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PSICOLOGIA Y SOCIEDAD

La era del curanderismo vocacional, del hombre aficionado, del intuitivo, de aquel que recolectaba las hierbas curativas y se formaba acerca de las mismas ha pasado a la historia, ha sido superada por la explotación empresarial.
 

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OTRA DIMENSION
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)

Preocupada como estoy por todo lo que acontece en nuestra sociedad y en otras, claro está, veo, leo y estudio todo aquello que pueda aclararme y enriquecerme acerca de cómo viven las personas, qué creen, qué les asusta y ante qué se acobardan.
El dolor, la enfermedad y el fantasma de la muerte son estados que rebasan, en ocasiones, cualquier atisbo de control racional. Cuando la medicina ortodoxa no ofrece posibilidades de mejoría, cuando no puede explicar lo que al enfermo le ocurre y no le proporciona esperanza sino medidas paliativas que no convencen al doliente, éste busca soluciones allá donde se las ofrecen y prometen porque es su vida, en definitiva, la que está en juego.
Así se llega al curandero, al charlatán, al vidente, etc. La fe, suerte de confianza ciega, no necesita de argumentos ni de pruebas, simplemente mueve montañas.
La era del curanderismo vocacional, del hombre aficionado, del intuitivo, de aquel que recolectaba las hierbas curativas y se formaba acerca de las mismas ha pasado a la historia, ha sido superada por la explotación empresarial. Algunos han visto el filón y sin escrúpulo alguno, sólo con la intención de enriquecerse, juegan con la vida de los demás, como si la vida fuera repetible, les engañan a sabiendas de que no obtendrán más resultado que llenar sus propios bolsillos.
De ahí que yo asista al programa, estupefacta, Otra Dimensión; es un espectáculo, una vergüenza, un atentado contra la salud pública, cada día me asombro de lo que allí acontece, pero me interesa mucho porque si bien conozco, como todo el mundo, la existencia de santones, curanderos, brujas y otros especímenes, lo que desconocía, ignorante de mí, era su gran atrevimiento, su desafío a la ciencia y al mínimo sentido común.
No existen límites, prometen curas que atentan contra todo conocimiento médico, no se amilanan ante nada, desconocen todo del organismo, por saber no saben, algunos, ni expresarse con la mínima claridad y sin embargo hay gente, mucha gente, que recurre a ellos y en ellos deposita su fe, su dinero y su vida.
Un médico, enfermo de cáncer, escribió: "Si un paciente sufre cáncer incurable y me dice que quiere hacer un peregrinaje a un santuario no tengo por qué negarle ese derecho".
Así sea, nadie debe coartar la libertad de otros, cada cual debe buscar alivio a su sufrimiento allí donde lo crea oportuno, pero que lo busque en terapias alternativas más honrosas como puedan ser la acupuntura, la homeopatía, el yoga u otras, que si bien no pertenecen a la medicina ortodoxa, pueden procurar beneficio y no la muerte.
Y me sorprende cada testimonio que aparece en el citado programa, gente que abandona un tratamiento médico que puede salvarle la vida a instancias de cualquier mamarracho que les promete la curación mediante la imposición de manos, la oración, el ungüento, el exorcismo y otras movidas similares que pueden llevar al paciente a la tumba.
La relación médico-paciente en los ambulatorios u hospitales está deshumanizada, es fría, distante en no pocas ocasiones, el paciente se siente desatendido, al menos en la parte emocional de la enfermedad. Tiene miedos, dudas, recelos y se va a su casa con la desesperanza, y de esta desesperanza surge la idea de que debe haber alguien en alguna parte que le escuche mejor, que pueda ayudarle.
Así se llega a la puerta del curandero, del embaucador, del timador en definitiva, la vida del que sufre es depositada en manos de un inexperto a quien generalmente no lo detiene más que los límites del dinero de quien paga. Comienza entonces nuevamente el camino de la desesperanza, el peregrinar de uno en otro para, finalmente enfermos y desengañados, acudir a la pequeña pantalla a describir cómo fue su triste historia y cuánto les han timado.
Si quienes tienen en su mano el conocimiento científico, la investigación y el saber constantemente renovado no son creíbles ¿cómo pueden serlo personas capaces de asegurar que curan una esclerosis múltiple o una lesión medular como la que dejó tetrapléjico a Superman?.
En el programa hay expertos, aunque debiera haber más, conocedores del tema que tratan de frenar la ignorancia, de aclarar por qué se producen curaciones sorprendentes, de dar a conocer los peligros a que está sometido quien se pone en manos de inexpertos y timadores y sin embargo algunos de quienes venden sus poderes, locos o caraduras, me dejan perpleja cuando cometen la osadía de llamarle "payaso" a un forense, pongamos por caso.
Sugiero al director o directores del programa den más protagonismo a los expertos y menos coba a locos, farsantes o ignorantes que no hacen más que confundir al personal y, en ocasiones conducirles a la muerte. ∆

   

   
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Última revisión: octubre 27, 2008. 
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