
Si Galileo hubiera
sido un tonto oficial, le hubieran dejado formular hasta la teoría de la
relatividad. Pero como iba de listo le tuvieron que montar un juicio, ya
ves.
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LA INVASION DE LOS TONTOS
POR ELENA F. VISPO
Viendo
Torrente 2, el film más taquillero de la historia del cine español, los
extranjeros deben de pensar que aquí estamos mal de la cabeza. No es
especialmente preocupante en sí mismo -también yo, después de ver Independence
Day, pensé cuatro cosas acerca de los americanos-, si no fuera porque
nuestra política internacional es igual de pajaritera que nuestro cine
(en su mayoría).
Pero no me voy a enrollar hoy con eso, que estamos en agosto. Lo que voy a
hacer es un simple ejercicio de deducción: dice mucho de nuestro nivel
que la película con más éxito tenga como protagonista a un cerdo
racista y misógino, alcohólico, violento, seboso y con menos coeficiente
mental que un bebé de tres meses. Es el brazo tonto de la ley, aunque
viendo cómo funciona la justicia igual habría que dejarlo en el brazo de
la ley, sin epítetos que no aportan nada nuevo.
Pues éste es el héroe nacional que nos hemos buscado. Aclamado a lo
largo y ancho del país. Señoras y señores, con todos ustedes: el
gilipollas.
El caso es que a mí Santiago Segura siempre me ha parecido un salvaje
inteligente, y no entendía bien por qué lleva ese plan de vida. Hasta
que el otro día leí una frase de Alex de la Iglesia, director de cine y
coleguiya de Segura, que lo explica magistralmente: "La
única alternativa de dignidad moral que nos queda es la imbecilidad. En
cuanto tienes un atisbo de inteligencia, te corrompes".
Lo que nos faltaba. Desde el imperio romano y más atrás, hemos vivido
con lo del pan y el circo: el pueblo entretenido no piensa. Hoy en día
los métodos son más sofisticados, pero el principio es el mismo. En vez
de circo hay fútbol, y la mayor preocupación del 75% de los españoles
es el baile de fichajes del verano. Por cierto, que con los trece mil
millones que ha costado Zidane para el Madrid se podría sacar adelante la
reforma de la enseñanza secundaria en España. Debe de ser por eso que
hablan de la cultura del fútbol: porque a este paso va a ser la única
cultura que nos quede.
Ahora ya no hace falta entretener al personal para que no piense, porque
se ha puesto de moda no hacerlo. Lo normal, lo gracioso, lo cool,
es guiarse por los dictados de las hormonas o el estómago. El que usa el
cerebro es un antiguo y un pedante. Y, no nos llevemos las manos a la
cabeza, esto no es un fenómeno puramente español. El director de cine
danés Lars von Trier rodó hace ya años Los idiotas, la historia
de unos jóvenes que, como están desencantados de la sociedad, deciden
hacerse pasar por retrasados mentales. La película, la primera del
movimiento Dogma, debe verla todo cinéfilo que se precie si quiere estar
en la onda. Creando escuela, sí señor.
Siempre se ha sabido que el tonto del pueblo es el que dice las verdades.
Pero de ahí a ser un imbécil vocacional, hay una diferencia de estilo
contundente. Lo cierto es que es más cómodo, porque se miran los toros
desde la barrera y si uno dice una animalada, por muy cierta que sea, se
le puede ignorar: como es tonto, el pobre. Si Galileo hubiera sido
un tonto oficial, le hubieran dejado formular hasta la teoría de la
relatividad. Pero como iba de listo le tuvieron que montar un juicio, ya
ves.
Total: para triunfar en la vida hay que ser un cabrón y un gilipollas.
Porque si eres una buena persona le darás un bocadillo a un inmigrante
que resultará ser ilegal y te caerá una multa que te deje tiritando por
dos años. Y tus vecinos se acordarán del refrán de las barbas y
apuntarán la lección con boli rojo.
Volviendo al héroe nacional que apatrulla la siudá, hay que decir
que Segura, en un modelo de promoción efectiva, pidió a todos los
españoles que fueran a ver su película como un favor personal: para
forrarse. Y animó a las fans a que fueran a verle personalmente: para
follar (tonto pero no tanto). Aunque también se comprometió a que, si
esta película no superaba a la primera en taquilla, no habría más
Torrente: a ver si entre todos matamos a ese cerdo, declaró. Lo
dicho: España en pleno pasó por la taquilla, y aún falta el vídeo.
Así que de qué nos quejamos. ∆
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