
Qué bonito. Qué majos ellos. Qué bien se lo pasan. Qué divertido debe
ser gastarse 12 millones en vino durante una cena. Vamos, para troncharse de
risa.
¿Cómo se puede ser tan gilipollas? ∆

Pues anda que éstos. Pero seguro que habrá colas para
echarse un polvete en órbita a la Tierra. Lo que no acabo
de ver es dónde está la gracia, el atractivo, la aventura,
vamos, independientemente de que por ese precio uno puede concederse todo
tipo de caprichos sexuales aquí, y además con gravedad.
Además, no está comprobado que ahí arriba se levante el
"durmiente" con la misma alegría. ∆

A quien se le bajó de golpe fue a este alemán que buscaba un menú
nuevo y se encontró con el de casa. Menuda sorpresa para los dos. Pero en
vez de discutir tenían que ponerse a reflexionar por qué los dos buscaban
lo mismo fuera de casa. ∆

Y para equilibrar los bajones del Euro, ahora que nos va a
invadir, tenemos la refrescante noticia de que las tetas alemanas son más
rollizas. Genial, ya podemos dormir tranquilos.
Alemania, que lo mangonea todo en Europa, nos transmite tranquilidad a
través de las tetas de sus ciudadanas.
Pues nada, hombre, a animarse las españolas, que para eso entramos en
Europa. ∆

Mientras, los soldaditos yankees incorporan la boina a su atuendo
militar. Debe ser para parecer más pueblerinos cuando invaden, así es más
llevadero. Ahora deberían hacer cursillos en España para aprender a liar
cigarrillos, a beber vino por porrón y a rascarse el culo en público.
Seguro que todo ello y más se pondría de moda. ∆