotel de cuatro estrellas?
Seguro que dentro los había con menos inteligencia, aunque tuvieran más
"argumentos" en su cuenta corriente.