
Aún hoy el
psicólogo sigue siendo, para muchos, un sujeto que te va a desnudar, que
va a manipular tu mente o que va a acceder a esos ocultos rincones que
cada cual guarda solamente para su uso, disfrute o quizá para su
resentimiento, tortura o culpa. |
|

PSICOLOGIA,
PSIQUIATRIA
Y FILOSOFIA
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
Muchas
veces me han preguntado cuál es la diferencia entre un psicólogo y un
psiquiatra, cuál es el ámbito de trabajo de cada cuál y a quién acudir
si uno tiene un problema. Trataré de dar algunas pinceladas que permitan
diferenciar quién es quién, aunque seguramente en lo que concierne al
ámbito en que desarrollan su trabajo seguramente los límites no están
suficientemente definidos.
Un psiquiatra es un médico especializado en el ámbito de la enfermedad
mental, que diagnostica y trata toda clase de alteración nerviosa, mental
y emocional y que está autorizado para prescribir medicamentos.
Un psicólogo es un licenciado que durante los cinco años de estudios ha
aprendido las teorías psicológicas, el funcionamiento del cerebro,
teorías de la personalidad y la relación del organismo consigo mismo y
con el medio que le rodea. Hace un diagnóstico del caso a través de las
entrevistas clínicas, la aplicación de tests, el uso de otros
instrumentos de evaluación y puede tratar el problema en cuestión
(ansiedad, depresión, fobias, etc) con las técnicas propias de la
ciencia que ha estudiado. No está autorizado para recetar ningún tipo de
medicamento.
La disyuntiva que se plantea, en ocasiones, es ¿a quién acudir ante un
problema? Hasta hace pocos años la gente acudía a la consulta del
psiquiatra sin considerar otras alternativas, al menos en nuestro país,
ya que, a fin de cuentas, es un médico mientras que el psicólogo era un
auténtico enigma, un extraño, una especie de bicho raro que casi leía
en tu mente. Aún hoy el psicólogo sigue siendo, para muchos, un sujeto
que te va a desnudar, que va a manipular tu mente o que va a acceder a
esos ocultos rincones que cada cual guarda solamente para su uso, disfrute
o quizá para su resentimiento, tortura o culpa.
También hay que aclarar que mucha gente confunde al psicólogo con el
psicoanalista. El psicoanálisis es una técnica basada en las teorías de
Freud y que se centra fundamentalmente en la historia evolutiva del sujeto
y su desarrollo a través de diferentes etapas que se deben ir superando
de forma satisfactoria porque de lo contrario surgen los traumas u otros
trastornos.
El psicoanálisis es, por tanto, una especialización que puede ser
utilizada tanto por un psiquiatra como por un psicólogo. Queda aclarado
que no se debe confundir al psicoanalista con un psicólogo aunque hay
psicólogos que practican el psicoanálisis. Otros practican la
orientación sistémica, otros la programación neurolingüística y otros
muchos, como es mi caso, la terapia cognitivo-conductual.
Cada cual al finalizar la carrera ha optado por hacer la especialización
en aquello que ha considerado más conveniente, o convincente, en función
de su propio criterio.
También está muy alejada de la realidad la idea del psicólogo como
sustituto del confesor. No son pocas las personas que aún mantienen esta
idea. No tiene absolutamente nada que ver, en un caso estamos hablando de
Ciencia, de la ciencia de la conducta, y en otro caso estamos hablando de
Religión, de fe, de cosas que, en definitiva, no se pueden pesar, ni
medir, ni contar.
El psicólogo no es un ministro más que de la ciencia y según ésta, una
vez determinado el problema que tiene el cliente así como sus recursos
para manejarlo, se convertirá en el guía de la terapia que irá
planificando de forma conveniente y necesaria según las necesidades del
cliente, de su problema y de su personalidad.
En psicología, como en psiquiatría, no hay jueces, ni pecados, ni
culpables, hay solamente un individuo que busca ayuda, por el motivo que
sea, y un profesional que según su especialización y su condición le va
a ayudar a solucionar el problema.
No hay fórmulas mejores o peores, todas tienen un aval científico, hay
sujetos y cada uno de ellos puede responder mejor a una u otra
terapéutica.
La terapia farmacológica funciona porque modifica el funcionamiento de
diversos componentes del organismo (neurotransmisores, hormonas, etc) y
como consecuencia de ello terminan por modificarse la conducta y las
emociones.
Las terapias psicológicas tratan de modificar los pensamientos y las
conductas y esta modificación incide, a su vez, en el funcionamiento de
neurotransmisores, hormonas y otros componentes del Sistema Nervioso.
También es sabido que diversas situaciones como el estrés, la ansiedad,
la depresión, etc, hacen que el Sistema inmunitario sea menos competente
deduciendo, por ello, que la relajación, la respiración o un pensamiento
positivo tienen el efecto contrario.
Por diferentes vías podemos obtener los mismos resultados beneficiosos
para el organismo. Hay casos donde, pese a todo, recomiendo acudir a la
psiquiatría (esquizofrenia, senilidad, etc,) al menos como primera
medida.
Queda en juego una nueva orientación que está dando bastante que hablar
en EE.UU, es la orientación filosófica. Algunos filósofos están
desarrollando su trabajo en el ámbito terapéutico. No dudo de su
utilidad ya que nunca he desdeñado el papel de la filosofía, sino todo
lo contrario, siempre la he ensalzado como ciencia que enseña a pensar
mejor, a razonar mejor, y desde luego, a reinterpretar determinados
acontecimientos de forma más adecuada.
Lou Marinoff en su libro "Más Platón y menos Prozac" explica
cómo se lleva a cabo, en un ámbito terapéutico, el proceso mediante el
cual la filosofía puede ser la solución a determinados problemas.
El tema va a dar que hablar, no cabe duda y también va a producir nuevos
enfrentamientos porque si la gente no tiene claro si psiquiatra o
psicólogo menos claro lo va a tener cuando se añada, al gremio de la
salud mental, el filósofo.
De cualquier forma recomiendo la lectura del citado libro, luego cada
cuál decidirá qué se ajusta más y mejor a sus necesidades. ∆ |