
No hay una forma de relajación,
sino varias formas para diversos gustos y diversas personalidades. Todas tienen efectos
benéficos en el organismo. La constancia, como en todo es la que produce resultados. |
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PSICOLOGIA
Y SOCIEDAD
EL ARTE DE RELAJARSE
POR RAQUEL BUZNEGO
Relajarse significa
reponer energías. Se trata de una capacitación emocional y fisiológica que pone y
dispone al organismo para afrontar el trabajo, el estudio y la vida de forma más
energética y, por tanto, más optimista.
-Pero ¿cómo relajarse? -dicen mis clientes-. Apenas tengo tiempo para
ello.
-Eso es una excusa -les digo-, porque no hay una forma de relajación, sino varias formas
para diversos gustos y diversas personalidades. Todas tienen efectos benéficos en el
organismo, la cuestión es ponerse a hacer y seguir haciendo. La constancia, como en todo
es la que produce resultados.
-¿Qué es lo que debo hacer? -dicen entonces.
-¡Ah! eso ya es otra cosa porque hemos de determinar que le viene bien a cada cual y,
sobre todo, que le agrada.
Todo aquello que produce placer, produce relajación.
Lo primero que se ha de tener en cuenta es el cambio de actividad,
¿qué quiere decir esto? Muy sencillo, si una persona trabaja en una oficina y está todo
el día, o gran parte del día, entregado a la contabilidad, la realización de proyectos
o lo que se tercie, no debe llegar a casa y sentarse ante el ordenador, el periódico o
una revista de finanzas. Lo que debe hacer para relajarse es desconectar totalmente y para
desconectar de forma segura y satisfactoria lo más adecuado es practicar una actividad
física.
Si, por el contrario, el trabajo de una persona es físico, la forma de proporcionarse un
buen relajo sería procurarse una actividad intelectual, leer, reflexionar sobre un
proyecto, aprender a manejar un ordenador, etc. Se trata de darle un intenso trabajo a la
mente pues el cuerpo ya lo ha hecho.
Veamos, pues, algunas formas para relajarse:
-La relajación muscular. Fácil de practicar, se puede encontrar en cualquier
manual o cassette. Requiere entrenamiento y, por supuesto, seguimiento. De poco sirve
practicarla unos días para luego abandonar, si se opta por esta técnica hay que
practicarla siempre, al menos siempre que sea necesario.
-La respiración. Las personas que sufren estrés o ansiedad suelen tener una
respiración rápida y superficial y este tipo de respiración puede dar lugar a
perturbaciones en el organismo. La respiración sosegada aportará al organismo
tranquilidad y bienestar, una buena forma de proporcionarnos una respiración adecuada es
proceder a realizar inspiraciones profundas en lugares libres de contaminación, al menos
en la medida de lo posible. Se puede, para ello, aprovechar los paseos por el campo, la
playa, los parques, etc.
-La hidroterapia. También se puede elegir como método de relajación, se trata de
acudir unos días por semana a un lugar en el que disfrutar de las bañeras de
hidromasaje; una forma más sencilla, menos sofisticada, pero no por ello desdeñable, es
tomar en casa baños relajantes, la temperatura del agua será de unos 37º a la que se
añadirán aceites relajantes.
También se puede añadir una fuerte infusión de manzanilla o tila (aproximadamente media
taza de hierbas para dos tazas de agua hirviendo). Las infusiones se añadirán al agua al
empezar a llenarse la bañera, en cambio los aceites, como se evaporan rápidamente, se
añadirán al agua en el momento de introducirse en ella.
Por el verano, nada mejor que los baños en la playa, sin duda sus efectos benéficos no
tardarán en dejarse notar.
Los balnearios para quien pueda permitírselo también son altamente gratificantes y
saludables.
-Caminar para relajar. Un método al alcance de cualquiera, media hora diaria puede
prevenir la ansiedad, la depresión y las tensiones cotidianas, de vuelta a casa puede
completarse con un baño relajante tal como se indicó anteriormente.
-Yoga. Actividad altamente recomendable que proporciona al cuerpo y a la mente una
excepcional dosis de energía y equilibrio. Asistir a clases de yoga puede ser una
alternativa para aquellas personas que deseen relajarse y no sean capaces de organizar
unas adecuadas pautas y hábitos acordes con la relajación.
-Masajes. Acudir a un masajista cuando la tensión muscular es muy elevada es una
sabia decisión; es evidente que puede llegar a ser caro y a veces, o muchas veces, el
factor económico es una gran dificultad pero también se puede hacer asequible si la
persona que tiene el problema participa activamente en su recuperación ¿cómo?
sencillamente puede darse unos masajes al principio y una vez sienta cierto alivio
continuar por su cuenta poniendo en práctica otras alternativas, quizá algunas de las
que he mencionado.
Hay aún más procedimientos para una perfecta relajación psíquica y física, en
cualquier caso creo haber mencionado las más significativas.
Es obvio decir que el Pensamiento Positivo es fuente de salud para la mente, produce
autoconfianza y energiza a la hora de afrontar los problemas cotidianos.
Si estás muy estresado y no sabes cómo relajarte pon manos a la obra y diseña un plan
de ataque, se necesita motivación y voluntad de hacer pero vale la pena. Los resultados
no tienen porque ser inmediatos pero no pasará mucho tiempo antes de que te des cuenta de
que puedes manejar tus tensiones.
Las alternativas que he expuesto no son incompatibles, puedes caminar diariamente y
aprovechar para realizar ejercicios de respiración, también puedes hacer un ejercicio
físico más intenso y tomar, de regreso a casa, un baño relajante.
Lo importante es que estas pautas se conviertan en una conducta cotidiana. Finalmente el
organismo siempre contará con una buena dosis de energía, sencillamente porque has
sabido reponerla de forma adecuada. |