
Bueno, pues ya está. El Universo es como una inmensa planicie donde,
parece ser, sólo pastamos nosotros, los terrícolas. Todo para nosotros,
y además plano, para que no nos cansemos subiendo y bajando.
Se me ocurre que si es plano tendrá un fin, un lugar donde el siguiente
paso sea un abismo negro, infinito.
¿No les recuerda esto lo que se decía de la tierra cuando la ignorancia
y la superstición, alimentadas por la Iglesia, campeaban a sus anchas?

A pesar de todo, se sigue buscando vida inteligente en
esa vasta planicie que es el Universo. Pero... ¿qué se considera como
inteligente? ¿Se toma como referencia nuestro concepto de inteligencia?
Porque si es así, si vamos a encontrar mundos donde apliquen la
inteligencia como en el nuestro, casi es mejor no saber que existen.

¿Lo ven...? El arzobispo de York preocupado por la
brujería. El Vaticano obsesionado con el sexo. Antes quemaron en la
hoguera a los herejes que se atrevían a pensar y a disentir. Ahora
arremeten contra la tecnología, contra Internet.
Nada, que el demonio se moderniza y las brujas cambiaron las escobas por
el portátil. ¡Qué tiempos!

Y por si acaso pierden la batalla, las iglesias siguen
pidiendo perdón. Ahora le toca a la brasileña y a lavar su conciencia
con los indígenas. Lo que no se atreven a contar es la cantidad y la
calidad de dichas injusticias. Seguro que sobrepasaría cualquier historia
negra de cualquier dictadura. Y todo en nombre de Dios y del Evangelio.

Y para cerrar, algo tierno. Como no pudo tener su amor
pues se conformó con su ropa interior. Pura poesía.
Pero eso no debe ser considerado delito, sino más bien una muestra de que
la pasión nunca muere, y eso, ahora que sabemos que el Universo es plano,
es reconfortante.