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PUERTA
DIMENSIONAL
Texto: ELENA
G. GOMEZ
GANDHI, EL SOÑADOR DE LA PAZ
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Cada cierto tiempo, a esta
humanidad niña se le otorga la visita de un Soñador. Son los soñadores, hombres y
mujeres especiales, los que abren la puerta del futuro.
Cada uno aporta una parte de ese Sueño en el
que todos vivimos dormidos, con un único objetivo: que la humanidad pueda despertar.
Los Soñadores cambiaron la historia de la
humanidad, dieron la vida por su Sueño y todos demostraron que ni la muerte ni el tiempo
podían vencer el poder del Sueño.
Tal vez por ello, por la fuerza, por el
valor, y por creer en ellos mismos, el Sueño que mostraron sigue viviendo en el corazón
de los hombres que esperan al nuevo Soñador.
En el pasado mes de
enero se cumplieron 50 años de la muerte de uno de los más grandes líderes del
nacionalismo indio. Líder de la ahimsa (no violencia), llevó su palabra y su filosofía pacifista por
todos los rincones de la India.
Gandhi fue la personalidad indígena más relevante
de la historia contemporánea, su objetivo era la paz, la libertad individual y la fuerza
de la vida religiosa.
Siempre vestido con un kahdi de algodón que tejía
él mismo, hizo del amor su arma política.
Rodeado de odio y luchas religiosas, siempre propuso
su propia vía, la de la no violencia, como medio para conseguir la libertad.
Su interés por la política comenzó en Africa del
Sur, en 1893, donde emprendió una campaña de oposición, por medio de la resistencia
pasiva, contra la legislación antiasiática y en favor de los emigrantes hindúes.
En 1915 regresó a la India, donde se convirtió en
líder nacionalista y en jefe moral y político del país.
Adoptó la sencillez de vida de los pueblos
convencido de que en ellos se encontraba la verdadera India. Incorporó a su política el
mensaje de paz del hinduismo, así como una gran dosis de justicia social fruto de su
incansable campaña contra la sociedad de castas.
El atentado contra Gandhi se produjo en su
residencia de Nueva Delhi cuando se disponía a iniciar sus oraciones, el asesino se
arrodilló ante él y le disparó tres tiros, uno en el pecho y dos en el vientre, que
acabaron con su vida.
El sueño que liberó la India
A los siglos de hambre, enfermedades
epidémicas, supersticiones e incultura, que habían hecho de la India un país sin
fuerza, incapaz de luchar contra el colonialismo inglés, se le añadió el Decreto
Rowlett, con el que se aplastó cualquier posibilidad de agitación pública que aspirase
a la liberación de la India.
Gandhi se pasó semanas buscando la solución para
expresar, de forma pacífica pero eficaz, el rechazo público del pueblo hindú al decreto
Rowlett. La solución le llegó a través de un sueño: que durante 24 horas la población
de la India suspendiese sus actividades y pasase el día en ayuno y oración.
Así fue como nació una de las manifestaciones más
destacadas de la doctrina no violenta de Gandhi: la desobediencia civil o huelga de masas.
Así, por este método, la no violencia terminó con
el imperio inglés; cuanto más se incrementaban las represalias británicas, más crecía
la fuerza de los hindúes pasivos.
La lucha
Durante toda su vida
cultivó un sentimiento muy profundo del ahimsa y en una ocasión señaló: "Creo que
la verdadera democracia sólo puede ser el resultado de la no violencia. La no-violencia
es útil cuanto más débil se es para vencer a la fuerza. Pero sólo funciona cuando hay
una opinión sensible".
Gandhi preconizó una sociedad anárquica, fue un
hombre-ácrata que buscó la libertad y la paz y que como él mismo dijo en innumerables
ocasiones, "no llevo guardaespaldas porque estoy dispuesto a morir, pero bajo ninguna
razón estoy dispuesto a matar".
"Mi libertad - decía Gandhi- acaba cuando
empieza la de los demás". Ese era su lema, su grito contra la coacción. "La
anarquía -manifestaba- es respeto y tolerancia, pero no por ello ha de estar exenta de
crítica".
