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PSICOLOGIA Y SOCIEDAD

 

Angel y diablo, ¿ficción o realidad? Cada cual puede y debe analizar quién libra más batallas en sus intenciones y en sus acciones.

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AVENTURAS EN MI MENTE
POR RAQUEL BUZNEGO (PSICOLOGA)

Mi amiga más querida es dinámica, inconformista, reivindicativa, humana, observadora del devenir social y polémica, sobre todo polémica.
Es criticada y, probablemente, amada, no tiene término medio y sin embargo está cansada, a veces muy cansada, de pensar, de analizar y de no poder, casi nada, solucionar.
Cuando camina por la ciudad, entre la gente, se siente sola, quizá el lugar donde más sola se siente.
No le gusta leer los diarios, aunque los hojea con frecuencia, porque hay malas noticias, noticias catastróficas, niños maltratados, psicópatas, gente corriente y moliente que pierde su vida en la búsqueda de la tierra fértil, del lugar idóneo, del paraíso perdido.
No le gusta involucrarse en una nueva amistad porque ha escuchado, ha querido y ha sufrido y, sin embargo, no tiene a quien acudir cuando desea hablar de sus sentimientos, de sus emociones y de sus pasiones.

A mi amiga no le gusta la mentira, no le gusta el cinismo y no le gusta la hipocresía, por ello ha tenido enfrentamientos, ha tenido discusiones y ha sufrido desilusiones.
Tampoco le gusta, y por ello se disgusta, una sociedad pobre de espíritu, estúpida y necia, donde las personas son tasadas y valoradas por el coche que llevan, por la ropa que visten o por la casa en que habitan y, sobre todo, siente profunda y amargamente que los pequeños caminen por la misma senda, porque sus padres les han enseñado, implícita o explícitamente, que el ser depende del estatus y del parecer.
Pero mi amiga no llora, aunque tiene ganas, porque hay seres que sufren intensamente, que viven bajo poderes opresivos, que viven sorteando las guerras, que sobreviven sin pan que llevar a la boca, y no llora porque hay niños que se mueren de hambre, de peste y de miseria.

Mi amiga sonríe, porque se puede zambullir en el agua del mar y dejarse acariciar por el viento y el sol, porque puede caminar por los campos hermosos, en cualquier momento y en cualquier estación, porque puede leer un libro, inestimable e incuestionable amigo y porque ha buscado la felicidad redirigiendo su atención, con trabajo y esfuerzo, hacia su hacer, hacia su profesión y hacia su proceder.
Y es que mi amiga es mi otro yo, el cerebro emocional, que aflora, a veces, intensa y apasionadamente, que nos atosiga y molesta; es nuestra voz interior que protesta, que detesta y que se aferra a que podemos y debemos construir un mundo más justo.

Esa es mi voz, mi mejor amiga, a la que amo y odio, por incordiarme, por hacerme reflexionar acerca de aquello que hace tiempo he decidido olvidar, por hacerme protestar sin que nada vaya a cambiar y por quererme chinchar cuando mi mente sólo quiere descansar.
Y esa voz que clama justicia, humanidad y honestidad, también debe y quiere disculpar a los demás porque es egoísta y desea ser disculpada y perdonada, porque también se porta mal, porque es capaz de odiar y porque los males que osa criticar también es capaz de emular.

Angel y diablo, ¿ficción o realidad? Cada cual puede y debe analizar quién libra más batallas en sus intenciones y en sus acciones, con quién se identifica más y a quién y cuándo decide escuchar. Nuestra sociedad no parece tener cabida para los más débiles, para los más humanos o para los más ingenuos así que, dadas las circunstancias, y así son, no cabe más que bandearse constantemente entre las emociones y la razón, entre el deber y el hacer y entre el bien y el mal.
Por tanto para esquivar y acallar a mi amiga más íntima, a mi pesada voz, la invito tal como dice la canción:

"Pártete conmigo un cuartito de silencio, préstame esta noche tu maleta de los sueños..."
Manolo García (El Ultimo de la Fila)

Porque, sin duda alguna, soñar es terapeútico y, desde luego, jamás cuesta dinero.
Aunque, eso sí, sueño y realidad deben saber integrarse, dosificarse y sobre todo separarse.

 

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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