
¿Quién va a
motivar a estudiar a un chico al que el estudio jamás interesó?
Los intereses son como las semillas: hay que sembrarlas, hay que regarlas,
hay que separarlas de las malas hierbas y hay que guiarlas. |
|

PADRES
DESINFORMADOS,
HIJOS DESAMPARADOS
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
El otro
día acudí a una charla-coloquio sobre Prevención de Drogodependencias
en el Instituto al que acude mi hija.
El problema no estuvo en la charla, sino en la asistencia. Había doce
personas, yo incluida. En tal instituto habrá, como poco, un millar de
alumnos, así que el lector ya puede imaginar lo que quiero expresar.
Como estas cosas no me pillan de sorpresa ya lo había intuido, no vaya a
ser cosa de que al acudir, la vecina de asiento piense que uno lo hace
porque la cosa va con su hijo/a y así, unos por otros, se pierde la
oportunidad de estar informado. Luego, cuando las cosas ocurren, pasa lo
que pasa, que los padres nunca se enteran hasta que ya es demasiado tarde.
Entonces dirán que sí, que el chico estaba, hacía meses, algo raro,
pero que jamás hubiesen podido imaginar, y es que no es cosa de imaginar,
hay que saber y para saber hay que querer saber.
Allí estaban, eso sí, algunos de los padres asociados, o sea los de las
AMPAS, como se llaman ahora (antes se llamaban sencillamente APAS) que
serían, digo yo, los que patrocinaron el evento y que como bien sabe todo
el mundo, menos ellos, sirven para nada o para poco.
Uno de los temas que salió a relucir, no podía ser de otra forma, fue la
venta de alcohol a menores y el poco control policial acerca de la
adquisición, por parte de los chicos, de esta sustancia y de otras drogas
ilegales.
Por eso no paso, que no es más que engañarse y trasladar el problema a
cualquiera. Los jóvenes no cogen la gran tajada en los chiringos, que eso
les saldría muy caro, sino que adquieren las bebidas, generalmente, en
tiendas y supermercados, eso lo sabe todo hijo de vecino.
En cuanto a otro tipo de drogas, pastillas, derivados del cánnabis, etc,
las pillarán donde sea, pero es deber de los padres el observar a su
hijo, saber el dinero que gasta, saber con quién y por dónde se mueve y,
por supuesto, conocer los cambios de actitud y de comportamiento que se
dan, casi siempre, en los inicios del consumo de drogas.
También hablaron, los asociados, de la falta de motivación para el
estudio, para la asistencia a clase, etc, y la culpa ¡claro! de la ESO y
de los profesores.
Otra milonga que no podía faltar. La ESO será lo que sea, que sería
objeto de otra reflexión, pero las cosas son como son y para bien o para
mal, de momento, hay que aceptar lo que no se puede cambiar. Los
profesores, como en todo ámbito profesional, para todos los gustos,
buenos y malos, entregados y pasotas, brillantes y mediocres...
Así que, dadas las circunstancias, quedan los padres y muchos de ellos
piden motivación para sus hijos, pero, digo yo: ¿Quién va a motivar a
estudiar a un chico al que el estudio jamás interesó?
Los intereses son como las semillas: hay que sembrarlas, hay que regarlas,
hay que separarlas de las malas hierbas y hay que guiarlas.
Y si eso no se ha hecho, si un padre o una madre jamás se interesó por
el estudio, jamás ha leído ni leerá más que el Pronto y jamás ha
asistido a una conferencia ¿a qué fin, salvo excepciones se va a
interesar el hijo?
No sé, digo yo que cae de cajón.
Para finalizar, tema capital: ¿cómo hacer que los chicos no estén todo
el día pegados al ordenador dándole a los juegos?
La respuesta de párvulos, oye, ¡que no tenga ordenador! que no le hace
ninguna falta. Ya lo dice el refrán: "No por mucho madrugar amanece
más temprano".
Los niños tienen que jugar con sus amigos, no con la máquina, tienen que
socializarse, tienen que estudiar y tienen que aprender a resolver
conflictos personales porque si esto no es así ¿de qué sirve el
ordenador?
El adolescente que mató a sus padres y hermana con la catana estaba todo
el día ante el ordenador y jugaba ¡claro que jugaba! el juego le pudo y
las cosas terminaron como terminaron.
Igual si hubiese interactuado y jugado más con sus amigos y compañeros,
sus valores hubieran sido otros. Nunca se sabrá, pero muchos juegos son
agresivos y muy peligrosos y de ello los padres no tienen ni idea.
Que no caiga en saco roto. Está en juego el bien de nuestros hijos.
∆
|