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EL ARBOL DEL BUHO

 

 

La noticia corrió como el viento por toda la tribu. Durante dos días y dos noches toda la tribu permaneció celebrando el doble nacimiento. Era una buena señal. Todos estaban contentos excepto la joven india. Ella sabía que algo había sucedido

 

EL ARBOL DEL BUHO
LOS GEMELOS
POR ELENA G. GOMEZ

En las frías y largas noches de invierno, la Tribu se reunía en torno a las hogueras y, además de narrar las últimas aventuras y ensalzar el valor de sus guerreros, los más ancianos contaban viejas historias del principio de los tiempos y, entre ellas, estaba la Historia de los Gemelos.

"En la cueva -empezó a decir el anciano-, las canciones del curandero se mezclaban con la jadeante respiración de la joven madre. Se habían hecho muchos sacrificios para que todo saliera bien, pero a pesar de ello, todos sentían temor.
Fue una larga y dolorosa noche, y cuando todos creían que ya no se podría conseguir nada, la joven india emitió un largo y desgarrador grito, y así nació el primer niño. Después se hizo el silencio, la paz, y con mucha suavidad, como si quisiera entrar en este mundo sin que se le notase, nació el segundo niño. La comadrona cogió a los dos gemelos y los puso sobre el vientre de la madre. Los tres estaban vivos y sanos. Esto era una buena señal. Habría doble vida en la tribu, y doble caza, y doble felicidad. La noticia corrió como el viento por toda la tribu. Durante dos días y dos noches permanecerían celebrando el doble nacimiento. Era una buena señal. Todos estaban contentos excepto la joven india. Ella sabía que algo había sucedido. Sus dos hijos, los dos gemelos, habían nacido de su interior, habían compartido su cuerpo, pero no eran iguales. Los gemelos fueron creciendo y haciéndose más y más diferentes. Uno era silencioso, le gustaba observar la vida que le rodeaba, respetaba mucho a su tribu y pasaba mucho tiempo solo en el bosque. Amaba la soledad. El otro era arrogante y altivo. Se peleaba con los jóvenes y constantemente necesitaba dejar bien claro que él era el mas fuerte de la tribu, y que algún día el sería el nuevo Jefe de ella.

Llegaron malos tiempos, no había llovido y los búfalos habían marchado en busca de alimentos a tierras lejanas. Tenían que buscar una solución para la tribu. Tenían que buscar nuevas tierras, pero ¿a dónde debían dirigirse?
El brujo se retiró a la montaña en busca de una respuesta, pero era ya demasiado viejo y sus poderes hacía tiempo que se habían dormido. La tribu sólo tenía una esperanza: que los gemelos pudieran encontrar el camino.
La madre de los gemelos sabía que llegaría este momento. Había hecho muchos sacrificios a los dioses para que no sucediera, pero llegó, y los gemelos se enfrentaron, y cada uno siguió un camino distinto. Así la gran tribu, la madre de todas las tribus, se dividió.
Uno de los gemelos se fue tierra adentro en busca de la sabiduría de los antepasados. Sabía que el camino que proponía su hermano, aunque era más fácil, no era el correcto. Sabía que debería enfrentarse a muchos miedos y supersticiones que la tribu poseía, pero sabía que ese era el camino. Detrás había nuevas tierras. Lo había visto en su sueño y sus sueños nunca le traicionaban. A pesar del riesgo que suponía algunos le siguieron, eran los más valientes de la tribu, había muchas mujeres entre ellos.
El resto de la tribu se fue con el otro gemelo en busca de las tierras del exterior. En la misma dirección que otras tribus habían seguido.
Ambos hermanos llegaron a su destino y desde entonces cada tribu, cada hombre, tiene sólo una parte de sí. La otra, su gemelo, está en otro lugar".

Cuando el anciano terminó su historia hubo un largo silencio hasta que una joven india le preguntó.
-Anciano, ¿Y nosotros de cual de los gemelos descendemos?
El anciano miró a los ojos negros y profundos de la india y le contestó:
-Todos somos descendientes de la tribu que siguió al gemelo hacia el exterior, pero seguimos en nuestro corazón buscando al otro gemelo.
-¿Y dónde tenemos que ir para encontrarlo? -preguntó de nuevo la joven.
-No tienes que ir a ninguna parte -le dijo el anciano-, porque tu otro gemelo está en ti. Pero para descubrirlo tienes que ser valiente y mirar dentro de ti. Tienes que vencer todos tus miedos, tienes que vencer la limitación, tienes que amar mucho a tu tribu y sobre todo tienes que viajar hacia un remoto lugar que está dentro de ti, que está en tu mente. Tienes que viajar hacia ti. Cuando así lo hagas los gemelos volverán a ser uno, y tú ya nunca más dudarás de ti."

 

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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