
Me alegro de que le pongan al
Pinochet ese las peras al cuarto y por ello y con absoluta inmunidad, muevo el rabo. |
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COSAS
DE JAZZ
DE PINOCHET, AUGUSTO, AUGUSTO
POR JUANMARIA GARCIA CAMPAL
Así que veo a Jazz, mi
compañero perro, como muy concentrado, me armo de papel y lápiz, ya que espero, más que
temo, que, en cuanto concluya, se ponga a ladridos, bien acompasados por la batuta de su
rabo, a soltarme su dictado.
No les digo, antes copio si antes hablo. Dice hoy, así:
"Me parece, queridos humanos, que viene a ser cosa necia esperar
de ustedes, si no una total, sí una cierta coherencia interpretativa ante cualquier noble
celebración que, si bien es encomiable, ya el mero hecho de exigir repetición me parece
a mí, can ignorante, lamentable. Y recuerdo ahora, por ajustado, cómo otro can, ya
veterano, consolaba a uno recién abandonado en el campo de refugiados: "Ahora no
llores. Guarda lo sucedido en la memoria, que, sin memoria, no hay historia. Y sin
historia hay histeria. Y la histeria tiende a tics, o movimientos convulsivos que se
repiten con frecuencia. Así que nada de llantos, ni de aspavientos: memoria histórica y
recuerdos." Y digo todo esto para que escrito al dictado sea, porque hay que ver el
lío que algunos se traen con los Derechos Humanos, y no me refiero en esta ocasión al
cincuentenario de su declaración, sino a la división que por desmemoria o por historia,
según el caso, viene a haber entre ustedes y al margen de su geográfica nacencia; que me
parece a mí que mejor y más gustosamente se alinean algunos por cosas de la razón de la
cabeza, ideas, que por razones de fronteras, de colores, o de los lienzos, tafetanes u
otras telas que vienen a ser las banderas, y más concretamente con el caso del golpista
general Pinochet.
Observo en mis paseos cómo está la población dividida, desproporcionadamente por
fortuna, en cuanto a lo ajustado de reclamarle por y para la justicia.
Los hay desmemoriados hasta el tuétano, demócratas convalidados que
yo llamo, que procuran no citar, dudo que lo hayan olvidado, cómo este general usurpó
el, nunca mejor dicho, poder popular; cuánto duró aquella guerra de un solo bando, el
vencedor; cuántos hombres y mujeres, semejantes a ellos y a ustedes, fueron torturados y
asesinados sin la oportunidad de un juicio, para qué más circo, si ellos actuaban casi
por mandato divino ¿No les suena? Y que, por lo tanto, con su voluntaria ceguera, obvian
que aún hoy hay familias, madres, esposas, maridos, novias, novios, hijas, hijos, que no
tienen ni a sus muertos, que se prohíben sueños de atrás, porque de tenerlos, les
volverían los gritos de la rabia, de la impotencia y del martirio sufrido por causa de
tanto bárbaro, torturador y asesino que como, y ahora lo dicen, marionetas de debida
obediencia siguieron al general golpista y ahora cínico senador vitalicio.
Les siguen los adictos a la pseudoprudentina, tratamiento recomendado
para el aumento de defensas de los intereses del libre mercado, que vienen a proclamar que
ante la pasta gansa no hay derechos humanos que valgan, y que, si la cosa es muy palpable,
pues se gira a la derecha y se mira para otra parte. Suelen ser gente que procura pasar
más que por personas de buen corazón, por inteligencias de gran comprensión y que,
tarde o temprano, llegan a la sutil conclusión de que agua pasada no mueve molino. Por
tanto, y toda vez que están dispuestos a aguantar cobardemente los agravios o
impertinencias de que, como seres humanos, sean objeto, pueden llegar a ser cabrones, o
putos y putas, por necios y porque tal parece que, para ellos, el valor de la virtud, o
del derecho, les vaya a depender, únicamente, del precio.
Quedan, por último, los que parecen encontrar en la humana justicia, y
aún cuando en este caso ya venga a ser tardía y no pueda llegar a ser equitativa, motivo
de esperanza y de contento. Ya no les es cuestión de reparar, no resucitan los muertos,
pero sí de dar ejemplo, y de que a más de uno le sirva para que pensando en ordenar
matar matando, le pegue un tiemblo. Con el fallo de que no hay inmunidad para el
asesinato, ni para el terrorismo de Estado, ya casi, como parece ser el caso de la hija
del Presidente Allende, se dan por satisfechos y el ver al golpista general Pinochet
juzgado ya sería todo un logro y una victoria, no de ellos, sino del género humano.
Después de tanto criminal, bien está que haya un reo de la Humanidad.
Difícil cumpleaños el del golpista general Pinochet este año. Después de tantos años
sintiéndose Augusto, merecedor de gran respeto y veneración por su majestad y
excelencia, venir por haber conculcado los derechos humanos a sentirse Augusto, payaso de
circo, con perdón del que lo sea. Difícil pero justo. Tan justo que lo prevé nuestro
diccionario para augusto.
Y qué más voy a decirles, pues que yo me alegro de que le pongan al Pinochet ese las
peras al cuarto y por ello y con absoluta inmunidad, muevo el rabo. Y ¡Guau! Que en este
caso quiere decir ¡hasta luego!" .
¿Que qué me pareció? Muy bien, Jazz, tienes toda la razón. Y dejando de ladrar no
dejó de mover el rabo.
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