Revista Fusión

 Subscripción RSS

FUSION también eres tú,  por eso nos interesan tus opiniones,  tus reflexiones y tu colaboración  para construir un  mundo mejor

Recibe nuestras noticias en tu correo

 


 

 

COSAS DE JAZZ

 

Nuevos uniformes, nuevos mandos, ¿bigotito?, sí, pero en europeo, en moderno, vamos. Osado me sentí al pensar que aún a mucho demócrata centrado y popular se le ve el plumero.

COSAS DE JAZZ
¿SIGLO VIEJO, TIEMPOS VIEJOS?
POR JUANMARIA GARCIA CAMPAL

Aún no recuperado de los hartazgos navideños —esto va bien— anda Jazz, mi perro amigo, creo que falto de veterinario. ¿Los síntomas? Su rabo coge cada vez más frecuentemente forma de interrogación, ?, tal que así, para que me entiendan, y de vez en cuando, principalmente a la hora de los noticiarios televisivos —cadenas sobran, quizá lo que nos falte sea valor para tirar de ellas—, bizquea. Es decir, que me anda el compañero en general alucinado. Sorprendido que fue consultando mis más viejos y actuales anuarios, complementos enciclopédicos y amarillentos recortes de prensa que guardo para no perder la fe en la evolución del género humano releyendo las reconversiones democráticas de algunos, e interrogado sobre su actividad, respondióme caninamente circunspecto:
"Sabes tan bien como yo, querido compañero, que anda el personal más que algo revuelto con el cercano fin de siglo. Cosa ésta que a pesar de lo mucho que se repite el "esto va bien" aúna más, por ser más común denominador del general paisanaje, que la emoción del euro, que viniendo a reducirles la extensión numérica de las retribuciones y subsidios de los que lo tengan, no consigue mermar en la misma proporción los eternos e irremisibles plazos de los diversos bienes e hipotecas, o materialización bancaria de la eternidad y el más acá, que será donde al final quede toda propiedad. Pero bueno, que me pierdo, la causa de mi interés histórico son las dudas que me abaten sobre si el siglo, no resignado a su fin, no estará repitiendo asuntos amén de lamentables ya pasados, así como aviso de "¡veréis, veréis, la que se os viene encima!"
No pongas tú, ahora, cara de alucinado, no. Escúchame y luego, si es caso, corrígeme.
Créeme. Ya tenía yo por bien digeridos dulces, polvorones y burbujas de no sé qué alegría calendada que os entra a los humanos —no a todos, claro, que luego viene el vicio, se acaba la pobreza, y a ver dónde y cómo exhiben algunos su solidaria bondad como cómodo aplazamiento de preguntarse por la justicia— cuando, de repente, ¡zas!, que si a un tío gordo, bocazas y fanfarrón, le meten en la cárcel. Voy, me fijo, y como que me suena que no es la primera vez. Pero la anterior creo que fue, si no anda errada mi memoria, cuando mandaba un señor bajito, calvo y de bigote. ¿Con mosca?, no, sin mosca, con muchos pantanos y guardia mora y alguna obsesión que otra. Sí, hombre, sí, uno al que paseaban los curas bajo palio porque decían que era algo por ser más gracioso que dios. ¿Cómo se llamaba, hombre? Nada, que no me acuerdo, era algo así como... nada, no hay tu tía, y eso que era del Ferrol. Bueno, pues ahí, viendo a Gil y pollez sin igual en sus seguidores, que no mudarán la pluma, porque dicen ser también el Gil, fue donde me atacó la duda sobre si no estaríamos viviendo un viaje en el túnel del tiempo lamentable del pasado.
Sosiégate, me dije, serán los gases de la bacanal gastronómica de la navidad, qué buenos somos, cuánto nos queremos.
Consiguiéndolo estaba cuando ¡zas! Estudiantes corriendo entre nubecitas de humo. Conste que primero pensé en alguna importante competición deportiva universitaria, pero al fijarme y comprender que su carrera no era para coger pelota alguna, sino para evitarlas y que el otro equipo, si bien no gozaba de igualdad numérica, sí usaba más sofisticados medios y sobre todo con mayor contundencia, concluí: imágenes de antaño, de cuando el señor dueño de la calle, o incluso de cuando el de los pantanos, coloreadas. ¡Guau, qué va! Nuevos uniformes, nuevos mandos, ¿bigotito?, sí, pero en europeo, en moderno, vamos. Osado me sentí al pensar que aún a mucho demócrata centrado y popular se le ve el plumero. ¿Estudiantes protestando contra jefe de nación? Archivar Constitución, carreras, palos, acción. En vez de ciudadanos quieren tentetiesos, son mucho menos molestos. Me entristecí.
Por buscar consuelo y esperanza, miré para el conjunto de Europa y ¿qué vi?, cómo de brazos cruzados y ¿ciega?, miraba para Kosovo y seguía quejosa pero quieta ante tanto crimen allí. Sí, también me vinieron viejas y negras imágenes de este siglo. ¿No merecen ni la intervención de Europa en busca de la razón? No tendrán nada que interese a este occidente del bienestar y bienpensar. Son pobres, que compren armas y se mermen, si los hacemos ahora europeos, que ya lo son, igual quieren trabajar y, con todos los que son, casi mejor que, en vez de hacerles entrar en razón, miramos para otra parte y esperamos a que bajen ellos solos su proporción.
Total, que, en lo que va de año, en vez de ladridos me salen mis lamentos en aullido y eso debe de molestar, que ya más de uno me ha dicho: "Cállate, jodido perro, que nos vas a hacer pensar". De ahí, mi rabo interrogativo y mi bizquear. Por ver si alguno, en silencio, se pregunta ¿y pasando, qué estará?"
Este Jazz, ¿querrá algo más que esperanza, algo más que cha-cha-chá?.

 

   

   
INDICE:   Editorial Nacional, Internacional, Entrevistas, Reportajes, Actualidad
SERVICIOS:   Suscríbete, Suscripción RSS
ESCRÍBENOS:   Publicidad, Contacta con nosotros
CONOCE FUSION:   Qué es FUSION, Han pasado por FUSION, Quince años de andadura

 
Revista Fusión.
I  Aviso Legal  I  Política de privacidad 
Última revisión: abril 07, 2011. 
FA