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PUERTA DIMENSIONAL
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Elena G. Gómez

EL HOMBRE Y LA RELIGION
(1ª parte)

Desde la lejana época prehistórica hasta el momento actual, donde ciencia y técnica ocupan un lugar destacado de nuestras vidas, el ser humano ha percibido de muy diversas formas la presencia de unas fuerzas superiores ante las cuales nada tiene que hacer.
Pero convendría que empezáramos a diferenciar espiritualidad de religión. Una obedece a un sentimiento o percepción y está íntimamente relacionada con el hombre, con su origen y con su destino. Las religiones son, sin embargo, el conjunto de creencias acerca de la divinidad. Las diferencias entre espiritualidad y religión son muchas, pero quizás la más importante es que mientras que las religiones se basan en firmes e inamovibles creencias, en rígidas normas de conducta y en dogmas sobre todo aquello que no se comprende, la espiritualidad se basa en la apertura mental para poder encontrar las respuestas a tantas preguntas que nos inquietan, para poder descubrir la vida y dentro de ella comprender y aprender de sus leyes y de su funcionamiento.
Las religiones miran demasiado hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo que fue, sin apenas advertir que prácticamente todo ha cambiado ya y, por consiguiente, su razón de ser cada día tiene menos sentido.
Si la religión se transformara, si dejase de ser un bien de consumo, si sirviera para ayudar a que el ser humano deje de tener temor ante todo aquello que desconoce, si permitiese al ser humano coger las riendas de su vida y darle forma por sí mismo, entonces se convertiría en la auténtica forma de vida espiritual, pero esto, no cabe duda, está muy lejos de los intereses de las religiones del mundo.
El hombre es un ser espiritual, pero la espiritualidad del hombre no se basa en dogmas, sino en auténticos descubrimientos internos. Pretender meter la espiritualidad del ser humano en una religión determinada es como meter un pájaro en una jaula.
Parece que el sentimiento más generalizado que está tomando lugar en estos últimos años, es que nos dirigimos hacia un cambio de orden espiritual.
Este cambio espiritual, a pesar de los intentos de ridiculización y desviación que sufrió por parte de las creencias clásicas, está calando cada vez con más fuerza en miles de personas de todo el mundo. Existe la creencia de que nuestro Sistema Solar está próximo a adentrarse en una región cósmica denominada "cinturón de fotones" que provocará diversos cambios importantes para el hombre, tales como un incremento de las capacidades físicas y psíquicas hasta niveles que ahora desconocemos.
Todo ello nos impulsa hacia una concepción más abierta y universal del hombre, de sus creencias, de su evolución.

Religiones :CAMINOS HACIA NINGUNA PARTE

Desde los cultos más tradicionales a los más insólitos, en los cinco continentes hay más de 5.000 millones de personas que profesan algún tipo de creencia.
Una de cada tres personas es cristiana, las otras dos pueden profesar alguna otra de las grandes religiones existentes o haber escogido una creencia minoritaria.
Mientras que las tendencias de occidente se inclinan hacia la adoración de un sólo Dios, aunque éste tenga distintos nombres, en Oriente la deidad es un concepto mucho más plural y diverso.
Actualmente en Europa -y teniendo en cuenta que desde la Edad Media es considerada la cuna de la cristiandad-, conviven diversas religiones que poseen a su vez sus propios dogmas y creencias.
Se supone que el objetivo de toda religión es mostrar un camino donde la luz ilumine la mente de los hombres, pero resulta antagónico hablar de luz y liberación y partir de que el ser humano es un pecador. ¿Cómo se entiende que los cristianos se basen en lo que denominan "doctrina de la gracia", es decir: "el ser humano es pecador y sólo podrá salvarse a través de su fe en Jesucristo"?, y si además de esta clara condena le añadimos que la liberación de los pecados pasa por la intervención de un sacerdote, es decir, que irremediablemente para poder alcanzar la supuesta salvación hay que pasar por intermediarios. ¿Qué es lo que realmente buscan las religiones?
Nos encontramos ante el más grave problema: la diferencia entre el mensaje dado por los Avatares y lo que con él han realizado sus seguidores.
Si cogemos los mensajes y las vidas de los grandes seres que han pasado por nuestro planeta nos encontramos con que en el plano físico existen muchas coincidencias. Según la fe cristiana, Jesús no fue sólo un hombre sino que era el mismísimo Dios hecho hombre. Esta característica podría haber significado una diferencia fundamental y convertir así al cristianismo en la religión de las religiones, si no fuera porque los hindúes también tienen su propio dios hecho hombre: Krishna fue la octava reencarnación de Vishnu, vivió en la India alrededor del 3000 a. de C. Pero además del paralelismo entre los mencionados Jesús y Krishna habría que añadir a Buda. Las semejanzas entre estos tres personajes son, que se sepan, muchas: los tres nacieron en el solsticio de invierno, los tres tuvieron por madres a vírgenes, los tres fueron anunciados por una estrella y, en los tres casos, durante el alumbramiento, se produjeron fenómenos prodigiosos. Para marcar aún más estas "casualidades" habría que añadir que todos ellos vinieron al mundo cuando sus madres estaban viajando y que los tres terminaron siendo adorados como dioses.
Pero sus paralelismos no sólo tienen que ver con lo que podríamos considerar anécdotas de sus vidas, sino con su labor espiritual. El objetivo fue el mismo para los tres: trazar un camino para que el hombre pueda llegar a una comprensión superior de la realidad espiritual. Sus mensajes fueron sencillos, en ninguno se habla de restricciones, de prohibiciones, aunque de eso se encargaron sus seguidores.
La labor de estos seres no puede ser entendida mientras no se mire hacia ellos como auténticos Avatares, como seres que vinieron en momentos muy concretos de la evolución humana con el objetivo de abrir una puerta, un camino, un nivel más para que el hombre lo recorriera, experimentara y evolucionara. No vinieron para crear una religión donde los hombres pudieran esconderse sino para abrir una energía a través de la cual el hombre pudiese liberarse de las cadenas de la ignorancia, de la dependencia, de la posesión.
En su nombre se hicieron muchas barbaridades. Se exterminaron pueblos, culturas, creencias. Se convirtieron en banderas de una moralidad sin escrúpulos, donde poder e Iglesia caminan de la mano, donde el mensaje se pierde en la burocracia religiosa y en los intereses bancarios.
El mensaje de Jesús fue el mensaje de un auténtico revolucionario. Su doctrina provocó la ira de los hombres ricos. ¿Qué pensará ahora de la riqueza de su iglesia y de la pobreza de la humanidad?

2ª Parte: Una nueva humanidad sin religiones.

 

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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