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La Diosa de la Fuerza

Escrito por Elena G. Gómez 19 Agosto 2008
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Yo soy la Fuerza…
En lo alto de la montaña, tras el esfuerzo del ascenso, te encuentras conmigo…
Me cuelo en tu interior en cada inspiración que te devuelve la vida y el equilibrio en tu dolorido cuerpo.
Te lleno de alegría por tu conquista, alegría porque una vez más te venciste, venciste el cansancio, venciste tus limitaciones, venciste tus miedos.

El Arbol del BúhoSabes que te acompaño, sabes que estoy dentro de ti, formando parte de ti, alimentándote en cada paso. Por eso no te detienes ante las caídas, no retrocedes ante el vacío, no te compadeces de ti mismo. Eres fuerte.

Yo soy la Fuerza…
En la profundidad del mar y en su movimiento me descubres…
Te mojo con el poder que se oculta en todo lo pequeño.
Te muestro la importancia de los pequeños actos sencillos. El significado de las caricias.
Y tú comprendes el valor de mirar siempre hacia delante, hacia el horizonte y tener una estrella que te guíe, un sueño que te inspire, una meta que te estimule.
En la profundidad de las aguas, en su silencio lleno de vida, aprendes a valorar la vida que te rodea, el color y la diversidad de todo lo que está vivo.
Piensas que nada sobra en el océano de la vida, que todo tiene una labor, un fin, un significado, que nada es bueno o malo, y te sientes infinitamente pequeño. Eres fuerte.

Yo soy la Fuerza…
En el dolor de la enfermedad y en su soledad me descubres…
Primero fue un dolor sin nombre. Luego, una enfermedad con apellidos. Después, la rabia e incomprensión. Y todo ello te llevó por un camino de soledad ante el que sólo tenías una opción: enfrentarte a la enfermedad.
Entonces comprendiste que no puedes detenerte ante el dolor, sino aprender a vivir en él. No puedes escapar de la enfermedad. Pero sí sacarle partido, explorar su significado, superar los límites que siempre has creído tener.
Eres fuerte. Y por eso debes aprender a ver que todo es un proceso, todo tiene un tiempo, y sobre todo, lo más importante es que tú descubras tu fuerza, tu voluntad, tu victoria.
Confías en ti, por eso: eres fuerte.

Yo soy la Fuerza…
Detrás de las mentiras… Detrás de los engaños… Tú me descubres…
Me ocultaron detrás de las mentiras. Intentaron que creyeras que no me poseías, pero nadie puede acallar eternamente lo que forma parte de ti.
Te dijeron que eras débil, que nunca podrías hacer nada, que debías callarte porque eras ignorante, te dijeron que eras mujer.
Sin embargo…
De la fuerza de tu vientre nace la vida.
De la fuerza de tu voluntad se forjan los hombres.
De la fuerza de tu sacrificio se unen las vidas.
De la fuerza de tu interior se alimentan las conquistas.
De la fuerza de tu valor se destruyen las mentiras.
De la fuerza de tus palabras se construyen los sueños.
De la fuerza de tu entrega surge la confianza.
De la fuerza de tu dignidad nace la mujer, la auténtica mujer del futuro.
Por eso que nadie te engañe nunca más, porque TÚ, ERES FUERTE.