Otros Voces El Ventano No somos nadie

No somos nadie

Escrito por Elena F. Vispo 01 Febrero 2009
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Enjuto Mojamuto es un personaje de dibujos animados entrañable para la generación de los treintañeros. Aparece en Muchachada Nui, programa de humor televisero que no conoce términos medios: o te engancha o te espanta. La primera palabra de Enjuto no fue papá o mamá, sino “interné”, y ahora vive encerrado en una habitación diminuta, pegado a la pantalla del ordenador día y noche. Los pilares son los que son: “cibersexo, emule, insultar por los foros y mirar vídeos en el youtube”. Total, un friki. El Ventano. Hastío
Difícil es escoger un episodio favorito, pero ya que estoy, me quedo con aquel en el que Enjuto cuenta que se quedó sin conexión. Un drama, vamos. El pobre  estuvo horas discutiendo con un teleoperador hasta que, sin motivo aparente, recupera la conexión. Así lo cuenta con su vocecita: “Y de repente, volvió. Como se fue, volvió”.
La cara de pasmo que se le queda a este personajillo es la misma que se nos queda a todos los que hemos vivido lo mismo, discutiendo con teleoperadores porque no va la conexión, porque quiero que me den de baja, porque en la factura me cobran de más... Horas de conversaciones absurdas, de musiquillas crispantes y de no conseguir nada, porque cuando crees que por fin te han dado de baja, al mes siguiente te llega la factura como si no hubiera pasado nada. A no ser que lo que quieras es cambiar de tarifa, que en ese caso lo más probable es que te den de baja. Por no hablar del servicio técnico. A mí una vez me dijeron: apague el ordenador, déjelo descansar cinco minutos y vuelva a encenderlo a ver si va. ¡Y fue!
Uno tiene tanto que hacer: cerrar Guantánamo, levantar la economía del país, fomentar las energías alternativas y mil cosas más, y debe ponerse a lidiar con el “interné”.Por eso me imagino la desesperación de Obama y su equipo al llegar a la White House y descubrir que no funcionan ni los correos electrónicos. Sistemas operativos anticuados, ordenadores caducos, líneas telefónicas muertas o colapsadas... El rey del  Facebook y las redes sociales, el hombre pegado a una blackberry, no puede navegar. Es una faena, hombre. Uno tiene tanto que hacer: cerrar Guantánamo, levantar la economía del país, fomentar las energías alternativas y mil cosas más, y debe ponerse a lidiar con el “interné”. Ya me veo a Obama colgado del teléfono del Despacho Oval y descubriendo que los problemas técnicos tienen un plazo de resolución de cuarenta y ocho horas. “Oiga, que soy el Presidente”. “Es el procedimiento estándar. Apunte su número de incidencia. Gracias por confiar en nosotros”.
Viendo quien vivía en esa casa, supongo que es normal que los nuevos inquilinos se encuentren en la edad de piedra de la informática y de otras muchas cosas. Y no dudo de la buena voluntad del nuevo presidente (lo cual ya es una novedad, en sí misma), pero tampoco dudo de que así, a bote pronto, el bajón va a ser importante. Porque ahora viene la cruda realidad: uno quiere revolucionar un país y no hay teléfono. Hacer simplemente una política de gestión razonable ya sería tarea ardua y difícil, ni te cuento si has prometido cambiar el mundo y ni siquiera funciona el “interné”.
Internet: eso que muchos ya damos por hecho y que falla más que las predicciones de Rappel. Al final, sin correo electrónico no somos nadie. Y hay tanto que hacer... Δ