Tras toda una vida de lucha pacífica, después de
haber sido encarcelado en diecisiete ocasiones y después de quince ayunos a los que se
entregó por persistir en las campañas contra el Reino Unido, en 1947 Gandhi vio su
sueño cumplido: la India fue proclamada independiente.
Un año después de esta proclamación, mientras
intentaba su segundo gran sueño: la pacificación entre hindúes y musulmanes, Gandhi fue
asesinado.
Pero a pesar de que la India por la que Gandhi
luchó actualmente posee el cuarto ejército del mundo, construye misiles
intercontinentales y es una potencia nuclear, a pesar de que nos encontramos en un mundo
cargado de violencia, hambre y diferencias sociales, envuelto en permanentes pequeñas
guerras, asesinatos y con el temor de una gran guerra Mundial, la figura de Gandhi,
cincuenta años después de su asesinato, es el grito de amor que pervive en aquellos que
creen en la paz.
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CITAS
DE GANDHI
Ojo por ojo, y el mundo acabará
ciego.
Cada máquina que ayuda al individuo
tiene un lugar, pero no debería haber lugar para máquinas que concentran el poder en
pocas manos y transforman a las masas en simples encargadas de las máquinas, suponiendo
que no las dejen sin trabajo.
El
nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado.
Todo lo que se come sin necesidad, se roba
al estómago de los pobres.
La fuerza no proviene de la capacidad
corporal, sino de una voluntad férrea.
Si quieres convencer a un enemigo,
preséntale los mejores rasgos de su carácter; nunca sus defectos.
La verdadera educación consiste en invocar
dentro de vosotros lo mejor de vosotros mismos. ¿Qué libro mejor puede existir que el
libro de la humanidad?
No hay caminos para la paz; la paz es el
camino.
No hay camino hacia la libertad, la libertad
es el camino.
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LA PAZ
Gandhi
amaba la paz y quería llevarla a su pueblo. Practicó la política de la no violencia y
con ella consiguió la independencia de su país, la victoria.
Pero ello fue así
porque Gandhi conocía la paz, porque en su interior existía la paz.
El vivía ese estado
superior y sentía la necesidad de transmitirlo a los demás.
La paz, por tanto, no
es un objetivo, sino una consecuencia. No se puede imponer la paz, ni tampoco tratar de
mantenerla mediante tratados, palabras, promesas, ni, mucho menos, mediante la fuerza.
Está claro que no se consigue.
La paz es la
consecuencia de haber comprendido la unidad perfecta del Uno con toda su creación y de
toda la creación con el Uno.
La vivencia interna de
la paz emana de la comprensión de la Ley Superior y de cómo ésta actúa en todas las
vidas, en todas las criaturas.
Quien no ha llegado a
ese estado de conciencia no solamente no puede comprender la paz, sino que necesita el
conflicto, la lucha, la guerra.
La historia de la
humanidad es un largo camino recorrido a través de conflictos, guerras, dolor,
sufrimiento. La paz siempre fue un sueño, una utopía. Siempre existió alguna guerra, y
los que mas hablan de paz muchas veces son los que alientan las guerras.
Hay conflicto en el
interior de cada ser humano, en cada casa, en cada empresa, en cada nación. Hay conflicto
porque el hombre aún lo necesita, aún lo busca.
Mientras, la paz
espera, más allá del ruido, de las prisas, de la competencia, de los intereses, de los
egoísmos. Espera, sencilla y humilde, para ser descubierta por los buscadores del Sueño,
por los que saben en su interior que todos somos uno y que la perfecta unidad de todos nos
conducirá a la profundidad del Sueño, donde el Soñador espera para mostrar sus planes,
para compartir su sueño.
Quien conquista la
paz, sabe que son necesarios los mundos del conflicto, pero viven en ellos sin ser
afectado por sus convulsiones, por sus métodos.
Por eso Gandhi decía
que estaba dispuesto a morir, pero no a matar.
Gandhi mostró al
mundo cómo se podía manejar la energía de la paz a través de la unidad y de la no
violencia.
Muchos le siguen pero
ninguno le imita, sencillamente porque ninguno conoce la paz en su interior.
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