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MICHEL SALGADO
CON EL CELTA, AL CIELO
Texto: Marta Malde / Foto cedida por: Eugenio Alvarez
La señora del bar aparece y desaparece. De la
barra a la cocina, de la cocina a la barra. "Así que te quieren llevar,
Michiño...".
Michel Salgado no sonríe, tampoco contesta. Extiende sobre la barra la prensa del día y
va directo a la sección de deportes.
La crónica se le acaba rápido. Al parecer, no dice nada a lo que no haya respondido ya
siete veces antes de nuestra entrevista. |

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A día
de hoy, ni se va para el Madrid, ni existen negociaciones. Michel piensa en celeste y de
vez en cuando, sólo cuando el jefe del comando nacional lo requiere, en rojo. El resto;
sólo motivos de enfado.
La carrera futbolística de Michel Salgado ha sido meteórica. A los 6 años comenzó a
jugar en un equipo de barrio -el Cristo de la Victoria-. Con 13 años Pepe Villar y Jaime
Maté lo llevaron al Celta. A los 19 debutó en primera división. Ha jugado un Campeonato
de Europa Sub-18, un Campeonato del Mundo sub-20, un Campeonato de Europa Sub-21 y por fin
el año pasado llegó el sueño: debutó con la Internacional Absoluta.
Ahora, después de estar cedido en el Salamanca una temporada, milita en las filas
celtistas como único jugador autóctono.
El sueño ahora se ha transformado: conseguir un título con el club.
-Bueno, el Celta se ha instalado cómodamente en todos los
comentarios...
-Ahora del Celta se empieza a hablar por parte de gente que entiende de
fútbol. Se empieza a hablar de cómo jugamos y de la plantilla que tenemos. Incluso hay
gente que nos valora como equipo que aspira a un título, y no por millones, sino por
juego y calidad. En este sentido estamos demostrando que un equipo se hace a base de
hombres y no de nombres.
-Mejor que no pregonéis la clave del éxito...
-La clave del éxito de un equipo es la humildad y el trabajo, no hay más.
Disciplina. Todas las plantillas tienen a sus craks, pero si en la plantilla no se reúne
un término medio entre craks y gente que trabaja no se hace nada. En este sentido tenemos
una plantilla ideal.
-Últimamente se habla de contratos millonarios, cláusulas,
deudas, primas... ¿En qué se ha convertido el fútbol?
-Ahora mismo se ha convertido en todo. Para muchos es un deporte de masas,
para otros es una religión, para otros un negocio... Si hay todo ese movimiento de dinero
del que se habla, es porque se genera dinero. Y del fútbol vive mucha gente, no sólo el
sector principal sino todos los sectores secundarios que se están enriqueciendo. En este
sentido se está ampliado mucho el abanico de gente que se enriquece.
"No hay tanta
diferencia entre extranjeros y nacionales".
-Y en todo este negocio, ¿los futbolistas?
-Nosotros en el medio somos mercancía, ni más ni menos. Vamos de un lado
para otro guiados por personas y no siempre por nosotros mismos. Tú vas de aquí para
allá mientras tengas eso que se llama cláusula de rescisión que no te permite irte para
otro equipo aunque quieras, a no ser que el club que te tiene acepte lo que se le ofrece.
Está claro que somos los actores principales, pero sin embargo nos hacen quedar como
secundarios. Es triste, porque muchas veces importa más el dinero que el espectáculo.
-Parece que no te molesta demasiado, que no te ofende ser el
personaje secundario...
-No ofende porque cada uno ve lo suyo. Si tú estás cómodo en un club y en
tu plantilla, claro que no molesta, pasas. Ese es mi caso. Yo estoy cómodo en mi casa,
con mi equipo, que es un gran equipo, y la verdad es que el club está funcionando
bastante bien.
-¿Hay demasiados extranjeros en el fútbol español?
-La política de extranjeros ahora mismo es una guerra abierta. Se quiere
intervenir, aunque pienso que ya es tarde. En este sentido somos los jugadores los que
tenemos que llevar bien alta la pancarta de lucha y de protesta. Hasta el 2.000 ya no hay
nada que hacer, pero hay que empezar a luchar ahora y sentar las bases. A partir de ahí
debe haber una reducción.
-Pero la realidad es que los equipos están llenos de
extranjeros y las canteras están intactas...
-Las canteras son el lado opuesto. Está claro que respetamos al extranjero,
respetamos su trabajo, lo respetamos como persona, además yo tengo muchos compañeros
extranjeros, pero hay que ver la realidad de la vida.
Pueden venir craks, gente que marque la diferencia, pero hay algunos que no la marcan y lo
que están haciendo es quitar y cortar el sueño de jugadores de aquí.
Además, realmente, no hay tanta diferencia entre extranjeros y nacionales. Es simplemente
darle oportunidad a los de casa.
" Estamos
demostrando que un equipo se hace a base de hombres y no de nombres".
-Clemente, ¿cayó por peso propio o lo tiraron?
-Clemente cayó porque lo tiraron, sin ninguna duda. Que se den los registros
de Clemente es muy difícil; 3 años sin perder, y date cuenta de que se ha ido con dos
partidos perdidos. Ha perdido uno en el mundial y otro en la fase de clasificación.
Además el ambiente en el que trabajaba Clemente era muy hostil por parte de la prensa.
Las relaciones con ellos eran tensas y no es el clima propicio para el trabajo de una
Selección y de unos jugadores. El cambio había que hacerlo no por Clemente, sino porque
el ambiente que había era malísimo.
-¿Tanto valor tiene la prensa dentro del mundo deportivo
que puede hacer que un seleccionador caiga?
-Y no sólo la deportiva, sino toda, mediatiza a un país. Cuando la prensa
quiere, te encumbra, y cuando quiere acabar contigo lo hace también.
Además se ha perdido el respeto, y eso es lo peor. Se ha llegado a un punto en que llega
un señor que en su vida vio un balón de fútbol, y no es que informe de que un jugador
ha jugado mal, sino que critica, ridiculiza e insulta al jugador porque no ha hecho un
buen partido o no le cae bien. Eso es lo más lamentable. Y cada vez hay más de esos.
Encima son los que mejor viven del fútbol. Tampoco toda la prensa es igual, no se puede
generalizar. Es una parte más del fútbol y tampoco le vamos a quitar importancia.
-En ese ambiente que se creó de pronto apareció también
la política.
-Sí, ha habido también presiones políticas que no tenían por qué haber
entrado, lo que indica que ahora el fútbol en España está a un nivel altísimo, en el
sentido de que hasta la política se mete por el medio. Fíjate a lo que llegamos, que a
un seleccionador nacional lo echa una ministra que no tiene ni idea y que a lo que se
tiene que dedicar es a otras cosas.
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