Vicente Cassanya lleva muchos años dedicado a la astrología. Recientemente ha
publicado un Anuario Astrológico para 1998-99 en el que se recoge de una forma muy amplia
y detallada, entre otras muchas cosas, las tendencias que se imponen para el mundo en
función de los grandes ciclos planetarios, los períodos de paz y de guerra, pronósticos
para todos los signos mes a mes y claves para atraer la buena suerte.
"La astrología es una ciencia que estudia la relación entre los astros, el ser
humano y la naturaleza. No es un dogma y por lo tanto, no tiene que pronunciarse de forma
infalible sobre cualquier fenómeno", afirma Vicente Cassanya.
Los ciclos planetarios
Los ciclos planetarios tienen diferentes cualidades y duraciones.
Discurren paralelamente a determinadas repeticiones de la historia. Por eso, sabiendo de
antemano los próximos ciclos planetarios, podemos intuir algunas tendencias sociales,
económicas, religiosas, etc.
En los próximos años los ciclos planetarios son: Júpiter-Plutón y Saturno-Neptuno.
La conjunción entre Júpiter y Plutón que se repite una vez cada trece años
aproximadamente, señala el germen de culturas o filosofías revolucionarias, de
movimientos que ejercen una gran presión social hacia el cambio, en el mejor de los
casos, o de grupos de presión sin escrúpulos empeñados en el poder, en casos peores.
Aunque los influjos se extenderán durante todo el año, es en el mes de marzo de 1998
cuando se producirá una fase de cuadratura (90 grados de separación) entre los dos
planetas. Este aspecto interplanetario puede marcar una etapa muy complicada
principalmente para las alianzas en los medios de comunicación de todo el mundo, donde
los grupos de presión tenderán a jugar un papel preponderante.
Otra de las claves estará en las guerras de religión y las estrategias de las diferentes
iglesias por tomar posiciones.
La segunda conjunción Saturno-Nepturno se lleva a cabo cada treinta y cinco años
aproximadamente y sus ciclos son muy significativos para la política de Rusia, y puede
señalar graves problemas para la evolución de Rusia y sus países satélites.
Calendario de la armonía y la discordia
La guerra y la paz marcan el curso de la historia de la humanidad.
Lamentablemente, y a pesar de estar en los umbrales del siglo XXI, todavía estamos lejos
de lograr el fin de tan absurda dinámica.
Según la tradición astrológica -basada en la atenta observación de los movimientos de
los planetas y sus efectos-, se considera a Marte como el planeta de la guerra, ya que
cada vez que Marte destacaba crecían las tensiones y se caldeaban los ánimos. En cambio
a Venus y Júpiter siempre se les atribuyó un poder benéfico y pacificador. Las
catástrofes y las iniciativas suelen ir vinculadas a los movimientos de estos planetas.
Así, podremos disfrutar de días en los que se tenderá a rebajar los malos humos, traer
la paz a lugares de conflicto o marcar acontecimientos felices para la humanidad durante
el mes de enero; segunda quincena de febrero; primera de marzo; segunda quincena de abril;
julio; y primera quincena de noviembre.
Por el contrario, las fechas más peligrosas en cuanto al riesgo de choques bélicos,
catástrofes de todo tipo serán durante la segunda quincena de marzo; la primera de
abril; mayo; última semana de agosto y primera quincena de septiembre.
La unión con el cosmos
Una de las aportaciones más interesantes que la Astrología puede hacer
se basa en los Nodos de la Luna.
Los Nodos lunares no son planetas, sino dos puntos geográficos en el espacio resultantes
de la intersección de la órbita de la Luna con la de la Tierra.
El simbolismo de los nodos lunares para la evolución espiritual es muy importante ya que
para la localización de estos puntos intervienen: la posición del Sol (símbolo del
espíritu), la Luna (símbolo del alma) y la Tierra (símbolo de la materia). Es decir, es
el lugar en el que confluye la totalidad del ser y su unión con el Cosmos, con el Todo.
Existe el Nodo Norte lunar o Cabeza de Dragón y el Nodo Sur lunar o Cola de Dragón.
