
Vive hoy, no lo dejes para el futuro, porque
el futuro aún está por llegar y en algunas ocasiones no llega como se prevé, o
sencillamente no llega. |
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PSICOLOGIA
Y SOCIEDAD
EL ANIMO ESTIVAL
POR RAQUEL BUZNEGO
En el
momento en que me dispongo a realizar este artículo estamos en primavera. Pocos días
quedan para disfrutar del verano, comenzarán las vacaciones y como consecuencia el
bullicio de niños y jóvenes deseosos de gozar y divertirse; las playas, si el tiempo lo
permite, se abarrotarán de gente deseosa de sol y mar, comenzarán las fiestas, las
atracciones y, en definitiva, la diversión para muchos.
La vida es el día a día, mucho más que el jolgorio estival, pero no
cabe la menor duda de que es una época revitalizadora donde la gente aparece más alegre,
más relajada, más dispuesta a compartir y quizá hasta más humana. La relajación hace
milagros, ya se sabe, y hasta las consultas médicas están más solitarias en esta
época.
Es un buen momento para iniciar un modo de vida más saludable. Es en el tiempo libre, en
el tiempo de ocio y descanso, donde podemos comenzar a ejercitar un pensamiento diferente,
una conducta diferente y un lenguaje diferente.
Comencemos a poner en práctica, desde ahora mismo, desde este mismo
verano, lo que será un nuevo estilo de vida: conductas que una vez ejercitadas de forma
repetida, pasarán a ser necesarias y automáticas porque siempre demostrarán su
rentabilidad emocional.
Son pautas muy sencillas que, sin duda, ayudarán a sentirnos mejor y más relajados.
Aprovecha el descanso, los días libres o las vacaciones, para
desplazarte a lugares libres de contaminación, de ruidos y de atascos de gente y de
tráfico.
No hay nada más relajante que el susurrar de un riachuelo al discurrir por su cauce
pedregoso. Déjate envolver por su sonido y trata de olvidar cualquier problema. Tu mente
agradecerá la tregua. Puedes también pasear por la playa, si lo haces con las piernas
sumergidas en el agua tanto mejor, es una agradable sensación, mejora la circulación y
produce relajación. Déjate acariciar por la suave brisa del mar y piensa en lo hermoso
que es poder caminar, correr, contemplar la belleza que la naturaleza nos ofrece y, en
definitiva, vivir.
Si no te puedes embarcar en algún viaje, ni disfrutar de las vacaciones que te
gustarían, asúmelo y actúa en consecuencia.
Cualquier lugar puede ser bueno para encontrar el relajo y el disfrute. Haz alguna
excursión aunque sea en el día. Cuando estés en el destino elegido atrapa ese momento
con todos sus sentidos, quizá si lo valoras en su justa medida disfrutarás del lugar
como si te hallaras en el que has querido conocer y no has podido.
Ayúdate de pensamientos positivos, cada cual debe elaborar los suyos. Algunos piensan que
esto es una cursilada, no están acostumbrados a pensar positivamente; de cualquier forma,
antes de menospreciarlos, practica, ya veremos luego si tú también opinas lo mismo.
Disfruta del sol, es magnífico; disfrutar no es abusar ni es exponerse
durante horas para tostarse, que luego ya se sabe lo que puede ocurrir. Disfrutar es
dejarse acariciar tibiamente, con la debida protección y la debida precaución; es
además observar cómo todas las cosas aparecen más radiantes, más bellas. El sol eleva
el estado de ánimo y el estado de ánimo más elevado combate, ataja y aniquila muchas
preocupaciones innecesarias.
Aprovecha para iniciarte en algún ejercicio, te proporcionará la ayuda adecuada y
precisa para el momento de retornar a la vida cotidiana, al trabajo, al estudio o a las
dificultades que convenga atajar. Si comienzas a ejercitar lo que mejor plazca a tu cuerpo
y espíritu luego se convertirá en un hábito. Un hábito saludable al que ya no
desearás renunciar y que te mantendrá, sin duda, en buena disposición, física y
anímica.
Llegar a afrontar la era en que vivimos, la "era de la ansiedad", como la
denominan algunos, requiere preparación: una buena preparación física y una inmejorable
preparación psíquica.
Una persona sana, una persona que sabe sortear y atajar las
dificultades, una persona que sabe vivir el presente y valorar lo que tiene, es una
persona que sabe vivir, es una persona feliz, y la persona que sabe alcanzar ese estado es
una persona valiosa porque contagiará su saber y estará en buena disposición de
comprender las razones de los demás.
Vive hoy, no lo dejes para el futuro, porque el futuro aún está por llegar y en algunas
ocasiones no llega como se prevé, o sencillamente no llega. Las personas que, por
circunstancias, han estado impedidas para disfrutar de las pequeñas cosas, bien porque
atravesaron una severa enfermedad o porque rozaron la muerte, son las que sin duda saben
vivir más intensamente.
Aprovecha también, si la ocasión se pinta, para conocer gente nueva, es una buena
experiencia y siempre se aprenden muchas cosas.
Perdóname si me repito, estos temas me ocupan casi en exclusiva; saber
vivir es la clave, pero es un arte que no muchas personas poseen y al no poseerlo surgen,
con mucha frecuencia, depresiones, preocupaciones patológicas, obsesiones y muchas otras
emociones que arruinan la vida de las personas.
Tu vida es hoy, aprovecha los aprendizajes del pasado para desarrollarte más y mejor de
cara al futuro pero, no lo olvides, hoy es hoy y debes vivirlo.
Sonríe porque la vida puede ser tan bella como imaginemos, además sonreír cuesta lo
mismo que mostrarse huraño y, a fin de cuentas, es mucho más saludable.
Para todos. . |