
A pesar de que se trata de la
campaña más larga desde la guerra de Vietnam, hace meses que ha dejado de ser noticia:
apenas sale en la prensa más que un recorte aislado. |
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COBAYAS
POR CAROLINA FERNANDEZ
Enseguida, el 15 de
diciembre, se cumplirá un año desde aquella noche en la que la televisión nos
sorprendió con la noticia de que Estados Unidos y Gran Bretaña, a espaldas de las
Naciones Unidas, tomaron la decisión de bombardear Irak. Quedó demostrado, una vez más,
que la ONU es un cero a la izquierda a la hora de las decisiones importantes. El Consejo
de Seguridad, el único con derecho a veto, es el que finalmente dice lo que se hace y lo
que se deja de hacer. Hasta ahí, ninguna novedad, salvando la sorpresa por la desfachatez
de "los aliados", que se montaron una película por su cuenta con la excusa de
cazar al viejo Sadam, el enemigo por excelencia de los americanos ahora que ya casi no
quedan comunistas en todo el planeta.
El caso es que en todo este tiempo, en el que han ocurrido muchas otras
cosas que acapararon la atención de los medios de comunicación, los aliados no han
dejado de bombardear Irak ni un sólo día. A pesar de que se trata de la campaña más
larga desde la guerra de Vietnam, hace meses que ha dejado de ser noticia: apenas sale en
la prensa más que un recorte aislado.
Sin embargo la actividad ha sido frenética. Los aliados reconocen haber realizado un
total de 27.000 operaciones, en las que lanzaron 1.650 bombas que alcanzaron 350 objetivos
militares.
Me imagino yo que Irak debe de estar sembrado de estos interesantes
objetivos militares. Uno debe dar dos pasos y tropezar con una batería antiaérea; otros
dos, y un par de radares; otros dos, y un cuartel general del ejército. Sólo así se
explicaría que después de casi un año de bombardeos ininterrumpidos, todavía
encuentren labor que hacer. No se explica que, dada la eficiencia de estos super
ejércitos, la profesionalidad de sus soldados, la perfección de sus armas, no hayan
tardado menos de una semana en rematar la faena. A estas alturas cabe pensar que los
americanos, si no han terminado aún su limpieza, o bien son rematadamente inútiles, o
bien tienen otros móviles que no nos cuentan.
Y Sadam, qué me dicen de Sadam, el hombre de las mil caras, el más
escurridizo, imposible de localizar, ya que no para de corretear por su país, moviéndose
de un palacio a otro. Yo tengo que confesar que soy de esa parte de la población que cree
que todos los medios técnicos que ahora mismo poseen los países con tecnología
avanzada, USA for example, son mucho más sofisticados de lo que nos dejan conocer.
Mientras en muchos lugares del planeta aún hay mujeres que tienen que recorrer
kilómetros para conseguir un cántaro de agua, ahora mismo hay tecnología suficiente
como para que un militar americano sepa, desde su despacho y vía satélite, si la que
escribe estas letras tiene o no tiene almorranas, con que no nos vengan a decir que el
hombre más buscado no aparece ni debajo de las piedras y que por eso llevan un año
buscándolo.
Y mientras tenemos que aguantar la pedantería de esos que se han
autonombrado defensores de la ley y el orden a nivel internacional, hemos sido testigos
anónimos de la tragedia de los kosovares y del exterminio del pueblo de Timor oriental,
dos lugares cuyo horror ha marcado este final de siglo y que tuvieron que esperar, de
hecho murieron esperando, a que las fuerzas internacionales se decidiesen a intervenir,
tarde y mal.
En fin, todo es un cuento. Lo más sorprendente de todo es que la
guerra ya no es noticia. Si no, fíjense cómo nos cuelan el titular: "EEUU bombardea
Irak con proyectiles de cemento de 1.000 kilos". La noticia no es que estén
bombardeando, sino con qué lo hacen. Lo último de lo último, lo más "in" es
el pedruscazo de cemento, un nuevo invento de los aliados, que por encima de todas las
cosas están preocupados por el bienestar del pueblo iraquí y no quieren ensuciar su
campaña con bajas civiles. Y continúa la noticia: "...son tan pulcras como las
bombas de grafito, ensayadas a principio de la campaña..." El ensayo de nuevas armas
se hace a la vista del público y sin rubores. Irak está siendo sacrificado, delante de
todos y en plena era de las telecomunicaciones, para que los de siempre tengan un campo de
tiro para experimentar bien lejos de casa.
Parece mentira que seamos un pueblo que todavía se está lamiendo las heridas de
Gernika, como quien dice. |