
Lo verdaderamente
trascendente es atreverse con nuevas ideas, nuevas formas y algún nuevo
comportamiento apartado de los prejuicios y la lógica que siempre nos ha
encadenado. |
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MANTENER
EL CEREBRO EN FORMA
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)
"El cerebro, tanto como el resto del organismo, está sometido a
la ley de úselo y piérdalo"
Dr. Walter Bortz
Hasta
hace poco tiempo se creía que el cerebro crecía rápidamente durante los
primeros años de vida y finalizaba su crecimiento hacia los veinte años.
Algunos, seguramente, seguirán pensando de la misma manera. No es
infrecuente que una persona de cincuenta o sesenta años se queje de su
mala memoria, por ejemplo, y lo atribuya, sin más, a la edad, como
tampoco es infrecuente que una persona mayor se inscriba, por decir algo,
en la práctica del aeróbic y alguien le diga aquello de "a la vejez
viruela", y no digamos si desea sacar el carné de conducir, porque
no pocos le dirán que a determinadas edades es muy difícil, sino
imposible. ¿Os son familiares estos ejemplos? Seguro que sí.
Afortunadamente también nos encontramos con personas que se ponen a
estudiar después de haberse jubilado, que se inician en un idioma o que
se apuntan a cursos de pintura o manualidades, ello implica ejercicio
cerebral, entre otras cosas, y como veremos una sabia elección para
mantener nuestras capacidades cognitivas en una adecuada tasa de
funcionamiento.
Es cierto que las neuronas, células cerebrales, son las únicas células
del organismo que una vez muertas no son sustituidas por otras y cada día
perdemos miles de ellas. Pero, por suerte, no es este hecho tan dramático
como pueda parecer a primera vista, porque lo verdaderamente trascendente
no es el número de células sino la red de circuitos que se establecen
entre las mismas y estos se pueden incrementar si procedemos de forma
adecuada.
Explicado sencillamente se puede decir que las neuronas se comunican
entre sí a través de mensajes eléctricos y de mensajeros químicos
(neurotransmisores y hormonas). Es por ello que determinados alimentos o
drogas modifican la conducta, las emociones y el estado fisiológico del
organismo porque, en definitiva, el cerebro aprovecha los nutrientes para
construir los neurotransmisores.
Un claro ejemplo de la interacción entre dieta y cerebro lo podemos
experimentar cuando tras haber saltado una comida empezamos a sentirnos
mareados o incapaces de concentrarnos de forma adecuada. El organismo
está experimentando una escasez de azúcar en la sangre (hipoglucemia
temporal).
Los efectos de los nutrientes son muy sutiles, no todo el mundo reacciona
de la misma forma a la influencia de los alimentos, por tanto lo más
adecuado es hacer una precisa observación y estar atento a qué se ha
ingerido cuando uno está especialmente aletargado o, por el contrario,
cuando está más agudo y despejado para trabajar o aprender mejor.
Hay cientos de tratados sobre la influencia de los distintos nutrientes en
el cerebro. Cualquiera puede ser útil si deseamos potenciar y mantener el
cerebro en forma.
Otra pauta indispensable para el mismo fin es hacer gimnasia mental. La
mente se mantendrá ágil si la estimulamos y se atrofiará si no la
usamos. Los crucigramas, la lectura, los autodefinidos, ejercicios
matemáticos, aprender frases, poesías o canciones son una fórmula
divertida, entre otras muchas, de mantener un buen funcionamiento
cerebral, porque el cerebro seguirá siendo competente e incluso seguirá
desarrollándose si se le plantean exigencias.
Ejercicio físico. También la actividad física tiene mucho que ver en
el mantenimiento del cerebro, puesto que influye en el flujo de las
sustancias psicoactivas del mismo. La razón es muy sencilla, el cerebro
necesita un adecuado aporte sanguíneo para obtener el oxígeno y los
nutrientes necesarios. Cuando el aporte es inadecuado el cerebro no tarda
en acusar esas deficiencias mostrándose confuso y poco vital; si la
situación persiste puede deteriorarse gravemente hasta la senilidad.
Parece ser que los beneficios del ejercicio en este sentido, son más
impactantes, o se dejan notar más, en personas de edad media y avanzada,
pero quizá es porque estas personas, o muchas de ellas, se mueven menos,
bailan menos, corren menos y, desde luego, están generalmente bastante
horas ante el televisor. En definitiva suelen llevar una vida más
sedentaria.
El ejercicio adecuado puede ser cualquiera, en función de las capacidades
y disposición de cada uno, pero si se puede realizar al aire libre, en un
lugar donde la contaminación sea escasa, mejor que mejor.
La Creatividad: Implica un cambio y esto es, a veces, difícil para las
personas que han mantenido siempre unas pautas rígidas de conducta y de
pensamiento. Pero no son grandes cosas las que, para el tema que nos
ocupa, debemos cambiar si no lo deseamos. Todos los días se presentan
ante nosotros mil posibilidades de elección, cambiar el lugar o la ruta
por la que siempre hemos ido a trabajar y explorar otras nuevas, pintar un
jarrón, probar a pensar de otra forma, inventar un juego, etc. Lo
verdaderamente trascendente es atreverse con nuevas ideas, nuevas formas y
algún nuevo comportamiento apartado de los prejuicios y la lógica que
siempre nos ha encadenado.
Alimento, ejercicio, gimnasia mental y creatividad son excepcionales
instrumentos para mantener el cerebro en buena forma. Es evidente que
también hay otros muchos factores que modifican el adecuado
funcionamiento del cerebro poniendo en peligro su rendimiento y
desarrollo, es el caso de la ingesta de drogas, las dietas estrictas, el
abuso de medicamentos, el estrés, el insomnio, etc.
También de esas causas debemos ocuparnos, de lo contrario es probable que
el buen funcionamiento mental nos abandone antes de tiempo.
Y tras el deterioro cerebral queda muy poco, o nada, por hacer. ∆
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