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Simplemente
unos pequeños apuntes en relación a la opinión de Raquel Buznego
(Psicóloga) sobre la serie de televisión "Cuéntame cómo pasó". Se equivoca
al decir que la serie no es el reflejo de una determinada familia de la
época. En mi caso me siento extremadamente identificado con esa familia,
ya que, como en la serie, mi padre era un obrero (chofer) y mi madre se
dedicaba a "sus labores" aparte de combinarlo con un pequeño trabajo en
casa haciendo guantes de lana para un comercio.
Nosotros no vivíamos hacinados ni en malas condiciones, claro, no digo que
no existiera, pero está claro que se trata del relato de una familia
determinada y todas no se pueden ver reflejadas en ella. Me sucede que me
siento identificado hasta con la casa, incluso con detalles como el del
aparato de radio, que viene a ser exacto al que teníamos y aún conserva mi
madre. En cuanto a que no se podían sintonizar determinadas emisoras, es
cierto parcialmente. Existían, como en todo, aparatos trucados en onda
corta, sólo era cuestión de conseguirlos clandestinamente, porque los que
se vendían estaban deliberadamente limitados.
En cuanto al colegio, he ido en los últimos años de mi vida escolar a uno
de pago y puedo decir que mis compañeros eran hijos de obreros, no
recuerdo a ninguno de familia de "postín" (alguno habría, pero no me
relacionaba con ellos). Lo que sí es cierto, y he de dar la razón a Raquel
Buznego, es que en el patio del colegio te obligaban a cantar el "cara al
sol" antes de entrar en las aulas, los maestros te castigaban severamente,
incluso con fuertes golpes de cartabón, capones y demás tropelías, y en
esta serie aún no lo he visto, quizás lo hayan hecho para suavizar y no
escandalizar.
En cuanto a los problemas que surgían por ejercer la libertad de
expresión, lo refleja fielmente. Si alguien se metía en problemas, pues,
no lo sé, yo no me metí en ninguno, pero supongo que siempre habría algún
contacto o conocido al que acudir para resolverlo, teniendo en cuenta que
el "enchufismo" ha existido toda la vida.
En cuanto al espíritu renegado de la gente del pueblo, pues, en fin, en
uno de los capítulos pudimos contemplar como un conocido del pueblo
regresaba de su escondrijo después de muchos años. Sin ir más lejos al
abuelo de mi mujer le dieron el famoso "paseo" (se entiende) y
precisamente en la serie se habla de semejantes circunstancias. La
religión, pues sí, tenían un gran poder, sobre todo en los pueblos.
Todavía recuerdo aquel día en el que se me olvidó ir a besar la mano del
cura y me mantuvo castigado durante toda la misa arrodillado de cara al
altar.
En definitiva, y para no extenderme más, he de aplaudir la serie por su
rigor, sin duda arreglado para su mejor asimilación sin excesivas
situaciones violentas o traumáticas.
Jorge Orive Vivar,
Burgos, España
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