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PSICOLOGIA Y SOCIEDAD

 

La enfermedad no se va a detener, ciertamente, pero se puede contribuir a una mayor ralentización del avance de los síntomas y a una mayor autonomía durante más tiempo, que redundará en una mayor calidad de vida para el enfermo.

 

PSICOLOGIA Y SOCIEDAD
LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER (II)
POR RAQUEL BUZNEGO

Conocemos a grandes rasgos, porque ha sido abordado el pasado mes, cúales son los síntomas más llamativos de la enfermedad que nos ocupa. No olvidemos acudir a un profesional ante los primeros indicios. Si el diagnóstico se confirma conviene abordar el tema no sólo desde el punto de vista farmacológico sino también desde otros puntos de vista complementarios.

La enfermedad no se va a detener, ciertamente, pero se puede contribuir a una mayor ralentización del avance de los síntomas y, por consiguiente, a una mayor autonomía durante más tiempo, que redundará en una mayor calidad de vida para el enfermo.
He hablado del olvido como uno de los síntomas que primero se dejan notar. ¿Cómo trabajar con la memoria del enfermo?
La memoria remota tardará bastante más tiempo en perderse que la memoria de acontecimientos recientes.
Es conveniente hablar con la persona de hechos que recuerde bien, vivencias, anécdotas, viajes o lo que convenga; le ayudará a compartir emociones y a reducir el nivel de ansiedad que le producen los olvidos.
También es necesario proporcionarle una serie de tareas diarias, con su consentimiento y colaboración, se trata de ejercicios sencillos como por ejemplo: leer un periódico, revista o libro, se le preguntará por el contenido de lo que ha leído, a continuación se le pedirá que lo ponga por escrito. Se pueden variar los ejercicios, pedirle que nombre los verbos que hay en el escrito, que haga frases con los verbos, etc.
Para hacer estas tareas atractivas se habrán de alternar con otras como dibujo, los puzzles, las series, etc.
Es muy recomendable, en momentos de descanso, invitarle a escuchar música, se utilizarán canciones que le sean conocidas, las populares son muy adecuadas, se le pedirá que intente participar activamente, bien sea cantando, moviéndose rítmicamente o ambas cosas a la vez.

Se pueden hacer múltiples ejercicios pero se programarán cuidadosamente en función de las capacidades del enfermo y de su contribución, se trata de buscarle tareas amenas y de dosificarlas de forma adecuada.
Siempre que conserve unas aptitudes mínimas también es altamente recomendable invitarle a practicar distintos juegos: parchís, cartas, damás, etc.
El trabajo con este tipo de tareas, y otras muchas que a cada cual se le puedan ocurrir, no es algo superfluo ni opcional, sino una necesidad terapeútica, tan importante y trascendente, como la ingesta de la medicación adecuada.

El ejercicio físico es también de vital importancia, como ocurre con las tareas memorísticas. Conviene evaluar qué funcionalidad conserva el enfermo y qué se puede planificar; un paseo diario ayuda a conservar las capacidades motoras, produce distracción y relajación, también contribuye a un sueño más idóneo y, sin duda alguna, a no olvidar los alrededores de su domicilio. El placer de disfrutar se conserva en el enfermo y es obvio que es incompatible, al menos en esos momentos, con respuestas de ansiedad o depresión.
Recuérdese que un enfermo que permanece inactivo es altamente probable que pase gran parte del día durmiendo, lo cual contribuirá a un sueño dificultoso por la noche.

Algo muy importante y necesario es dejarle hacer cosas, recoger su ropa, vestirse, asearse, ayudar en alguna tarea sencilla, etc; ello le ayudará a sentirse útil y a conservar su autonomía por un tiempo más largo. Será necesario supervisar estas tareas, pero la ayuda, salvo que sea absolutamente necesaria, sólo servirá para acelerar el proceso de deterioro. Además el enfermo, al principio, es consciente de sus deficiencias y se sentirá inútil e innecesario si no se le permite hacer lo que aún puede hacer.
No conviene cambiarle de domicilio ya que ello contribuirá a desorientarle más. La capacidad de aprendizaje de estos enfermos está muy mermada y le será muy difícil, sino imposible, ajustarse a la nueva situación.

Otras medidas a tener en cuenta, cuando la enfermedad esté más avanzada, será la adecuación del domicilio a las necesidades y movilidad del enfermo, se evitarán las alfombras ya que pueden dificultar sus movimientos y propiciar las caídas, también se evitarán los espacios cargados de muebles que dificulten el paso así como adornos u otros objetos que puedan romperse, caer con facilidad y por tanto dificultar los movimientos del anciano.
Finalmente el enfermo se convertirá en un ser totalmente dependiente, es conveniente cuidarle y mostrarle cariño, pero es necesario que la persona que se haga cargo de la situación programe horas de descanso y de distracción porque de lo contrario su salud también se verá amenazada.

 

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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