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Esta receta no me la dio Angel Cristo, sino Miguel Luis, un colega que siempre se le ve rodeado de chicas. Yo al principio creí que tenía un harén, pero no, y eso que tiene una forma agresiva de ligar. Recuerdo en una discoteca que le decía a una chica: ¿Te estudio? o ¿te trabajo? Y claro, así tiene peor imagen que el trinitrón de los picapiedra... Empezamos abriendo los mejillones, les quitamos la carne y los picamos. Guardamos las conchas (no, a la cuñada no, las de los mejillones). Pues sí, Miguel Luis es un tío muy simpático.
Todos los días está contando chistes (normalmente malos, hay que decirlo todo). Aquí va
uno: En una cazuela sofreímos la cebolla y el ajo picados finamente; cuando estén dorados, añadimos el mejillón y la guindilla. Pero cuando empieza con la vena machista se ponen
encendidas mis cuñadas: Sí, ya sé que hace tiempo que no hablo de las
cuñadas, pero desde que hablé con una, no las he vuelto a ver...: Después de tres o cuatro minutos echamos la
harina y lo mezclamos todo bien. Agregamos la leche poco a poco hasta que nos quede una
fina bechamel. Ponemos la mezcla en un cazo y la reservamos. Pues nada, espero que os gusten los tigres de
Miguel Luis, y sin más que ya es tarde cerramos con un chiste suyo de los malitos: |
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