Las Habitaciones PerdidasFUSIÓN es una revista diferente. Un ESPACIO para expresarse desde la Libertad. Un ESPACIO para entrar y moverse por su contenido, que está lleno de vida, de realismo, de valentía, de autenticidad. FUSIÓN es la expresión de un Sueño. Hazlo tuyo.http://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/feed/atom.htm2012-02-09T00:24:21ZLa calle2010-02-26T10:13:02Z2010-02-26T10:13:02Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/la-calle.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comLa cultura urbana, la democracia, es y está en la calle. La calle es un lugar y un concepto, una amenaza, un infierno, pero, sobre todo, la calle es una habitación que la gente, el pueblo, conquista periódicamente y ocupa cuando le viene en gana.
La cultura urbana, la democracia, es y está en la calle. La calle es un lugar y un concepto, una amenaza, un infierno, pero, sobre todo, la calle es una habitación que la gente, el pueblo, conquista periódicamente y ocupa cuando le viene en gana.
El tabique2010-01-28T09:27:03Z2010-01-28T09:27:03Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-tabique.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comPara solucionar la falta de espacio y ponerle remedio a las estrecheces no había más remedio, tarde o temprano, que mover el tabique.
Para solucionar la falta de espacio y ponerle remedio a las estrecheces no había más remedio, tarde o temprano, que mover el tabique.
El portal2009-12-29T08:18:56Z2009-12-29T08:18:56Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-portal.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comEl portal era el mascarón de proa de la casa, la última habitación de la comunidad de vecinos, donde se terminaba la escalera y confluían todos los pasillos que tendían a alejarse, a perderse en el infinito. Más allá del portal estaba la calle y sus peligros, estaba la vida.
El portal era el mascarón de proa de la casa, la última habitación de la comunidad de vecinos, donde se terminaba la escalera y confluían todos los pasillos que tendían a alejarse, a perderse en el infinito. Más allá del portal estaba la calle y sus peligros, estaba la vida.
El palomar2009-12-11T13:09:55Z2009-12-11T13:09:55Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-palomar.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comEl palomar, con los años, ha ganado prestigio y altura y se ha convertido en torre almenada, en observatorio privilegiado, en minarete. 'Desde lo alto del palomar se veía el mar', mentimos todos a sabiendas de que no engañamos a nadie.
El palomar, con los años, ha ganado prestigio y altura y se ha convertido en torre almenada, en observatorio privilegiado, en minarete. 'Desde lo alto del palomar se veía el mar', mentimos todos a sabiendas de que no engañamos a nadie.
La habitación de la nodriza2009-11-18T11:16:53Z2009-11-18T11:16:53Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/la-habitacion-de-la-nodriza.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comAhora que hay tantas madres disponibles que ya no se puede decir eso de madre no hay más que una, se nos mueren a chorros pero en silencio, a borbotones pero sin decir esta boca es mía, casi heroicamente, las últimas nodrizas, las madrazas de leche de los años del hambre.
Ahora que hay tantas madres disponibles que ya no se puede decir eso de madre no hay más que una, se nos mueren a chorros pero en silencio, a borbotones pero sin decir esta boca es mía, casi heroicamente, las últimas nodrizas, las madrazas de leche de los años del hambre.
El cuarto de las fotografías2009-10-21T15:54:14Z2009-10-21T15:54:14Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-cuarto-de-las-fotografias.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comQué habitación más misteriosa y enigmática era el cuarto de las fotografías, y cuántas lágrimas nos costó pensar que teníamos el deber moral de clausurar aquel espacio dedicado a la nostalgia y al recuerdo de los antepasados.
Qué habitación más misteriosa y enigmática era el cuarto de las fotografías, y cuántas lágrimas nos costó pensar que teníamos el deber moral de clausurar aquel espacio dedicado a la nostalgia y al recuerdo de los antepasados.
La Biblioteca2009-07-17T10:14:03Z2009-07-17T10:14:03Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/la-biblioteca.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comAunque las casas de antaño, sobre todo las casas de la gentecita bien, tenían pocos libros y casi todos escritos en francés, las familias no podían prescindir de la biblioteca, que era una habitación donde no se podía levantar la voz, tal vez porque como tenía el aire catedralicio de los templos del saber la presidía un busto de escayola de un engolado don Miguel de Cervantes, el ilustre autor del Quijote, muerto por la patria de hambre, miseria, cabreo y decepción.
Aunque las casas de antaño, sobre todo las casas de la gentecita bien, tenían pocos libros y casi todos escritos en francés, las familias no podían prescindir de la biblioteca, que era una habitación donde no se podía levantar la voz, tal vez porque como tenía el aire catedralicio de los templos del saber la presidía un busto de escayola de un engolado don Miguel de Cervantes, el ilustre autor del Quijote, muerto por la patria de hambre, miseria, cabreo y decepción.
