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EL ALEPH

 

 

El hecho de que te permitan expresarte no te garantiza nada. Es la unión, la renuncia y el compromiso, lo que fortalece a la sociedad civil frente a los desmanes de los representantes políticos y las multinacionales.

EL ALEPH
VIEJOS AMOS, NUEVAS FORMAS
POR JOSE ROMERO SEGUIN

Partiendo de la premisa de que son los poderes económicos y no otros quienes gobiernan el mundo, propongo que reflexionemos sobre las nuevas técnicas de subyugación utilizadas, que son a mi juicio mucho más sibilinas y camaleónicas. Tanto que muy bien pudieran ser interpretadas erróneamente como acérrimas defensoras de los más elementales derechos y libertades.

Hoy frente al feroz y endémico individualismo que nos aqueja y el resurgir del anacrónico nacionalismo, que fractura el tejido social, sin renovar para nada las gastadas democracias, frente a eso, digo, se levantan grandes imperios financieros que buscan como siempre el dominio y la explotación, pero ahora desde el más pulcro refinamiento democrático.
Han decidido prescindir de dictadores y ser ellos directamente quienes manejen al pueblo. La fórmula elegida es darnos lo imprescindible para que el sistema sea lo suficientemente apetitoso a la mayoría, de modo que ésta lo defienda a muerte. Cuentan, por tanto, con el respaldo del pueblo y ello les permite dominar dentro del más estricto ámbito democrático. Es más, en su descaro se permiten el lujo de profundizar en algunos de los que son, o al menos están considerados como los pilares básicos de la democracia. Uno de ellos, la libertad de expresión.

Me explico, el secreto está en no restringirla o coartarla, sino en saturarla, impidiendo la reflexión. El concepto del dictador era el de prohibirla, lo que lejos de debilitarla la hacía fuerte y creíble. Estos tratan de controlarla para así devaluarla vaciándola de contenido, haciéndola aparecer ante los demás como un cuento chino, es decir, sometiéndola a un proceso de saturación tal que la convierta en pura verborrea demagógica.
Las palabras si no son capaces de aunar voluntades en torno a sí, pasan a ser sólo viento que no trae sino impotencia y rabia, puesto que nada puede cambiar.

Es cierto que se han creado al abrigo de los nuevos avances tecnológicos, otros campos de información y expresión. Bienvenidos sean, pero cuidado, no son la panacea. Por el momento sólo nos garantizan información masiva, lo que nos puede llevar a perder la capacidad de reflexión que todo proceso intelectual necesita para ser realmente enriquecedor. Y por otro lado, libre opinión, pero como ya hemos dicho la opinión sin elementos de acción no garantiza cambios. Además esa posibilidad de mostrarte en un medio tan sutil y frío, tan distante y mecanizado, y hacerlo con toda crudeza, es decir, mostrando abiertamente lo divino y humano que nos adorna, no siempre produce el efecto deseado. Por el contrario lo que debería ser aperturista, universalista e integrador, se torna en el seno de muchos grupos sociales, especialmente en aquellos para los que sus vicios son virtudes y las virtudes de los demás son desviaciones, en un fenómeno de radicalización que aprovechan para llevar a sectores sociales más amplios a posturas netamente conservadoras. La condición humana si no se racionaliza su análisis asusta y escandaliza. Quizás sea lo que busquen.
Sostengo pues que Internet es el sistema, frente a aquellos que afirman que es un fenómeno que escapa al sistema. Pues él seguro que si analiza y utiliza la información, ya que a través de ella obtiene una referencia fiel y lo que es más importante, silenciosa, sofisticada y doméstica, de las tendencias, inquietudes y preferencias de los usuarios.

En el campo laboral, han conseguido a través del control del trabajo, que abjuremos de los viejos pero necesarios postulados de solidaridad, justicia social y protección del medio natural. Hoy prima la defensa del puesto de trabajo sobre cualquier otra consideración social o ecológica.
Una vez alcanzado este magnífico equilibrio, lo demás viene rodado, aparecen como irreprochables demócratas.
No debemos olvidar que el dictador llevado por su megalomanía se hace responsable de sus decisiones, pero que estos poderes no buscan un espacio en la historia, sino poder económico. Y para disfrutar el botín han decidido establecer la confusión como norma, de tal modo que la sociedad pierda su capacidad crítica y reflexiva y con ella el pensamiento. Cuando la información no se analiza y deja de ser el motor del intelecto, pasa a ser el alzheimer que embota y destruye el cerebro.

No pretendo atacar este foro de libertad de expresión, sino reflexionar sobre el hecho de que te permitan expresarte no te garantiza nada. Es la unión, la renuncia y el compromiso, lo que fortalece a la sociedad civil frente a los desmanes de los representantes políticos y las multinacionales.
Libertad por libertad no es en el ámbito político y social más que un mero espejismo del que podemos hacer uso, pero sin olvidar que pese a su potencial informativo y formativo, no es sino un sueño, que en cualquier momento nos va a dejar tirados en el mismo desierto del que partimos un día buscando nuevos tiempos y nuevas formas de compromiso social.

 

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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