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ESPACIO-TIEMPO
El hombre es un
prisionero del tiempo en un espacio creado para su evolución y
desarrollo.
Existe
un tiempo mayor, o tiempo origen, que es el tiempo vinculado a la Mente
del Creador, del Uno. Y existe un tiempo menor, o tiempo forma, que es
el tiempo que rige los ciclos de vida y muerte del hombre y de todas las
criaturas que existen en la manifestación.
Ambos tiempos funcionan independientemente, o sea, los ciclos menores
del tiempo forma no afectan ni condicionan al tiempo origen, ya que
éste existe sólo en función del Principio y del Fin, del nacimiento
de la idea y de su perfecta realización, no de las múltiples
circunstancias que se suceden en el recorrido entre ambas.
Pero el recorrido entre ambas, entre Origen y Fin, es el espacio, y ese
espacio es parte del Creador mismo, su misma sustancia, preparada por El
para que los hombres aprendan a crear en unión al Origen, aprendan a
desarrollar sus facultades superiores y convertirse así en Dioses,
objetivo fundamental de la idea del Uno.
Así, el hombre vive recorriendo un espacio construido para su
desarrollo y en un tiempo sometido a los ciclos menores y la inercia,
que es la forma inferior del verdadero movimiento.
En ese espacio y en ese tiempo nace, vive y muere, volviendo de nuevo a
nacer para repetir y desarrollar un nuevo ciclo, siempre con la
finalidad de aprender, de experimentar y de conseguir vencer la eterna
rueda de la vida y de la muerte, para que, una vez vencida, una vez
superadas todas las pruebas y trampas de este espacio en este tiempo
menor, salir a una nueva dimensión y comenzar un nuevo ciclo en un
nuevo espacio, bajo un nuevo tiempo.
El planeta Tierra es tan sólo un espacio dentro de un espacio
infinitamente mayor, sometido a un tiempo forma que le convierte en una
prisión para la evolución humana por estar sometido a la eterna
repetición, al círculo vicioso de la dualidad, del bien y del mal, de
la vida y de la muerte.
Toda la creación se desarrolla dentro del espacio mental del Creador,
del Uno, pero en esa esfera mayor existen infinidad de esferas menores,
de mundos, de espacios donde la vida se desarrolla en multitud de
formas, algunas inconcebibles para nuestra comprensión, porque todo es
multidimensional, todo es infinitamente rico, variado y en permanente
movimiento y transformación.
Cuando el hombre, criatura excepcional en esa vasta creación, logre
superar su actual estado evolutivo, logre vencer la dualidad,
descubrirá la magia de la unidad presente en toda la creación, y
entonces su mente se abrirá a la comprensión de la verdad y con ello
su vida dará un vuelco total.
Para todo ello, la comprensión del espacio, del tiempo y de la
relación entre ambos, es fundamental, porque en ello está depositado
el misterio de la vida, la victoria sobre la muerte y la verdadera
libertad.
Porque sólo es libre quien logra atravesar la puerta del tiempo,
saliéndose del espacio menor y entrando en un espacio mayor donde no
existen fronteras ni limitaciones.
Este espacio mayor es la auténtica Mente, la del Uno.
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