Aunque estaba completamente aturdido, tuve fuerzas para
preguntar con un hilillo de voz:
-¿Qué tendré que darle a cambio a Promociones
Personales S.A. por su ayuda?
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EL NOBEL DEL AÑO 2034
(II)
POR JOSE MANUEL VILABELLA
Resumen de la primera
parte:
El escritor Dositeo Campuzano, más pobre que las ratas, recibe en su
despacho a Mauricio Fuenterrabía, dr. general de Promociones Personales
S.A., que viene a venderle algo poco habitual, algo que despierta la
curiosidad del escritor: un futuro literario perfectamente programado y
lleno de éxitos personales que culminarán en el galardón más
importante: el Nobel.
El
señor Fuenterrabía esperaba mis preguntas. Yo, anonadado, no podía
articular palabra.
-El premio Nobel, dice usted...
-Si le interesan las finanzas, puedo decirle que, exactamente, Promociones
Personales S.A. tendrá que invertir en su lanzamiento y consolidación
artística la cantidad de cuatrocientos cuarenta y ocho millones
setecientas veinticinco mil doscientas trece pesetas con noventa
céntimos. Una cantidad muy respetable, teniendo en cuenta la época de
crisis que atravesamos.
Aunque estaba completamente aturdido, tuve fuerzas para preguntar con un
hilillo de voz:
-¿Qué tendré que darle a cambio a Promociones Personales S.A. por su
ayuda?
-Muy poca cosa, y, desde luego, nada de lo que está usted pensando.
Promociones no quiere quedarse con los beneficios de sus libros, que
serán cuantiosos, ni le haremos firmar un documento mediante el cual nos
ceda su alma, porque un servidor, modestamente, no es Mefistófeles.
Sencillamente se trata de una operación comercial a largo plazo. De un
negocio entre caballeros.
-¿...?
-Sus obligaciones con respecto a nosotros serán las siguientes: primero;
se especializará en pintura española. Segundo; escribirá un ensayo,
extraordinariamente documentado, sobre Velázquez, el Greco y Goya, que
aparecerá en todos los países cultos del mundo en el año 2021, y,
tercero, asegurará usted que las obras más importantes de esos pintores,
y lo demostrará científicamente, son estas...
Y don Mauricio Fuenterrabía me entregó nueve reproducciones en color
de unos bellísimos cuadros.
-Son espléndidos- dije.
-Son falsos. Falsos como Judas, pero nadie lo podrá demostrar nunca,
porque se han realizado en telas de la época y con óleos auténticos. Ni
con el carbono 14, ni con ningún otro procedimiento científico, es
posible detectar su origen bastardo. Han sido pintados por maestros de la
paleta, por becarios que, como usted, Promociones ha lanzado al mundo del
arte y que, agradecidos, pagan sus deudas realizando para nosotros unas
obras maestras auténticamente falsas.
-Pero eso es una inmoralidad- objeté ingenuamente.
-Creo, señor Campuzano, que la moral no tiene nada que ver con este
negocio. El código ético y la consecución de beneficios son dos cosas
completamente diferentes y, además, en esta empresa no existirá ningún
perjudicado porque no vamos a engañar a nadie en particular. No
existirán víctimas, sólo beneficiados. Ampliaremos el acervo cultural
de la humanidad y los museos del futuro podrán exhibir con orgullo estas
bellísimas obras. Permítame que le diga que, en el fondo, nosotros somos
unos mecenas.
-Pero no pueden aparecer nueve obras maestras de la noche a la mañana en
el mercado mundial. Los expertos se darían cuenta de que se trata de un
timo.
-Los críticos no se enterarán de nada. El mes que viene, en la ermita de
San Ramón Nonato del pueblo burgalés de Santa Marta del Páramo,
aparecerá en el desván esta obra de Goya. Dentro de un año alguien
comprará este Velázquez en el Rastro por cuatro perras y el año que
viene, en París, un especialista descubrirá este Greco. Durante los
próximos veinte años el mundo del arte irá descubriendo Grecos y Goyas
que nadie conocía, obras exquisitas y grandiosas que ampliarán el fondo
cultural de nuestros museos y que ayudarán a que el ser humano sea mejor.
