
La chulería te desborda
colega, no me gustas ni un pelo. Andrés Aberasturi estableció un
paralelismo entre tú y el Pijoaparte, que para tu información te comento
que es un personaje de Juan Marsé. |
|

CARTA
AL PIJOHERMANO
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
Quién
te lo iba a decir majo! No te lo puedes creer, pero ahí estás, dándole
a las portadas. En tu barrio flipan y yo ni te cuento, pero los hechos son
los hechos y tú te lo has currado, currando ¡claro! a la tola de turno.
A la mañana siguiente de tu expulsión de la casa un cliente me puso al
día y ¡vaya! la curiosidad me pudo, así que esa misma noche me aposté
ante el programa que se ocupa de tales eventos y vi la historia, tu triste
historia.
Se habló de causas, de formas y de comportamiento. Hubo, como sabes, para
gustos, hubo opiniones encontradas y hasta gritaron los contertulios para
hacerse oír y es que el tema no es para menos. Se repusieron las
imágenes por las que te pusieron de patitas a la calle y se debatió
acerca de la existencia o no de malos tratos, entre otras conductas tuyas
poco afortunadas.
Hombre, no sé qué decirte, la sangre no llegó al río y de gravedad no
heriste a la muchacha, así que "tranqui" que allí no ha pasado
nada, lo único, si acaso, es que te cortaron el rollo, por si las moscas,
así que del final nadie sabe, quizá, entre juego y juego, se te hubiera
escapado algún que otro tortazo para finalizar diciendo: "nena, no
te enfades que va de broma", y así quizá la pava hasta hubiera
caído en la cuenta de que el juego encubría el verdadero sentir del
macho.
La chulería te desborda colega, no me gustas ni un pelo. Andrés
Aberasturi estableció un paralelismo entre tú y el Pijoaparte, que para
tu información te comento que es un personaje de Juan Marsé. La novela
se titula: "Ultimas tardes con Fany", digo "con
Teresa", es que con tanta masoca una se equivoca de nombre.
Bueno, a lo que vamos, que sí, que conviene que la leas, termina mal, ya
te digo, o bien, según se mire, de cualquier forma al Pijoaparte le
faltaron oportunidades y a ti te las están sirviendo en bandeja, así que
el paralelismo termina apenas acaba de empezar porque en tus
circunstancias el personaje de Marsé creo que hubiera sabido estar a
mejor altura.
Has tenido suerte, mira por donde, los de Zeppelin presionados por tanta
asociación, tanto político y tanta historia no pudieron mantenerte en la
casa pero como no quisieron ser testigos y responsables de tu crucifixión
pública, digámoslo así, te brindaron la ocasión, la gran ocasión,
vía Milá, de explicarte y así contaste tu película y hasta pudiste
echarle la culpa de tu conducta a la falta de nicotina y a no sé qué
otras milongas que no se cree ni el Tato.
Yo no te habría expulsado, ya ves, te habría dejado en la casa hasta que
la gente votara tu salida, porque las formas son las formas, y una vez
fuera me habría olvidado de ti, no te hubiera brindado la oportunidad de
explicar nada, porque nada hay que explicar; ha quedado más que
demostrado que no supiste compartir, o que no te dio la gana, que lo mismo
me da, que no supiste colaborar y que si alguien te sugería algo te
ponías muy, pero que muy gallito y le retabas al futuro, o sea, al día
en que os encontrarais fuera de la casa.
Soy, por si lo malinterpretas, amiga y defensora de que todo quisqui tenga
su oportunidad, tú la has tenido ¡vaya que sí! y además de la mano de
la tele, que es tanto como el hada madrina de los cuentos de antaño,
porque todo el mundo sabe que si sales en la caja tonta puedes vivir del
ala un tiempo, y si hay materia gris y aprovechas el tirón ni te cuento,
así que no te lamentes, porque estás en el sitio justo y en el momento
oportuno.
En ese momento en que la estupidez, la ignorancia, los malos modales y el
morro hacen de un imbécil un líder.
Un líder de idiotas ¡claro!
Sólo que en este país hay muchos de éstos. ∆
|