
Y dicen los sabios que su dolor es
tan grande que sus lágrimas inundan la tierra, que sus suspiros crean huracanes, que con
su dolor tiembla el planeta, y que de su interior surge una fuerza tan poderosa como un
río de fuego. |
|
EL
ARBOL DEL BUHO
LA PRIMERA MUJER
POR ELENA G. GOMEZ
No han sido uno, ni dos,
sino muchos más los hombres que han viajado a la tierra del Sol de Medianoche para poder
contemplar la presencia permanente del sol en las largas noches de verano, porque, según
cuenta la tradición, esos son los días preferidos para que el rostro de la bella mujer
se refleje en las frías aguas.
En Alaska cuentan que un hombre que se encontraba perdido y medio
muerto en una tormenta de nieve, recibió la visita de una extraña y joven mujer que,
dándole un beso, le devolvió a la vida y le mostró el camino hasta el poblado más
cercano. No recordaba haber hablado nada con ella porque, según dijo el hombre, su
presencia era tan poderosa que no pudo ni hablar.
Algunas de las tribus de Africa conservan en la actualidad parte de sus tradiciones
ancestrales, y entre ellas destaca de forma especial el paso del joven al hombre. Es la
iniciación de la madurez, y para ella se retiran a la selva y permanecen cuatro días y
cuatro noches solos, en ayuno y en silencio. Buscan que los antepasados les concedan la
visión y así conocer cuál será el tótem y la labor en la tribu. Algunos de éstos
jóvenes cuentan que, algunas veces, cuando el día comienza y el sol sale, reciben la
visita de una joven mujer. Cuando así sucede el joven se convierte en un hijo del Sol.
También en el desierto del Gobi aseguran haber visto dibujarse en la arena el cuerpo de
una mujer que indica un camino.
Estas son algunas de las innumerables manifestaciones que se pueden recoger y que nos
hablan de una joven mujer.
Ella, la que aparece en la soledad, en la dificultad o en el silencio, es la PRIMERA
MUJER.
Las tribus más primitivas, las que transmiten generación a
generación la sabiduría de los antepasados, dicen que ella, la Primera Mujer, es una
reina encantada por un Mago oscuro, el mismo que llenó de oscuridad el primer mundo, y el
que separó a los hombres de su esposo, el Joven Dios.
Ella, que había sido libre y poderosa, no quiso aceptar las normas del Mago oscuro y
éste, envidioso y temeroso del poder de la Primera Mujer, decidió condenarla a vagar
sola por la tierra.
Entonces ella, desde su destierro, contempló como los hombres, sus hijos, crecían y
poblaban la nueva tierra, y que en ellos nacía el miedo, el temor, el odio y la maldad.
La Primera Mujer sufría con ello, pero no podía hacer nada.
Y dicen los sabios que desde entonces su dolor es tan grande que sus lágrimas inundan la
tierra, que sus suspiros crean huracanes, que con su dolor tiembla el planeta, y que de su
interior surge una fuerza tan poderosa como un río de fuego.
Pero el hombre, su hijo, su creación, permanece ciego, sordo e
insensible, y cuanto más crece el dolor de la Primera Mujer, más daño le hacen sus
hijos, porque día a día más egoístas son.
Ella representa la Fuerza y la Inteligencia, por eso cuando el Mago negro la condenó,
hizo que la maldición cayera sobre sus hijas y, desde entonces, las mujeres hijas de la
Primera Mujer, viven el desprecio, la sumisión, la esclavitud y la tiranía de los
hombres, hasta que despierten y descubran que dentro de cada una de ellas están las
cualidades de la Primera Mujer.
La Primera Mujer camina sola por la Tierra en espera de que los hombres rompan su hechizo,
y sabe que el único camino para que los hombres la puedan ver, es que levanten su cara
hacia el Sol y comprendan que son unos niños y que tienen mucho que aprender.
Cuando el hombre sea sensible a todo cuanto le rodea, cuando el hombre se vuelva humilde y
sencillo, la Sagrada Espiral cobrará vida dentro de él y entonces comprenderá que todos
son círculos dentro de círculos, y que cada uno es responsable de cerrar todos los
círculos que abre en su vida.
Mientras esto sucede, seguirá apareciéndose a aquellos que estén dispuestos a negar
sus limitaciones y a soñar. |