Las buenas gentes se deleitarán con su contemplación y la juventud -esta
maravillosa y prometedora juventud de España- se educará bajo su sombra
protectora. Dentro de cien años esta falsa obra de Velázquez será tan
auténtica como "La rendición de Breda" o "Las
meninas", y este Greco será el hermano menor de "El entierro
del Conde Orgaz". Estoy convencido de que Goya, desde el otro mundo,
sonreirá gozoso, porque era un hombre con sentido del humor, y admitirá
de buen grado que estos tres hijos bastardos convivan con sus obras
auténticas en los museos más prestigiosos del planeta. El arte es un
valor entendido, donde los artistas ponen la obra y los espectadores la
fe, y ante estas maravillas falsas de la pintura, es muy difícil no
creer, sin dudas ni vacilaciones, que han sido concebidas por
superhombres. Al final, señor mío, en esta operación no habrá ningún
perjudicado, y, por lo tanto no se cometerá ningún delito.
Don Mauricio Fuenterrabía era un hombre de una lógica aplastante; un
auténtico líder de los negocios.
-En principio estos cuadros aparecerán tímidamente en el mundo
artístico. Serán noticias de última página: "Un Goya descubierto
en Santa Marta"; Compra un Velázquez por diez mil pesetas",
"Era propietario de un Greco y vivía en la miseria", en fin, lo
de siempre. Poco a poco, sin prisas pero sin pausas, los críticos y
entendidos especularán sobre su autenticidad.
Los pondremos a pública subasta y nos los quedaremos nosotros mismos por
una elevada cantidad. Si nos inventamos su pasado, tendremos que
inventarnos su futuro, hasta que en el año 2021, el primer especialista
mundial de pintura española, o sea, usted, les dé las bendiciones y
diga: "No solamente son rigurosamente auténticas, sino que, incluso,
aseguramos que se trata de las más importantes obras de Goya, Velázquez
y el Greco". En este momento nadie discutirá su origen y podremos
subastarlas en Christies y en las salas especializadas en obras de arte
más importantes del mundo. Los museos se disputarán su posesión y no
serán los hombres los que pujen por conseguirlas; serán los gobiernos.
¿Su valor? ¿Diez mil millones de pesetas? ¿Veinte mil millones de
pesetas? Calculamos de acuerdo con las previsiones realizadas, que el
beneficio mínimo ascenderá a unos sesenta millones de dólares,
naturalmente, sin tener en cuenta, como es lógico, un interés razonable
al capital anticipado y la depreciación del dinero, pues esto de la
inflación es realmente un problema grave...
No supe qué contestar. Estaba demasiado aturdido; como flotando;
borracho de palabras y de cifras; mareado de futuro, y, entonces, el
señor Fuenterrabía, cambió de tono y dijo mirándome a los ojos:
-Esta historia que le acabo de contar hubiera sido válida para un hombre
poco honesto, para un pirata de las letras, para un bandolero de la
literatura, pero usted, señor Campuzano, es un ser puro, un ciudadano
honrado, un artista ejemplar que triunfará en el mundo literario gracias
a su esfuerzo y gracias a la enciclopedia SABILIN, esta obra colosal y
puesta al día, que tengo el honor de representar; esta obra genial que es
desde su aparición en el mercado, la herramienta imprescindible del
erudito y el estudiante, del escritor consagrado y del jovenzuelo que
empieza. No es porque lo diga yo y perdone usted la manera de señalar,
pero SABILIN lo mismo soluciona con prontitud y eficacia la duda
gramatical, que sirve en bandeja y a domicilio el dato veraz o la fecha
correcta. Teniendo en cuenta que es usted un hombre de letras, se la
podemos suministrar al precio especialísimo de cuarenta mil pesetas,
pagaderas al contado, o en diez cómodos plazos de cuatro mil quinientas
pesetas cada uno.
Y don Mauricio abrió un talonario de pedidos y me preguntó solícito.
-¿Como la desea usted, por favor, en rústica o encuadernada en piel
roja?
A ustedes les parecerá una tontería, pero esos fueron los motivos que me
impulsaron a adquirir la enciclopedia SABILIN, que es, en el fondo, una
obra de consulta verdaderamente singular, pues atesora en su interior
todas las palabras, nombres y fechas conocidas, hasta tal extremo que en
la "ce" de Campuzano hay una voz que dice: "Campuzano (Dositeo).
Escritor español nacido en Lugo de Llanera el 16 de enero de 1972 y
fallecido en Oviedo el 14 de septiembre del 2038. Autor de "La
mordedura", "Velázquez, el Greco y Goya, tres genios de la
pintura" y cuarenta obras más. Obtuvo el premio Nobel de literatura
en el año 2034. |