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Niñas y árboles

Escrito por Isabel Menéndez 12 Enero 2009
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Una de las recomendaciones editoriales de este invierno, sin duda, “Un árbol crece en Brooklyn” de Betty Smith, una reedición de un texto que vio la luz por primera vez en 1943 y que en España ha publicado la editorial Lumen. violeta.jpg
En su momento, fue un auténtico éxito (ahora lo llamaríamos best-seller) que más tarde se convirtió en musical y con el que el director cinematográfico Elia Kazan comenzó su carrera en el cine, con la película que en España se tituló “Lazos humanos” y que le dio a Kazan un Oscar de Hollywood. La novela fue la primera obra de ficción escrita por una mujer que alcanzó el número uno de los libros más vendidos en el diario “The New York Times”.
Betty Smith nació en Brooklyn, en 1896, y era hija de inmigrantes alemanes. Superando el destino previsto para una mujer de su época y clase social, se licenció en Derecho en la Universidad de Michigan y más tarde estudió dramaturgia en Chapel Hill (Carolina del Norte) donde vivió hasta su muerte, en 1972. El enorme éxito de su primera novela, de marcada inspiración autobiográfica, le permitió compaginar su carrera como novelista con su pasión por el teatro.
El título de la obra es una metáfora sobre la vida de la gente desfavorecida, cuyo futuro parece marcado irremediablemente por la miseria. Los árboles de los que habla la autora son pequeños y resistentes, llamados por algunas personas como árboles del cielo, pues aseguraban que allí donde caía su semilla, crecía otro. Se trata de los únicos árboles capaces de crecer entre las grietas del cemento, árboles amigos de la gente pobre. Como ellos es Francie Nolan, la protagonista deAlgunos críticos han dicho de este libro que está dedicado a narrar la vida cotidiana, el imperio de lo pequeño y lo insignificante. Yo les diría que de lo que trata este libro es de la vida de las mujeres. la novela, una niña pobre, hija de un padre alcohólico y una madre reventada por el trabajo que, sin embargo, le obliga a leer cada noche una página de cada uno de los dos libros que considera esenciales para prosperar en la vida: las obras de Shakespeare y la Biblia.
La historia de la familia Nolan es la historia de la gente pobre e inculta, obligada a imaginar la comida de la que carece y a soportar el desprecio de propios y ajenos. Y la historia de Francie es la común a las niñas, doblemente desfavorecidas por razón de su género: explotadas o ninguneadas en su propia familia, y con la mitad de las de por sí escasas oportunidades a las que podían aspirar los chicos. Sin embargo, Smith ofrece para ella la esperanza de la libertad y la autonomía, gracias a la educación, la llave a un destino mejor y similar al que ella misma tuvo. El personaje será capaz de sobreponerse a las penurias económicas y el hambre. Además, se le permitirá utilizar la imaginación y la escritura como mecanismos para escapar de la miseria moral. En este sentido, la autora sigue la estela de otras feministas que reservaron ese destino para sus heroínas o que, si no pudieron hacerlo, se rebelaron contra un sistema que negaba el talento femenino y recluía a las creadoras.
Algunos críticos han dicho de este libro (que el gran Paul Auster reconoce que es uno de los suyos de cabecera) que está dedicado a narrar la vida cotidiana, el imperio de lo pequeño y lo insignificante. No quieren decir con ello que sea insignificante la novela o la realidad que narra sino que se trata de una escritura complementaria a esas otras obras que hablan del universo, los grandes movimientos de la humanidad o las divinidades, las grandes pasiones o las historias complejas. Yo les diría que de lo que trata este libro es de la vida de las mujeres (en este caso de las pobres). Por supuesto que no es insignificante, pero sí invisible al canon literario y a la historia con mayúsculas. Es un libro sencillo respecto a las preocupaciones e intereses que tradicionalmente han interesado a los varones pero honesto y cercano a la realidad de las mujeres. Estremece que, tantos años después de su escritura, todavía podamos reconocer muchas de las claves de la opresión de género que la autora recoge. Reconocibles por contemporáneas. Δ