es que no queda otro remedio. Cuando las cosas se tornan imposibles
no queda más alternativa que disolver la imposibilidad. Hay casos en los que nada puede
hacerse, diréis algunos. ¿Cuáles? Mientras hay vida hay esperanza, dice el refrán.
Pongámoslo en práctica y analicemos algunos casos. Quizá nos convenga tener en cuenta
el campo de las enfermedades y/o accidentes incapacitantes graves.
Hay enfermedades físicas tremendamente devastadoras para quienes las
soportan y, por supuesto, para quienes les rodean. Algunas son dramáticas, dolorosas y,
en ocasiones, irreversibles.
El sujeto permanece impotente y prevé su fin; el dolor físico y psíquico invade su
organismo y lo que ha de acaecer acaece, primero o después.
En otras ocasiones, el enfermo lucha denodadamente contra lo que los demás consideran
irreversible y, para sorpresa de éstos, la tenacidad, la lucha y las ganas de vivir
superan lo que todos consideraban insuperable.
Vida no hay más que una y merece la pena invertir en ella
para vivirla de la mejor forma posible. Es inútil, aunque comprensible, dejarse anular
por el curso de los acontecimientos y disolverse en ellos como si nada al respecto se
pudiera hacer.
Superman, Christopher Reeve, pasó directamente de ser el hombre que
volaba al hombre tetrapléjico que nada puede hacer por sí mismo, ni siquiera respirar.
El hombre que lo tenía todo: fama, belleza y dinero, se halla postrado en una fría silla
de ruedas.
El cambio de su vida fue tan dramático que no hubiera sorprendido que a gritos pidiera la
muerte. Sin embargo, con valentía decidió afrontar su estado en pie de guerra; habían
comenzado para él los malos tiempos, el dolor, la incapacidad y el contacto con el
sufrimiento y los que sufren. Salió al encuentro de lo irreversible y desde ello comenzó
a trabajar. Tomemos como ejemplo su lucha. Algunos, o quizá muchos, argumentarán que con
lo que tiene la cosa se torna más fácil. Nada de eso creo, porque el que lo ha tenido
todo, y sin embargo de nada puede disfrutar, el golpe es tan dramático, que resulta casi
imposible de asimilar.
Ciertamente, hay personas que hacen lo mismo todos los días, en
cualquier lugar y en cualquier momento; como no las conozco me es imposible nombrarlas y
me es imposible seguir el curso de sus progresos.
Cuando las cosas son como son no queda más remedio que
aceptarlas, y una vez que se aceptan se comienza a trabajar, a veces desde cero. El
periodo de tristeza, depresión, angustia o lo que acaezca, es posible que no se pueda
evitar, puesto que son respuestas lógicas y naturales del organismo ante lo aversivo que
acontece, pero hay un tiempo para todo, y compadecerse eternamente no sirve de nada.
La vida es difícil y los problemas surgen en cualquier momento, sin
discriminación de clases sociales, edad o sexo. Lo importante y trascendental, es saber
enfrentarse a ellos y desarrollar estrategias para combatirlos. Con todos no se podrá,
pero con muchos es seguro que sí.
Dale Carnegie entrevistó a miles de personas a fin de conocer cómo
habían superado sus problemas, sus preocupaciones y sus fracasos. Las respuestas tenían
un denominador común: aceptar las cosas tal como se presentaban, encararlas, ocuparse en
buscar alternativas y ponerlas en práctica. Siempre resulta, y necesariamente así ha de
ser, porque la persona que se ocupa e implica en una alternativa, cualquiera que sea, se
distancia del pensamiento obsesivo que es destructivo. Ocuparse significa trabajar por uno
mismo y significa dirigir la atención hacia algo. Las ganancias siempre acaecen.
En mi profesión veo gente preocupada por todo: por la familia, por el
trabajo, por su vida, por un ascenso, por cualquier cosa. A veces, se preocupan con razón
y hay que ayudarles a salir del atolladero, en otras ocasiones se preocupan por cosas
insignificantes que llegan a constituir para ellos una montaña infranqueable. A estos
últimos les instruyo a fin de ocuparse en algo nuevo y, desde luego, les enseño a
trabajar con el pensamiento positivo; los resultados son espectaculares, simplemente
porque aprenden a valorar lo positivo de la vida y a no estancarse en lo negativo.
La vida es muy corta y hay que aprovecharla, siempre hay cosas
por las que vivir y por las que luchar, sin lucha no hay beneficio.
Si las cosas no marchan bien, deja de lamentarte y pon manos a la acción, si tú no eres
capaz de desarrollar un plan y ponerlo en práctica, nadie lo hará por ti.