Otros Voces La Hora Violeta Cuando las mujeres llevan los pantalones

Cuando las mujeres llevan los pantalones

Escrito por Isabel Menéndez 28 Enero 2009
( 7 Votos )
Imprimir
Cuando las mujeres llevan los pantalones 3.6 out of 5 based on 7 votes.
Recuerdo una ponencia en la que la catedrática Amelia Valcárcel aseguraba que los pantalones son una prenda que no está despolitizada. Lo que quería decir es que, mientras el valor social y la repercusión del uso de los pantalones sean distintos entre las mujeres y los hombres, esa prenda mantiene un valor político.
violeta.jpgUtilizo esta explicación de una de las filósofas españolas de mayor prestigio para intentar arrojar luz sobre la última polémica por el atuendo de una ministra. Aunque muchas personas han intentado minimizar el tema, lo cierto es que no es en absoluto una cuestión sin importancia. Es, justamente, un suceso que explica cómo se reproduce la desigualdad en una sociedad en la que las leyes consagran que hombres y mujeres son iguales.
Polémicas más o menos interesadas sobre la forma de vestir de mujeres en el espacio público ha habido muchas. Desde aquella ya lejana de la revista “Vogue”, cuando se hizo un reportaje con las primeras ministras de un ejecutivo paritario, hasta el día de la Pascua Militar de este recién estrenado año y el traje de pantalón que eligió Carme Chacón, pasando por las críticas a la princesa Letizia durante su noviazgo. Como sabemos, la Asociación Unificada de Militares Españoles, a través de Mariano Casado, su secretario, reprochó a la titular de Defensa que no hubiera respetado las normas. Ni Casado ni la asociación a la que pertenece parecen haberse enterado de que, por un lado, la propia Chacón había comunicado a la Casa Real su intención de llevar pantalones, sin que hubiera habido ningún tipo Las mujeres más influyentes de la política en el mundo actual usan el pantalón mayoritariamente. Hasta el punto que casi resulta imposible imaginarlas con falda, menos aún con traje largo.de objeción. Por otra parte, hace mucho tiempo que el esmoquin se considera como un equivalente de la falda de gala, demostrando así que, desde los años sesenta, el feminismo ha sido capaz de intervenir en el cambio social. Además, hay que considerar que la ministra no era una invitada al acto protocolario, sino una protagonista de éste (tampoco el resto de mujeres, las militares, iban con traje largo). Conclusión: apenas hemos leído nada sobre el discurso del Rey y la crisis, ni sobre el veto a la prensa a la que se impidió acceder al cóctel. Además, casi nadie destacó como se merecía que, por primera vez, una mujer recibía la Cruz de la Orden de San Hermenegildo; e incluso, que no dejaba de ser histórico que una ministra de Defensa, la primera de nuestra historia, protagonizara una Pascua Militar. Por el contrario, y una vez más, se han desperdiciado ríos de tinta para criticar el vestuario. De manera que el resultado es que puede dar la sensación de que la propia ministra es incapaz de saber conducirse en público, lo que habrá dado argumentos a quienes insisten en que las mujeres mejor estarían en otra parte. Y nos demuestra, asimismo, que el machismo sigue existiendo ya que estas polémicas no ocurren con los varones.
Lo que duele es el hecho de que las mujeres lleven pantalones. Y de ahí su carácter político pues la propia frase tiene un significado popular que todo el mundo conoce. De hecho, quienes se dedican a vestir a personalidades reconocen que el pantalón en mujeres que ocupan altos cargos sirve para fortalecer la imagen del poder. Y, a pesar de los cambios sociales, en ciertos ámbitos está cargado de simbología. Es decir, está politizado, como explicaba Valcárcel.
Tanto es así, que las mujeres más influyentes de la política en el mundo actual usan el pantalón mayoritariamente. Hasta el punto que casi resulta imposible imaginarlas con falda, menos aún con traje largo. De ahí que, cuando Angela Merkel llevó un traje de noche a la inauguración de la nueva Ópera de Oslo, el respetado semanario político “Der Spiegel” tituló su página satírica como “Merkel ¡sin pantalones!”. Por lo mismo, la titular francesa de Defensa con Chirac, Michèle Alliot-Marie, en los cinco años que ocupó el cargo no abandonó su sobrio traje de pantalón, muchas veces acompañado de una sahariana. En España, sin embargo, todavía nos rasgamos las vestiduras. Expuesto todo lo anterior me asalta una duda. ¿Realmente alguien se imagina a Chacón pasando revista a las tropas con un traje decimonónico similar al que llevaban las mujeres de la Casa Real? ¿Recuerdan que ya estamos en el siglo XXI? Δ