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LUIS
ARANCIBIA
COORDINANDO SOLIDARIDAD
TEXTO: Marta Iglesias
Comenzó en la lucha solidaria en
sus tiempos de estudiante. Pero pasaron años hasta que comprendió que sus estudios de
Economía iban a estar mejor invertidos en el Tercer Mundo, y se lanzó de cabeza a
solucionar problemas.
Su plataforma es la Coordinadora de ONGD, de la que fue presidente durante un tiempo.
Actualmente ocupa la vocalía de Relaciones Internacionales. |

Foto: Intermon
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Una espera encontrarse con un maduro
cincuentón cuando tiene intención de entrevistar a una persona como Luis Arancibia, con
un amplio currículum dentro de la Coordinadora de ONGD. Experiencia y edad se unen
proporcionalmente en mi cabeza y me sorprendo con la juventud de Arancibia. La
organización a la que dedica su trabajo se encarga de coordinar a todas las ONGs de
Desarrollo. Su logro más reciente es la elaboración de un Código de Conducta para todas
las ONGD, que determina los principios que han de seguir.
-¿Por qué fue necesaria la elaboración de un Código de Conducta
entre las ONGs?
-Porque hay una cierta confusión con lo que son las ONGs, debido a una
manipulación por parte de algunas de ellas y también por parte de otros sectores
externos. Es importante que las ONGs nos pongamos de acuerdo y definamos un poquito
el marco mínimo en el que todos nos movemos: qué entendemos por desarrollo, cómo
entendemos nuestro trabajo, cómo lo queremos hacer y también algunas cuestiones
prácticas de gestión. El código marca diez rasgos que definen a una ONG. Uno de ellos
es la independencia, no sólo con relación a los poderes públicos sino sobre todo con
relación al mundo de la empresa, que cada vez más encuentra en las ONGs un espacio
de lavado de imagen.
-¿Quién está obligado a cumplir ese Código?
-Ahora estamos en un proceso de ratificación por parte de las distintas ONGs,
pero la idea es que todas las que son miembros de la coordinadora están obligadas a
cumplir. Y para eso nos hemos dotado de una comisión de seguimiento que se encargue de
velar por el cumplimiento del Código.
-¿Qué leyes españolas ralentizan la cooperación?
-Los problemas de la cooperación española son por la ausencia de una ley específica
sobre temas de cooperación para el desarrollo. Ahora está en el Senado, en la última
fase de discusión parlamentaria, un proyecto de Ley de Cooperación para el Desarrollo.
Con el contenido tenemos algunas discrepancias, pero el hecho de que haya una ley sobre el
tema es algo que venimos defendiendo desde hace tiempo.
-¿Hasta qué punto la labor de las ONGs se ve limitada a que los
gobiernos ratifiquen los acuerdos?
-Una de las cosas de las que tenemos más consciencia las ONGs, es que una parte
importantísima de nuestro trabajo consiste en convencer y en presionar a los gobiernos
para que adopten medidas en favor de la justicia, de la paz, del medio ambiente... Nuestra
experiencia con los gobiernos es que sólo toman medidas en estos sentidos cuando sienten
que hay una presión fuerte por parte de organizaciones, de ciudadanos, de medios de
comunicación... que les están exigiendo.
-¿Qué tendrían que aprender los gobiernos de las ONGs, que son capaces
de coordinarse para seguir una campaña mundial conjunta?
-Parto de la base de que las ONGs en ningún caso vienen a sustituir a partidos
políticos ni pueden hacerlo. Pero yo creo que sí pueden mostrar a los gobiernos que los
partidos políticos no deben perder la atención a los problemas de la gente,
especialmente de la que tiene menos voz. En segundo lugar, las ONGs son gente que
aporta puntos de vista nuevos, más frescos, hecho del que también deberían tomar nota.
Los partidos políticos tienen que recoger el guante, pero en la medida en que sigan
frenados por estructuras no avanzarán.
"Las ONG´s
muestran a los gobiernos que no deben perder la atención a los problemas de la gente,
especialmente de la que tiene menos voz"
-¿Se ha descuidado el Cuarto
Mundo, de tanto prestar atención al Tercero?
-Mi impresión es que quizás los temas de Tercer Mundo tienen una atención en los
medios de comunicación superior, pero de hecho la mayor parte de las ONGs trabajan
en temas de Cuarto Mundo. En general las ONGs nunca intentan plantear el aumentar
los gastos del Tercer Mundo a costa de los gastos sociales. Más bien defienden el
aumentar las ayudas al Tercer Mundo a la vez que se aumentan los del Cuarto.
-¿Ser ejecutivo o voluntario de una ONG será la profesión del futuro?
-(Se ríe). Yo creo que cada vez hay más gente que está interesada por estos temas,
que se plantea qué puede hacer. A veces las ONGs hemos caído durante un tiempo en
el error de casi limitar nuestra oferta a la colaboración económica y creo que un paso
importante es pensar que la colaboración económica es un camino, pero un nivel de
compromiso mayor es dedicar parte del tiemp de cada uno, por ejemplo.
-¿Es contraproducente un voluntario que escapa de sus problemas o que busca
aventura? ¿Qué cualidad se pediría a un voluntario?
-Ahí lo que es muy importante es que las ONGs hagan procesos de selección y
procesos de formación de la gente voluntaria. No sé qué características debe tener un
buen voluntario, pero algunas cosas importantes son una sensibilidad por este tipo de
cosas, una disponibilidad para el trabajo en equipo y para el trabajo coordinado con
otros, y un alto sentido de la responsabilidad. A veces la gente da el paso de apuntarse
voluntario con una cierta buena voluntad pero quizás con una insuficiente reflexión y
eso hace que al poco tiempo empiece a descuidar la responsabilidad.
-Gracias a las ONGs, ¿qué valores perdidos está empezando a recuperar
la sociedad?
-Yo no sé si están perdidos, pero por lo menos sí más ocultos. Yo reivindico el
valor de la solidaridad, aunque es una palabra que empieza a gastarse, que empieza a
descuidarse. Por ejemplo vemos algunos programas en la televisión que se venden como
programas solidarios y a mí se me saltan las lágrimas de pena. Y luego yo destacaría el
valor de la gratuidad en una sociedad en la que todo se compra y se vende.
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