
Los agresores, mobber,
aíslan a la víctima del resto del grupo a través de múltiples artimañas
como son la crítica, la descalificación, la difamación y la
ridiculización, entre otras.
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"MOBBING"
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
E l término deriva del verbo inglés to
mob que significa asaltar, acosar. En Etología fue utilizado por Konrad
Lorenz para describir el ataque de un grupo de animales contra otro de su
misma especie. Posteriormente los psicólogos vinieron observando,
especialmente en los últimos años, que este fenómeno, mobbing, también se
estaba produciendo entre los seres humanos, fundamentalmente en el ámbito
laboral pero también en el ámbito académico, en pandillas juveniles e
incluso en organizaciones de voluntariado.
Los agresores, mobber, aíslan a la víctima del resto del grupo a través de
múltiples artimañas como son la crítica, la descalificación, la difamación y
la ridiculización, entre otras.
El agresor, que una vez diseñado el plan no se va a detener, se rodea de
otras personas, coagresores, que colaboran con sus intereses; el ambiente se
hace asfixiante e insoportable para la víctima que terminará enfermando
física y psíquicamente.
Pero ¿a qué fin obedecen estas pautas? ¿contra quién suelen ir dirigidas?
El agredido no es precisamente una persona desagradable, incompetente,
indisciplinada o insocial, sino que generalmente el agresor coge manía a una
persona muy capaz o bien a una persona que comporta alguna diferencia, un
elemento de ruptura, ya sea porque procede de otro país, religión, etc.
La agresividad es claramente desencadenada por la envidia, envidia que
siente el agresor y sus seguidores ante las capacidades y/o cualidades de la
víctima que amenazan el privilegio o el ascenso de los demás. Para evitar
esa competencia se desarrollan una serie de pautas que tienen como finalidad
eliminar a esa persona, anularla. Algunas de las más usuales son las
siguientes:
-Se impide la comunicación de la víctima con sus compañeros; para ello se la
interrumpe constantemente, jamás son tenidas en consideración sus opiniones,
se la ridiculiza, no se le contesta cuando demanda información o se hace con
malos modales, se la excluye de cualquier fiesta o celebración.
-Los subordinados no cumplen sus ordenes y niegan haberlas recibido. También
es denigrado y criticado ante los jefes.
-Su trabajo es manipulado para que incurra en graves errores. Por ejemplo se
borran archivos de su ordenador, se le bloquea el correo, se abre su
correspondencia, se le oculta información, etc.
-Se le asignan, en la medida de lo posible, trabajos que no son de su
competencia, arduos y desagradables, también se le asignan tareas y plazos
imposibles de llevar a cabo a fin de acusarle posteriormente de incapaz o
vago.
-Se le niega la posibilidad de realizar cursos de reciclaje o formación.
-La víctima es ridiculizada en cualquier momento u ocasión, bien sea por su
aspecto físico, su forma de vestir, sus ideas o su procedencia.
-Es controlada constantemente por el agresor y sus seguidores de forma que
cualquier acción, trabajo o movimiento va a ser censurado o criticado.
-Sus propuestas son rechazadas sin ser contempladas, sopesadas o evaluadas,
se hace simplemente por principio.
-Su reputación es puesta en entredicho a través de chismes, críticas e
insinuaciones malévolas acerca de su vida privada y social.
-Se la veja, humilla y provoca constantemente a fin de que reaccione de
forma violenta o descontrolada.
El círculo se va cerrando cada vez más y la víctima sufre una gran crisis de
autoestima, puesto que en ocasiones llega a pensar que si todos le atacan es
porque realmente no vale para nada, la sensación de incompetencia se va
instalando en su mente y finalmente el fruto de tantas vejaciones y
humillaciones aflora en forma de múltiples síntomas psicosomáticos (dolores
de cabeza, trastornos digestivos, tensión, insomnio, pérdida de memoria, etc).
En casos más graves se puede llegar a la depresión e incluso al suicidio,
también puede ocurrir que una persona sometida durante tiempo a estas
prácticas manifieste pautas de agresividad incontrolada y grave contra
quienes le humillaron reiteradamente.
En España aunque parece ser que un 60% de los trabajadores han sufrido en
alguna ocasión este fenómeno aún no hay medios específicos para abordar el
problema (investigación, clínicas especializadas en esta patología,
contratos que contemplen este fenómeno, etc.) sin embargo en otros países
donde los estudios sobre el fenómeno están más avanzados (Alemania, Suecia,
Italia) se están tomando medidas para evitar la proliferación de estos
hechos y para rehabilitar a las víctimas e incluso para que se pueda
denunciar penalmente a los agresores.
Entre tanto en nuestro país parece que la mejor forma para no convertirse en
una víctima es mantenerse en la mediocridad.
¡Cuánta envidia! ∆ |