La habitación del nieto2009-06-18T08:07:59Z2009-06-18T08:07:59Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/la-habitacion-del-nieto.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.com<br />Los nietos vienen y se van, entran y salen, se quedan a comer o se marchan con sus padres a veranear a las Antillas.
<br />Los nietos vienen y se van, entran y salen, se quedan a comer o se marchan con sus padres a veranear a las Antillas.
La habitación de atrás2009-05-08T12:25:19Z2009-05-08T12:25:19Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/la-habitacion-de-atras.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.com<br />En todas las familias cuecen habas y en todas las casas hay -o ha habido- una habitación de atrás, donde todavía ahora, después de tantos años, retumban los insultos de Isidoro y se oyen los sollozos de Margarita.
<br />En todas las familias cuecen habas y en todas las casas hay -o ha habido- una habitación de atrás, donde todavía ahora, después de tantos años, retumban los insultos de Isidoro y se oyen los sollozos de Margarita.
La habitación tapiada2009-03-24T14:22:39Z2009-03-24T14:22:39Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/la-habitacion-tapiada.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comLos ingleses tienen un difunto en el armario pero los españoles, para no ser menos, tenemos un niño muerto en la habitación tapiada.
Los ingleses tienen un difunto en el armario pero los españoles, para no ser menos, tenemos un niño muerto en la habitación tapiada.
El desván2009-03-05T09:49:59Z2009-03-05T09:49:59Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-desvan.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comHace años que no subimos al desván porque ahora las viejas maletas y los chirimbolos inservibles los dejamos en el trastero, que es un cuartucho sórdido, un habitáculo sin grandeza donde nunca se escribirán obras maestras de la literatura universal, como ocurría antes en las buhardillas parisinas o parisienses, que uno no sabe muy bien cómo debe llamarse a los palomares donde los románticos del otro lado de la frontera se pegaban un tiro en la sien.<br />
Hace años que no subimos al desván porque ahora las viejas maletas y los chirimbolos inservibles los dejamos en el trastero, que es un cuartucho sórdido, un habitáculo sin grandeza donde nunca se escribirán obras maestras de la literatura universal, como ocurría antes en las buhardillas parisinas o parisienses, que uno no sabe muy bien cómo debe llamarse a los palomares donde los románticos del otro lado de la frontera se pegaban un tiro en la sien.<br />
El cenador2009-02-09T13:40:34Z2009-02-09T13:40:34Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-cenador.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comEl otro lado del comedor de los domingos, el envés del salón, el revés de la cocina, la habitación más lejana de las mansiones señoriales era, siempre, el cenador.
El otro lado del comedor de los domingos, el envés del salón, el revés de la cocina, la habitación más lejana de las mansiones señoriales era, siempre, el cenador.
El recibidor2009-01-22T12:08:57Z2009-01-22T12:08:57Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-recibidor.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comEn el recibidor se recibía, sí, pero se recibía a medias, provisionalmente, de mala manera, de pie. "Dice el señorito que no puede recibirle; que venga usted otro día", decía la sirvienta con una insultante sonrisa en los labios y con una solemne reverencia invitaba a salir al visitante y le daba con la puerta en las narices.
En el recibidor se recibía, sí, pero se recibía a medias, provisionalmente, de mala manera, de pie. "Dice el señorito que no puede recibirle; que venga usted otro día", decía la sirvienta con una insultante sonrisa en los labios y con una solemne reverencia invitaba a salir al visitante y le daba con la puerta en las narices.
El cuarto de la plancha2008-12-30T09:13:09Z2008-12-30T09:13:09Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-cuarto-de-la-plancha.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.comLas camisas se siguen planchando como entonces pero las planchadoras y las planchas ya no son las mismas. Todo ha cambiado a nuestro alrededor y los tergales han sustituido a los percales, las fibras sintéticas a los algodones de confianza y las sábanas de Holanda han muerto a manos de la ropa de colorines de Portugal.
Las camisas se siguen planchando como entonces pero las planchadoras y las planchas ya no son las mismas. Todo ha cambiado a nuestro alrededor y los tergales han sustituido a los percales, las fibras sintéticas a los algodones de confianza y las sábanas de Holanda han muerto a manos de la ropa de colorines de Portugal.
El Descansillo2008-09-17T07:16:09Z2008-09-17T07:16:09Zhttp://www.revistafusion.com/Voces/Las-Habitaciones-Perdidas/el-descansillo.htmJosé Manuel Vilabellacarlos@revistafusion.com<title>básica</title>
El descansillo no era una habitación de nuestro piso pero nos pertenecía en cierto modo. "Niño, vete a jugar al descansillo", se decía en los años cuarenta y el niño salía y se sentaba en la puerta de su casa a merendar el bocadillo de membrillo.
<title>básica</title>
El descansillo no era una habitación de nuestro piso pero nos pertenecía en cierto modo. "Niño, vete a jugar al descansillo", se decía en los años cuarenta y el niño salía y se sentaba en la puerta de su casa a merendar el bocadillo de membrillo.