Generalmente, el Nodo Sur indica todo aquello a lo que se tiene propensión, a lo que se
suele caer en exceso, mientras que el Nodo Norte indica aquello que conviene potenciar o
que puede haber en defecto.
Desde principios de 1998 hasta el mes de septiembre el Nodo Sur lo transitará por Piscis
advirtiéndonos de que el necesario proceso espiritual que debe acompañar al ser humano
no debe ser confundido con una búsqueda caótica de paraísos inexistentes. Lo que no
descubramos en nuestro interior difícilmente podremos encontrarlo fuera. La fantasía y
la ilusión no deben servir para evadirse del mundo físico o concreto, sino para
completarlo. Son cualidades que deben enfocarse hacia la creatividad, hacia la tolerancia
y la pluralidad de expresiones. Por otra parte, la sanación psíquica y física, tan en
boga en nuestros días, no puede atender a un punto aislado, sino que debe ser abordada
con enfoques globales que tengan en cuenta todos los aspectos de nuestro ser y que
procuren combinar distintas disciplinas.
En cambio, el paso del Nodo Norte por Virgo indica que la verdadera espiritualidad
debería empezar por un entendimiento y respeto de las necesidades básicas de la vida, es
decir, por saber cumplir con las obligaciones cotidianas, con un respeto al propio cuerpo
y sus necesidades, desde la alimentación al descanso pasando por el ejercicio. Concretar
de forma lógica y racional cuáles son los detalles que podemos mejorar de nosotros
mismos y del mundo es el único modo de dar un cauce definido a nuestra espiritualidad
para no caer en el caos o las supersticiones.
En septiembre de 1998 el Nodo Norte de la Luna entrará en Leo, mientras el Nodo Sur
entrará en Acuario, permaneciendo allí hasta más allá de la primavera de 1999.
El tránsito del Nodo Sur por Acuario indica que no conviene ser independiente y original
a cambio de estar automarginado socialmente. Si es posible, se debe contribuir al
desarrollo social con la propia perspectiva, con la propia originalidad, pero
interactuando. De poco vale pensar o soñar un mundo mejor, un futuro mejor si uno no es
capaz de depositar lo mejor de sí mismo en los demás.
El tránsito del Nodo Norte por Leo anuncia una lección de humildad, de sencillez: nadie
puede ser importante si los demás no están incluidos. Para experimentar cosas y
sensaciones nuevas conviene empezar por uno mismo y por las propias actitudes, quizá
ganando en capacidad de asumir riesgos y compromisos. Para vivir intensa y apasionadamente
tienes que saber compartir y saber aplicar la fuerza personal a la construcción de un
futuro.
Claves para atraer la buena suerte
La suerte es algo relativo y difícil de definir. Además,
acontecimientos que en principio pueden interpretarse como mala suerte, pueden convertirse
en todo lo contrario, y viceversa.
Puede ser que el destino o el azar gobiernen en gran parte nuestras vidas. Pero, al margen
de lo inevitable, para atraer la buena suerte es necesario tener una mentalidad positiva y
motivación, ilusionarse con metas y objetivos.
La mentalidad positiva empieza por uno mismo, por la propia imagen o sensación personal.
Para ello es posible que debamos desprendernos de malos hábitos, de condicionamientos que
arrastramos como un lastre en muchas ocasiones, desde pequeños. Hay que tener
autoconfianza y autoestima y no bloquearse antes de echar a andar. Quien no actúa no
comete errores, pero nunca llega a ningún sitio.
Haz las cosas lo mejor que puedas, pero no dejes de hacerlas. El miedo al fracaso o el
perfeccionismo pueden ser dos grandes enemigos para la acción y para participar
plenamente en el mundo; descártalos de tu vida. Lo importante no es equivocarse o no
fracasar nunca, sino saber reaccionar, saber aprender del error y saber recuperar el
entusiasmo y las ilusiones.
Una mentalidad positiva consiste también en cultivar la imaginación para ponerla al
servicio de la creatividad que permita abrir nuevos caminos, tanto a la realización
personal como profesionales o de cualquier otro tipo.
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