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OPINION
Cuán superior puede un hombre ser a
otro
Pablo Felipe Pérez(*)
Creo
que si un individuo es inteligente y exterioriza la benevolencia desde
su alma, será un servidor de buena voluntad; y frente a los cambios
necesarios, en bien del género humano, tendrá mente desembarazada; y sus
ideales de amor y fraternidad serán en todo momento altruistas.
Lo que escribió Alice A. Bailey, me ha persuadido: "Donde la buena
voluntad e inteligencia se combinan, surgirá un servidor útil para la
acción constructiva".
No tengo duda de que toda causalidad negativa tendrá sus secuelas
definidas, "más para el mal que para el bien", éstas van a restringir el
razonamiento y la percepción; e impiden encarar con sabiduría los
análisis y las vías no-violentas para la solución de los conflictos, que
hay en el planeta.
No es un arcano que algunas propensiones devotas, políticas y
económicas, tienen propósitos dañinos y obsecuentes. De igual manera,
muchas personas creen o consideran que salvaguardar las ideas con
violencia es una elección correcta; e inclusive se deben aceptar.
Estamos ante un detrimento de la moralidad; que no permite se respete
los deberes en la coexistencia pacífica.
En la mayoría de las veces, se desatiende de que es una responsabilidad
global buscar conciliaciones, a las disputas por la vía de la
no-violencia. Un intúitu a la historia, nos permite constatar que en los
conflictos pocas veces se tienen en cuenta: las Leyes de Causa y Efecto.
Un testimonio reciente son los eventos de septiembre, 11 de 2001, en
Estados Unidos de América y después en Afganistán. Y qué decir del drama
que viven los colombianos.
Plutarco decía, referente a las virtudes y la capacidad del alma: "que
no encontraba tanta distancia de bestia a bestia como de hombre a
hombre".
La desunión de la
humanidad abre paso a la violencia; estimulada por el utilitarismo y
otras perversidades; olvidando que todos, hombres y mujeres, el medio
ambiente, las naciones, y el universo, son una totalidad.
Lo dicho demuestra que el
género humano está débil, amodorrado y sumergido en la escoria de las
bajas pasiones. De esta manera, la desunión de la humanidad abre paso a
la violencia; estimulada por el utilitarismo y otras perversidades;
olvidando que todos, hombres y mujeres, el medio ambiente, las naciones,
y el universo, son una totalidad. Que vivimos unidos como eslabones, en
la cadena de vida; y que debemos coexistir en armonía. Es la única
opción, para evitar dolorosas e irreversibles fracturas, que son en la
práctica los graves problemas que abarrotan a la humanidad.
Alguien expresó: "Qué puede haber de infelicidad en vivir en sociedad
con benevolencia. Si debe ser lo más deseado y perfecto en la
convivencia humana". Una gran verdad, verdad. Como también es verdad la
pobreza del hombre, como género, que se ufana de ser muy capaz y sólo
está aherrojado por las ambiciones. Sí, incuestionablemente, la
humanidad es prisionera de su miseria espiritual; y abandona un ánima
incondicional, que adiestrada puede solucionar, con no-violencia, los
problemas del orbe. Ejemplos como: H. D. Thoreau, Mahatma Gandhi, Martin
Luther King y Nelson Mandela, son una muestra de que con no-violencia es
posible alcanzar la paz entre todos los hombres.
Cada jornada, para mí, es una batalla para evitar la aniquilación del
planeta; y es entonces cuando, anacoreta, cobija el alma de la
angustiosa carga de la certidumbre y de lo indefectible. Por esta razón,
creo oportuno encomendar a los eruditos la disquisición de todo lo
antedicho. Que no es una crítica, es un codicilo al crecimiento de las
almas necesitadas, que son muchas, incluso la mía; para que seamos,
algún día, auténticos innovadores y bienhechores. Y nada más apropiado
que interiorizar un prístino verso: "¡Oh, cuán superior puede un hombre
ser a otro!".
"Todos los hombres son mis hermanos y correligionarios, todas las
naciones son mi patria y todas las religiones mi religión". Sri
Ramakrishna. ∆
(*) Escritor y Periodista independiente. Medellín, Antioquia,
Colombia |